Alex Kapranos, de Franz Ferdinand: el hombre que se anima a cantar sobre sus miedos y a decir que Noel Gallagher, de Oasis, es un hipócrita


El archiduque de Austria fue asesinado en Sarajevo el 28 de junio de 1914, a poco de haber cumplido cincuenta años. Era el más probable candidato a suceder a su padre en el trono del impero austro-húngaro y su muerte, a manos de una célula revolucionaria serbia, fue el primero en una serie de incidentes que desembocaron en la Primera Guerra Mundial. ¿Su nombre? Franz Ferdinand.
Transcurridos casi noventa años, una banda de rock escocesa decidió remover los escombros de la historia en busca de una denominación y recordó al archiduque muerto, sólo que su hallazgo fue mucho más profano ya que no se zambulleron en bibliotecas, enciclopedias o libros de historia: en un reporte de turf de la BBC escucharon sonar el nombre Archiduque Ferdinand. Era un caballo ganador. Sonaba irresistible; ellos también aspiraban a ocupar el lugar más alto del podio, pero luego sí, fueron a los libros (o a Wikipedia, creada en 2001) y se interiorizaron en la historia de Franz Ferdinand y de como su muerte alteró los mapas y el equilibrio geopolítico de su tiempo.
Franz Ferdinand tuvo una carrera que arrancó con una campana de largada, su primer simple Darts Of Pleasure, que alcanzó un éxito modesto comparado con la bomba que lo continuó: Take Me Out, Top 5 en Inglaterra, y caballito de batalla que los llevó a recorrer los siete mares desde 2004.
Era un momento especial para el rock británico que ya había dejado atrás los vahos del brit-pop de Oasis y Blur, y mostraba una topografía diferente gracias al éxito de Coldplay, que se transformó en un monstruo gigantesco. ¿Podría el Reino Unido sacudir la colmena una vez más?
La respuesta fue colectiva, a través de varias bandas que solo tenían en común el ser emergentes: Arctic Monkeys, Bloc Party, Kaiser Chiefs y Franz Ferdinand. Take Me Out era una canción tan buena que hasta Noel Gallagher de Oasis, que fumigaba a estos grupos en ascenso como si fueran mosquitos portadores de malaria, reconoció que “es una canción ganadora por goleada”. Pero no se privó de cachetear a Franz Ferdinand en la prensa: eran competencia.
Alex Kapranos, en el centro de Franz Ferdinand. La banda fue un soplo de aire fresco para el rock británico.La diferencia fue la elegancia
Lo que diferenció a Franz Ferdinand del resto de sus contemporáneos fue la elegancia, heredera de Bryan Ferry, en el buen vestir.
Su cantante, Alex Kapranos, es un personaje sumamente especial, un dandy contemporáneo, un bon vivant multifacético interesado en la literatura y en la comida; supo trabajar como chef antes de convertirse en estrella pop y hasta ha escrito un libro: Sound Bites, comiendo de gira con Franz Ferdinand, en donde comenta sus experiencia culinarias en todo el planeta, incluido Buenos Aires, por supuesto, donde probó las criadillas, una experiencia que describe con mucha gracia pícara en su libro, sin privarse de comparar la capital argentina con Lisboa o París.
Escocés de ascendencia griega, Alex Kapranos se ha ganado el corazón de cientos de miles en el mundo entero por ser el vigoroso y carismático cantante de Franz Ferdinand, que regresa a Buenos Aires por séptima vez con su flamante nuevo disco, The Human Fear (El miedo humano), que presentarán junto a sus temas más exitosos el 12 de febrero en el C Art Media.
-Franz Ferdinand acaba de publicar un nuevo álbum, The Human Fear, ¿es una obra conceptual o simplemente una colección de canciones sueltas?
Alex Kapranos: Es un álbum unido por una temática, pero no diría que es “un disco conceptual”. Para mí, en un “álbum conceptual” tenés que sentarte con la idea primero y después escribir las canciones en base a eso. Acá fue al revés: cuando las canciones etuvieron listas, las revisé y me di cuenta de que había nociones que se repetían, un tema que insistía.
En la canción Hooked (Enganchado), había una frase que decía: “Tengo el miedo, el miedo humano”. Ahí me di cuenta de que muchas canciones hablaban de distintos miedos: el miedo a comprometerse en una relación, a dejarla, el miedo a abandonar una institución o incluso el miedo al miedo mismo. Me gusta la idea de superar el miedo. Creo que todas las cosas buenas de la vida requieren superar algún temor, ya sea decirle a alguien que lo amás por primera vez o subirte a un escenario a tocar rock and roll.
Franz Ferdinand tocará el 12 de febrero en el C Art Media de Buenos Aires. -¿Y cuál es tu miedo más viejo? ¿A qué le temías de chico?
AK: Qué buena pregunta. Quizás a los rayos… aunque siempre me parecieron excitantes. En Glasgow la lluvia es constante y suave, no tenemos esas tormentas eléctricas dramáticas como en el medio oeste de Estados Unidos. Creo que nacemos con ciertos miedos instintivos por auto preservación: el miedo al abandono, a perder a tus padres, o miedos más primales como ser perseguido o comido por un depredador. Muchos juegos infantiles como las escondidas juegan con esos miedos heredados. Así que sí, quizás mi miedo es que me coman.
-Me pareció muy divertida la canción The Doctor, porque parece una mezcla entre el rockabilly y el tecnopop de Gary Numan. ¿Esa canción habla del miedo de ver a un médico?
AK: Esa es una buena forma de verlo. Yendo a la letra, la canción no es sobre el miedo a ir al médico, sino sobre el miedo a dejar una institución, en este caso, un hospital. De chico era -y sigo siendo- asmático crónico. Cuando tenés un ataque de asma y llegás al hospital, de repente sentís seguridad; te relajás porque estás con gente que te va a cuidar. A veces, al final de la internación, te da miedo dejar esa estructura y seguridad.
Pasa lo mismo con la academia, el ejército o la rutina; es difícil romper esos vínculos aunque sean negativos. En cuanto al sonido, es instintivo. Siempre trato de juntar cosas que no escuché antes, sacar elementos de un contexto y ponerlos en otro: Ahí es donde aparece lo bueno.
El miedo a quedarse en el pasado
Después de terminar el nuevo disco de Franz Ferdinand, Alex Kapranos notó que muchas de las canciones hablaban sobre los miedos humanos. Foto: Nadia Guzman-Franz Ferdinand es una banda que ya tiene más de veinte años por lo que podrían ya ser considerados clásicos para las nuevas generaciones. ¿Te da miedo esa etiqueta o te enorgullece?
AK: Me resulta muy extraño pensarme como un clásico: la mayor parte del tiempo me siento como un chico nuevo. Pero no tengo problema con eso; lo que no quiero es que la banda se convierta en una banda tributo de sí misma, de esas que se quedan atrapadas en el pasado.
La verdad es que no me gusta esa tendencia de salir de gira tocando un disco que hiciste hace 20 años. Sí me gusta tocar mis temas viejos, pero sólo si están acompañados de canciones nuevas. No me avergüenza lo que hice, me siento bien con eso, pero también me siento bien con lo que hago ahora. Sería muy triste vivir solamente del pasado.
-Colaboraste con el grupo Sparks en FFS (Franz Ferdinand & Sparks), y Johnny Marr, el guitarrista de The Smiths, toca en una de tus nuevas canciones. ¿Quiénes más te inspiraron para ser músico?
AK: Recuerdo aprender a tocar acordes siguiendo las canciones de The Smiths. También amaba a The Kinks; Ray Davies es un letrista brillante y sus progresiones de acordes eran muy extrañas. También escuché mucha música griega de chico. Mi apellido, Kapranos, es griego; mi papá nació en Grecia. En el nuevo álbum hay una canción llamada Black Eyelashes (Pestañas negras) que habla sobre la identidad. Yo tengo esa experiencia de ser hijo de inmigrantes: sé que tengo herencia griega, pero nunca voy a ser griego de la misma forma que alguien que nació y creció allá.
Escribí ese tema caminando por las calles de Atenas, buscando mi “grieguitud”.Las pestañas negras son una metáfora de eso. Pero completando lo que me preguntaste, siempre me gustó un buen riff de guitarra y me siguen gustado. Por eso debería mencionar a Link Wray (autor de Rumble, uno de las primeros antecedentes de sonido pesado). También me gustaba el rockabilly. Y Black Sabbath. A Sparks lo descubrí un poco más tarde, cuando tenía ya veintipico de años; me gusta esa cosa rara que tienen, las imágenes bizarras, lo inusual de una banda de hermanos tan diferentes. Siempre me gustaron las cosas raras y poco convencionales.
Aire fresco y palazos de los Oasis
-Tu banda surgió con una ola que le dio un aire fresco al rock (Arctic Monkeys, Kaiser Chiefs, Franz Ferdinand). Hace 20 años, ¿sentían que eran parte de un movimiento que iniciaba una nueva fase en el rock británico?
AK: En el momento no lo pensás en esos términos, no tenés la perspectiva que te da el paso del tiempo. Mirando hacia atrás, sí, hubo un movimiento creativo del que fuimos parte involuntariamente. Pero en el medio del asunto, simplemente sos curioso sobre lo que pasa a tu alrededor y querés hacer las cosas distinto a los demás. Llevábamos a bandas como los Arctic Monkeys o Kaiser Chiefs de gira con nosotros, porque nos parecían buenos.
-Noel Gallagher dijo una vez dijo que Franz Ferdinand era “mierda indie”, pero también dijo que “Take Me Out” es una canción muy buena, sin discusión. ¿Cómo reaccionás a ese tipo de elogios venenosos?
AK: Te voy a decir dos cosas. Primero, cuando Noel y Liam empezaron a pegarnos en la prensa, sentí una gran satisfacción; como decía Oscar Wilde: lo único peor a que hablen de vos es que no digan nada. Si Oasis, que era una banda muy grande, nos veía como una amenaza competitiva, significaba que algo estábamos haciendo bien.
Franz Ferdinand tiene más de 20 años de trayectoria, pero no quieren pensarse como clásicos.Lo segundo es que encontré un grado de hipocresía en Noel. En una entrevista en 2004 me preguntaron por Oasis buscando que yo hablara mal de él, pero no lo hice; dije que hacían música distinta a la de Franz Ferdinand, pero que escribían buenas canciones y los respetaba. La noche en que ganamos el Mercury Prize, me encontré a Noel en el baño de un hotel. Me felicitó, me dijo que su esposa era fan y que me respetaba por no haber caído en la trampa de hablar mal de él en la prensa. Charlamos un rato, pero a los pocos meses volvió a la carga bardeándonos en la revista NME. No me molestó lo que dijo, tengo el cuero duro, pero sí me decepcionó su hipocresía.
-Antes de que te vayas, es sabido que sos un gran lector. ¿Leíste alguna vez a Jorge Luis Borges?
AK: No, no lo hice. ¿Quién es?
-Es uno de los escritores más grandes de Argentina y del mundo, amante de la literatura británica. Mick Jagger es fan.
AK: ¡Buenísimo! Voy a buscarlo en alguna librería online o quizás cuando vaya a Argentina. ¿Está traducido al inglés? Estoy seguro que me va a gustar. Gracias por la recomendación.



