El conmovedor motivo por el que Michael J. Fox volvió a actuar, tras abandonar la profesión por su dura enfermedad y cuánto tuvo que ver Harrison Ford



Durante años, Michael J. Fox sostuvo con firmeza que su carrera como actor había llegado a su fin. Diagnosticado con Parkinson a los 29 años, el intérprete de Volver al futuro fue reduciendo su actividad frente a cámara hasta anunciar formalmente su retiro en 2020. La enfermedad, progresiva y demandante, ya no le permitía memorizar textos extensos ni sostener el ritmo que exige una producción audiovisual de alto nivel.
En una entrevista con Variety, Michael J. Fox explicó que esa decisión no estuvo atravesada por el dramatismo. “Fue algo no emotivo y estuvo bien”, aseguró, al recordar el momento en el que entendió que ya no podía seguir actuando como antes. Según contó, mientras participaba de la serie The Good Fight, comenzó a notar que los diálogos legales y extensos se le volvían imposibles de incorporar, una señal clara de que había llegado el límite.
Fox recordó en esa misma nota que una escena de Once Upon a Time in Hollywood, en la que Leonardo DiCaprio se frustra frente al espejo por no poder recordar sus líneas, funcionó como un espejo personal. “Me vi a mí mismo en esa situación y pensé: no puedo hacer esto más”, relató y remarcó que su prioridad pasó a ser vivir con tranquilidad y aceptar sus nuevas capacidades.
Por eso, su regreso a la actuación en Shrinking, la serie de Apple TV+, sorprendió incluso a sus seguidores más cercanos. Lejos de tratarse de un intento por relanzar su carrera, el propio Fox se encargó de aclarar que su vuelta no responde a ninguna estrategia profesional. “No es el comienzo de una campaña para reestablecer mi carrera”, afirmó.
El punto de quiebre llegó cuando Michael comenzó a ver Shrinking y se encontró con el personaje de Harrison Ford, un terapeuta que convive con Parkinson. La manera en que la serie abordaba la enfermedad, con humanidad, humor y sin golpes bajos, lo impactó profundamente. Según contó, esa representación le pareció tan honesta que decidió llamar personalmente a Bill Lawrence, creador de la ficción y viejo conocido de su etapa en Spin City y Scrubs, para manifestarle su interés en participar.
“La profundidad de los personajes, la calidad de los vínculos, el lenguaje: es una serie hermosa”, expresó Fox en una entrevista con Los Angeles Times. Allí explicó que aceptó el rol simplemente “por el hecho de hacerlo”, sin expectativas ni agendas ocultas, y con el entusiasmo extra de compartir escenas con Harrison Ford.
En declaraciones posteriores con People, el actor confesó que el rodaje fue una experiencia completamente distinta a las anteriores. “Fue la primera vez que llegué a un set sin preocuparme por si estaba demasiado cansado o si iba a toser”, explicó. En lugar de luchar contra sus limitaciones físicas, decidió incorporarlas al trabajo actoral, adaptando cada escena a lo que podía hacer en ese momento.
El resultado fue tan emotivo como genuino. Su aparición en Shrinking no sólo funciona como un momento clave dentro de la serie, sino también como un mensaje poderoso sobre la aceptación, la dignidad y la posibilidad de encontrar nuevos sentidos aun cuando todo parece cerrado. Para Michael J. Fox, volver a actuar no significó retroceder, sino avanzar desde otro lugar: el de la verdad y la experiencia vivida.



