Carmen Maura es la mejor razón para quedarse en la Calle Málaga



Calle Málagaganó en los festivales en los que concursó más premios del público que del Jurado que la juzgó (salvo Mar del Plata, donde ganó como mejor película del certamen y también el premio del público). Se entiende, porque es el tipo de película que los estadounidenses llaman benévolamente como crowd-pleaser o complaciente con el público.
El filme, que fue seleccionado por Marruecos para competir en el Oscar a la mejor película internacional, transcurre enteramente en la ciudad de Tánger, adonde se han mudado muchos españoles escapando en la época del franquismo, y unas cuantas familias han decidido permanecer allí al noroeste de Marruecos y frente al Estrecho de Gibraltar.
María Angeles Muñoz (Carmen Maura, brillante a sus 80 años, que hasta aceptó hacer un par de desnudos en el filme) es una viuda que reside allí. La película, entre los primeros títulos iniciales y las primeras escenas, muestra cómo la protagonista interactúa con su barrio, con los comerciantes del mercado, sus vecinos, con todo el mundo. Y cuando parece que por ahí irá la cosa, María Angeles recibe la (inesperada) visita de su hija.
Clara (Marta Etura, de La vida que te espera) no le ha traído a sus nietos para que la vieran, ni viene para ver qué tal, cómo está su mami. No tarda mucho en decirle el motivo de su viaje desde Madrid. Va a vender ese departamento, porque necesita el dinero. Sobrellevando mal un divorcio, lo que gana no le alcanza para alquilar en la capital española, y como de últimas ese departamento en Tánger su padre lo dejó a su nombre, puede hacer lo que quiera.
La respuesta de su madre es callarse, mirarla con malos ojos y yéndose a regañadientes a un asilo, por más que Clara, que no tiene un solo rasgo de buena hija, le diga que puede irse a vivir con ella y sus nietos a Madrid. Ella no quiere saber nada.
La vuelta de la historia, el giro inesperado es que María Angeles, una vez instalada, finge hablar por el celular que sí le dio su hija y convence al director del asilo que se va para España.
Error: como aun conserva las llaves del piso, y aunque ya hayan vendido muebles y el tocadiscos en el que escuchaba una y mil veces una melosa canción, se reinstala. E intenta, como puede, empezar a recuperar muebles.
El afecto también lo encontrará, porque como Calle Málaga son muchas películas en una, el renacimiento del romance con un vendedor de antigüedades con el que había empezado con el pie izquierdo, tardará en aflorar, pero lo hará.
La película no es que ahonde demasiado en la relación madre/hija, ni que tire alguna punta de por qué las cosas se encaminan como lo hacen entre ellas. La directora Maryam Touzani, junto con su coguionista (y esposo) Nabil Ayouch, elige el camino de la comedia, entre alocada y absurda por la trama, y por tamizar todo con ternura y poco más.
Vale por la actuación de Maura, quien sigue siendo como un imán cada vez que aparece en la pantalla del cine. Y esta película la obliga a estar casi siempre en ella, así que, por ese lado, a disfrutarla.
Comedia dramática. España / Francia / Marruecos, 2025. 116’, SAM 13. De: Maryam Touzani. Con: Carmen Maura, Marta Etura, Ahmed Boulane, María Alfonsa Rosso. Salas: Cinépolis Recoleta y Pilar, Atlas Patio Bullrich, Lorca, Showcase Norcenter, Multiplex Belgrano.



