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Chayanne renovó los votos con sus fans argentinas, en un show cargado de piropos, insinuaciones y baile: “Miren lo que me hacen decir”

Ocho años pueden parecer poco tiempo en una carrera de más de cuatro décadas. Pero para las fanáticas de Chayanne fueron una eternidad. El cantante puertorriqueño no visitaba la Argentina desde 2018 y tenía previsto regresar durante la pandemia, pero el confinamiento obligó a cancelar aquella gira. La deuda emocional quedó pendiente. Y este año, finalmente, se saldó.

La expectativa se sintió desde horas antes del show. No fue un recital más: fue el reencuentro con un ídolo que acompañó adolescencias, historias de amor y recuerdos familiares. Y como si se tratara de una prueba irrefutable de ese vínculo, el propio Chayanne marcó el pulso de la previa con un simple mensaje en redes sociales.

“Les propongo algo mis amores argentinas, una rosa detrás de la oreja para nuestro encuentro. Quiero verlas radiantes, como siempre, pero esta vez con un detalle especial”, escribió en X. La respuesta fue inmediata y masiva. Al caer la noche, el estadio parecía un jardín primaveral. Rosas rojas, blancas y rosadas decoraban miles de cabezas, como si el artista hubiese dado una orden que nadie se atrevió a desobedecer.

Clarín fue testigo de esa postal. Clubes de fans completos uniformados, con carteles y banderas cuidadosamente diseñadas. No sólo de Argentina. También llegaron agrupaciones organizadas desde Uruguay y Chile, que viajaron especialmente para el reencuentro. La devoción no reconoce fronteras.

Si se miran los números, la convocatoria no sorprende. En esta visita al país, Chayanne llenó cinco Movistar Arena, sumó un Estadio Instituto en Córdoba y tiene programado como broche de oro un Estadio Vélez el próximo 13 de marzo.con localidades agotadas. Pero más allá de las cifras, lo que impacta es la intensidad del fanatismo.

Chayanne dio un show plagado de piropos para sus seguidoras. Foto: Martín Bonetto.

Seducción intacta y códigos que no envejecen

Si hay una clave para entender el vínculo estrecho entre Chayanne y su público es su carácter seductor. A los 57 años, el paso del tiempo parece no afectarlo. Las caderas se mueven con la misma precisión de siempre y la energía sobre el escenario no decae.

Durante el show, dedicó varios piropos a “sus amores”, como suele llamarlas, y construyó una cercanía que para ellas resulta impagable. Incluso colocó micrófonos en la audiencia para escuchar lo que le gritaban entre canción y canción. Y allí se llevó algunas sorpresas.

Chayanne Chayanne llenó cinco Movistar Arena, sumó un Estadio Instituto en Córdoba y tiene programado como broche de oro un Estadio Vélez. Foto: Martín Bonetto.

“No repito lo que me dijeron, porque hay menores de edad”, lanzó con una sonrisa amplia, provocando el estallido del estadio. Como si se tratara de un código ya escrito, comenzaron a corear “Papi, papi, papi”, en clara alusión al meme que lo consagra como el “padre de Latinoamérica”.

“Ya les estoy mandando la mensualidad”, respondió entre risas, haciendo referencia directa a esa broma viral. Sin poder contenerse, agregó: “Miren lo que me hacen decir. Cuando vea el video de esto no voy a creer lo que dije”. La carcajada colectiva fue instantánea.

El coqueteo continuó durante toda la noche con frases pícaras como “yo las quiero mandar a la camita temprano” o “tómenle la dirección, que quieren que vaya a su casa”. Más que simples comentarios, fueron guiños que reafirman una relación construida durante años, donde el artista entiende el juego y el público lo sigue.

Chayanne deslumbró con pasos de baile a los que no les pasó el tiempo. Foto: Martín Bonetto.

Un hit tras otro y una emoción que no se disimula

En cuanto al repertorio, Chayanne no dio respiro. Con ritmo impecable y una resistencia física admirable, encadenó un hit tras otro. Presentó canciones de su último disco, Bailemos otra vez, pero también apeló a la memoria emotiva con clásicos como Salomé, Provócame, Caprichosa, Tiempo de vals y, por supuesto, Torero, con la que cerró su primera noche en Buenos Aires visiblemente conmovido.

Sin embargo, el momento más emotivo se vivió con Madre Tierra. Antes del inicio del show, miembros de clubes de fans explicaron al público la consigna de un “fan action”, término que refiere a una acción coordinada para sorprender al artista durante el concierto. En este caso, la propuesta fue inflar globos celestes e iluminarlos con las linternas de los celulares.

La imagen fue cinematográfica. Mientras el estadio se teñía de luces suaves y globos flotando, Chayanne entonaba el estribillo “Oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas que tiene la vida”. La emoción resultó evidente.

“Yo sabía por qué quería verlos de nuevo y es por esto”, expresó luego, con la voz atravesada por el sentimiento.

También recordó que Argentina ocupa un lugar especial en su historia. “Son muchas las cosas que hemos hecho en Argentina. La novela…”, dijo en referencia aProvócame, la ficción que protagonizó junto a Araceli González y Romina Yan. “Son muchos los recuerdos, son muchos los amigos”, agregó.

Hacia el final del show, volvió a reafirmar esa cercanía al subir a una fan al escenario para bailar una bachata. La escena sintetizó el espíritu de la noche: miradas cómplices, códigos internos, contacto físico y un agradecimiento explícito a un público que lo sigue desde hace décadas.

El regreso de Chayanne a la Argentina no fue sólo una gira más en su calendario internacional. Fue la confirmación de un lazo que el tiempo no desgasta. Ocho años después, el reencuentro dejó en claro que el romance entre el artista y sus “chicas argentinas” sigue intacto. Y que, mientras haya rosas detrás de la oreja y un estadio dispuesto a corear “Papi”, la historia continuará.

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