Entretenimiento

Aún es de noche en Caracas transforma en thriller el asedio, el caos y el miedo en la Venezuela actual

Debe haber más de dos maneras de abordar lo que cuenta Aún es de noche en Caracas. Las más obvias son desde la explicación política de lo que sucede en Venezuela desde hace unos años, y otra sería, sin descontextualizar la trama, seguir a sus personajes en el tono del thriller que eligió la película coprotagonizada y producida por Edgar Ramírez (Emilia Pérez, Carlos, Manos de piedra).

Siendo Ramírez venezolano, con exilio forzado por el chavismo, podría creerse que la adaptación de la novela La hija de la española, de Karina Sainz Borgo, iría hacia el discurso ideológico. Pero no. Las directoras Mariana Rondón y Marité Ugás (venezolana y peruana, respectivamente) prefieren que el público reacciones desde una sensación, un sentimiento.

Y eligen narrar la vida de la protagonista en medio de un caos de una ciudad en la que las manifestaciones callejeras, la represión, los saqueos y las apropiaciones de viviendas -y de todo- se transforman en hechos cotidianos.

Adelaida (la actriz colombiana Natalia Reyes) debió recurrir al “mercado negro” para obtener drogas que intentaran curar a su madre del cáncer que padecía. No lo logró, y mientras vela a su madre, corre el año 2017, y se encontrará a las pocas horas con que el departamento en Caracas donde vivía su madre es ocupado por militantes, encabezados por una mujer, que se ampara en la revolución bolivariana para apropiarse de lo que no le corresponde. Para violar la propiedad privada.

Adelaida no es el único personaje que la pasa mal, ya que, al margen de refugiarse en un departamento de enfrente donde vive una vecina que era amiga de su madre, el hermano de otra conocida, Santiago (Moisés Angola), la rescata de una muerte casi segura en una redada callejera.

¿Quién es Santiago? ¿Por qué caminaba encapuchado? ¿No lo habían metido preso? ¿Es un infiltrado, un delator, o qué?

Aún es de noche en Caracas es una película marcada por la incertidumbre, la que padece Adelaida, Santiago y cualquier personaje que se cruce por la pantalla. Hay una sensación constante de angustia y de encierro, de temor, de que hay una vigilancia constante y de que no hay salida posible -Adelaida quiere dejar su país, y la historia mostrará las maneras en las que intentará lograrlo o no-.

Filmada en México, con alguna que otra escena rodada en la clandestinidad en la capital venezolana, Aún es de noche en Caracas tiene a Natalia Reyes casi en la totalidad de las escenas y planos. Y sin ser una actriz experimentada, cumple con todo lo que el rol le pide, tanto cuando la historia transcurre en el tiempo presente como cuando hay flashbacks junto a su novio o pareja, el fotógrafo interpretado por Edgar Ramírez, a quien le bastan un par de planos para hacer creíble todo lo que le pasa y dice su personaje.

La venezolana Mariana Rondón había realizado Pelo malo (2013), con la que ganó el premio a la mejor dirección en el Festival de Mar del Plata y una mención en el de San Sebastián, y estrenó mundialmente Aún es de noche en Caracas en una sección paralela en Venecia, y su filme tuvo la première norteamericana en el de Toronto. Antes y ahora demuestra que no le tiembla el pulso a la hora de pintar o, mejor dicho, delinear personajes.

“Aún es de noche en Caracas”

Drama. Venezuela / México, 2025. 96’, SAM 16. De: Mariana Rondón y Marité Ugás. Con: Natalia Reyes, Edgar Ramírez, Moisés Angola, Samantha Castillo. Salas: Hoyts Abasto y Unicenter, Cinépolis Recoleta, Pilar y Avellaneda, Showcase Belgrano.

Related Articles

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button