Claudia Sheinbaum contempla un “Plan B” ante la falta de respaldo del PT a la Reforma Electoral

CIUDAD DE MÉXICO. – La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, reconoció este miércoles que su administración ya vislumbra una alternativa estratégica en caso de que la iniciativa de Reforma Electoral no logre la mayoría necesaria en el Congreso, debido a la resistencia de uno de sus aliados clave: el Partido del Trabajo (PT).
El reto legislativo
A pesar de la alianza histórica entre las fuerzas de la Cuarta Transformación, el PT ha manifestado una postura divergente respecto a los términos actuales de la propuesta. El coordinador de los diputados petistas, Reginaldo Sandoval, confirmó el rechazo de su bancada a la iniciativa presidencial, lo que compromete la obtención de la mayoría calificada necesaria para modificaciones constitucionales.
Ante este panorama, la mandataria fue cuestionada sobre la existencia de una ruta alterna:
- La alternativa: “Sí hay un plan B, pero ya sería después. Se verá después”, declaró la presidenta, sin profundizar en los detalles técnicos o legales que compondrían esta opción.
- El valor del debate: Independientemente del resultado en las cámaras, Sheinbaum sostuvo que el proceso fortalecerá la vida democrática del país al poner sobre la mesa temas fundamentales de representación y gasto público.
El registro para el futuro
La jefa del Ejecutivo subrayó que, aunque la reforma enfrentara un revés en el corto plazo, el documento servirá como un precedente para futuras administraciones:
“Si la reforma no se aprueba, quedará escrita para que después pueda recuperarse”, afirmó, sugiriendo que el contenido de la iniciativa representa un proyecto de largo aliento para su gobierno.
Implicaciones políticas
El distanciamiento del PT en este tema específico pone de relieve las negociaciones internas dentro del bloque oficialista. Analistas sugieren que el “Plan B” podría seguir la lógica de administraciones pasadas, enfocándose en cambios a leyes secundarias que no requieran el consenso de las dos terceras partes del Congreso, aunque por ahora la prioridad sigue siendo agotar el diálogo político con sus aliados.



