Bad Bunny, el primer latino en llevarse álbum del año en los premios Grammy: de cantar en Pinar de Rocha a ser elegido como lo mejor de la industria


La noche del domingo 1 de febrero marcó un antes y un después en la historia de la música. Bad Bunny se convirtió en el primer artista latino en ganar el premio a Álbum del Año en los Grammy, el reconocimiento más codiciado de la industria de la música. Y no se trató solo de una consagración artística, sino de un gesto político y cultural.
Por primera vez, un disco íntegramente cantado en español fue elegido como lo mejor del año por los más de 13.000 miembros Academia de Grabación, quienes durante décadas miraron a a la industria musical anglosajona como un centro excluyente, sin tener en cuenta para los grandes premios a los artistas de otros países, y mucho menos a los latinoamericanos.
Este logro, además, llega en un momento particularmente sensible para la inmigración en Estados Unidos. A días de la semana del Super Bowl -el evento deportivo más visto del país y uno de los mayores escenarios simbólicos del poder cultural norteamericano-, la figura de Bad Bunny se agiganta como representación de una identidad que hoy se encuentra en disputa.
Mientras el país atraviesa un clima político tenso, con discursos y medidas cada vez más hostiles hacia los migrantes, su victoria funciona como un mensaje imposible de ignorar y un golpe a todo lo que defiende e intenta instalar el gobierno de Donald Trump.
Lejos de esquivar ese contexto, el artista puertorriqueño decidió enfrentarlo de manera directa. En los últimos meses, Bad Bunny denunció varias veces públicamente la violencia ejercida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el impacto de sus operativos sobre la comunidad latina, especialmente en barrios populares. Sus declaraciones y gestos lo posicionaron como una de las voces más influyentes del entretenimiento dispuesta a incomodar al poder.
”Antes de dar gracias a Dios, voy a decir: fuera ICE”, expresó anoche el intérprete al recibir el premio a mejor álbum de música urbana, reforzando su mensaje político en la noche más importante de la industria de la música, en la que varios artistas le pegaron al gobierno de Trump. Y, más tarde, sumó: “No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens, somos humanos y somos americanos”.
Bad Bunny, en plan formal y cortés. Antes de agradecer, se quejó por la política migratoria de Donald Trump: “ICE Out”. Foto: AP/Chris PizzelloUn artista comprometido con su mensaje
Este compromiso social, lejos de ser algo para llamar la atención o para seguir la tendencia general de la industria, es algo que caracteriza a Bad Bunny desde sus inicios. Antes de ponerse al hombro la defensa de los derechos de los inmigrantes, el artista ya militaba públicamente otras causas, como ser la violencia que sufre en Puerto Rico la comunicad LGBT, en especial la población trans.
Y esto, entre otras cosas, fue lo que lo diferenció de otros artistas de música urbana. Bad Bunny no busca solamente liderar lo rankings mundiales y volverse viral: también busca dejar un mensaje claro y contundente, con música que refleje directamente sus valores y el cambio que quiere ver en el mundo.
Video
El fuerte discurso de Bad Bunny al ganar un premio Grammy
Su lucha, que según demostró hasta el momento lo acompañará durante el resto de su carrera, no terminó con el premio Grammy. El próximo domingo 8 de febrero, el artista del momento se presentará en el show de medio tiempo del Super Bowl, que promete venir cargado de sorpresas y ser una verdadera celebración para la música latina.
Y este evento no es menor. Que se presente por primera vez un latino solista en ese escenario (Shakira compartió con Jennifer Lopez y cantaron en inglés), sólo parece tener una connotación: el gobierno estadounidense está perdiendo la batalla política y social. Si bien en la Argentina el Super Bowl es un evento deportivo de poca relevancia, para los estadounidenses se trata de una de las fechas más importantes en cuanto a unión e identidad nacional.
Harry Styles le entregó el codiciado premio Grammy a Bad Bunny, quien lo aceptó entre lágrimas. Foto: AP. Frente a esto, el gobierno de Trump disparó una fuerte amenaza pública. Corey Lewandowski, asesor de Seguridad Nacional, aseguró que agentes del ICE estarían presentes en el Super Bowl, incluso durante la actuación de Bad Bunny, con la consigna de que “no hay refugio seguro” en eventos de esa magnitud “ni en ningún otro lugar”.
Días después, Trump aseguró que nunca había escuchado el nombre de Bad Bunny en su vida, aunque también calificó a la decisión de haberlo elegido para actuar en el evento deportivo como “absolutamente ridícula”.
Sin dejar que las críticas y las amenazas del gobierno lo frenaran, Bad Bunny siguió adelante y le respondió al gobierno como conductor invitado de Saturday Night Live, el programa humorístico más visto del prime time de los Estados Unidos. “Si no entendés (español), tenés cuatro meses para aprender”, lanzó sin filtro en su monólogo de apertura, en el que se mostró orgulloso de ser quien cantará durante la gran final de la NFL.
Bad Bunny durante su monólogo de apertura en Saturday Night Live, el 4 de octubre de 2025. Foto: Will Heath/NBC via AP.Y sumó: “Quizás no lo sepan, pero voy a hacer el show del Super Bowl y estoy muy feliz. Creo que todos están felices por eso, incluso en Fox News (…) Más que un logro propio, es el logro de todos, demostrando que nadie podrá borrar o quitar la huella y la contribución de los latinos a este país”.
De Pinar de Rocha a River Plate en menos de una década de trayectoria
El poster promocional del show de Bad Bunny en Pinar de Rocha. Foto: Instagram.Mucho antes de encabezar listas globales y ganar el premio mayor de los Grammy, Bad Bunny dio sus primeros pasos frente al público argentino en un escenario muy distinto al actual. Fue en el boliche Pinar de Rocha, en Ramos Mejía, donde tocó por primera vez en el país en el año 2017, en una época en la que el trap latino todavía era un fenómeno en construcción y su nombre circulaba más por recomendación boca a boca que por algoritmos.
Desde entonces, su crecimiento fue tan vertiginoso como constante. Disco tras disco, Benito Antonio Martínez Ocasio pasó de ser una promesa del underground latino a convertirse en una figura central de la música urbana global, capaz de redefinir reglas, romper barreras idiomáticas y disputar espacios históricamente vedados para artistas en español.
Bad Bunny en 2018, durante una presentación en el Luna Park de Buenos Aires. Foto: Diego Waldmann. Con un paso firme tras otro, empezó a lograr cosas impensadas para un artista latino. Entre ellas: se convirtió en el artista más escuchado en Spotify en 2020, 2021, 2022 y 2025, superando a artistas de la talla de Taylor Swift y The Weeknd; fue en el primer artista latino en encabezar la lista de las giras más lucrativas del año de Billboard y se consagró el primer artista de habla hispana en cerrar el festival Coachella en el escenario principal.
Y todo este recorrido tendrá este año un nuevo hito en la Argentina. Tras la histórica victoria en los Grammy, Bad Bunny regresará al país con tres estadios de River Plate completamente agotados, una cifra que confirma no sólo su poder de convocatoria, sino también el vínculo profundo que construyó con el público local desde aquellos primeros shows casi íntimos.
De tocar en Pinar de Rocha a llenar uno de los estadios más grandes del continente; de ser una novedad del trap latino a convertirse en el mejor álbum del año según la academia. La historia de Bad Bunny ya no es sólo la de un artista exitoso, sino la de una ícono cultural, que sigue escribiéndose en tiempo real.



