Julieta Díaz y por qué no podría ser infiel: “A veces no tengo tiempo para una persona, ¿voy a tenerlo para dos?”


Dueña de una presencia transparente, se conecta con quienes tiene enfrente sin piloto automático y expresa sus verdades sin rodeos ni armaduras. Julieta Díaz, siempre a corazón abierto, se dispone a hablar con Clarín en las butacas de la sala Picasso del Paseo La Plaza, donde se reestrenó Las Hijas, obra en la que comparte elenco con Soledad Villamil y Pilar Gamboa.
Debido al gran éxito, la comedia emotiva escrita por Ariadna Asturzzi, volvió a la calle Corrientes. Es el debut de Adrián Suar como director teatral (en cine dirigió 30 noches con mi ex y Mazel Tov), y se enfoca en el desafío al que se enfrentan tres hermanas que necesitan asumir que su madre padece Alzheimer.
Dice Julieta: “Durante una hora y veinte, somos tres actrices que interactúan sobre el escenario todo el tiempo, y el público asiste a una intimidad familiar. El texto de la obra está muy bueno. ¡Adrián lo hizo una vez más! Logró armar un buen grupo de laburo. Pudo entender algo que estaba en el aire: el tema del cuidado de los padres. Y las preguntas… ¿qué padre y qué madre tiene cada uno como hijo? ¿Cómo se cuida a una madre que siempre pudo todo sola? ¿Cómo se deja de ser hija?”.
Y agrega: “Hay un momento de la vida, entre los 40, 50, 60, en el que los padres comienzan a necesitarnos más. Y la gente que viene a vernos hace una sinergia muy importante. Con esta obra se logró un combo poderoso, de montaña rusa emocional, en el que podés reír y llorar casi al mismo tiempo”.
La química con Villamil, Gamboa y Suar
Verla en escena, interactuando de manera tan fluida con sus compañeras de elenco, es como una sinfonía con matices claroscuros que integra los sentimientos e identificaciones del público.
Julieta Díaz regresó al Teatro Maipo con “Las hijas”, obra que comparte con Soledad Villamil y Pilar Gamboa. Foto: Martín BonettoJulieta Díaz confiesa: “Mi personaje, Majo, una psiquiatra, tiene una linda dualidad entre su parte adulta y el aspecto más de hija e infantil. Es un contraste que me divierte. Mi forma de actuar siempre tiene que ver con estar presente desde un lugar verdadero. Pili (Gamboa) me decía el otro día que le encantaba como fluimos en el escenario porque estamos muy habitadas, presentes, conectadas. Se nota que no lo hacemos de manera mecánica. Estar presentes, escuchando y mirando al otro de verdad, ¡de eso se trata!”.
Agrega: “Con Sole (Villamil) habíamos trabajado en Locas de amor hace más de 20 años. Pero con Pili (Gamboa) nunca compartí un elenco. Amo su laburo, tenía muchas ganas de trabajar con ella. Con nuestro asistente de dirección, Juan Doumecq, nos encontramos más de un mes antes para aprender la letra. Aunque cada una posee su estilo, tenemos una forma muy parecida de laburar. Somos bastante relajadas y, al mismo tiempo, comprometidas, responsables, pero sin ser ‘obses’, ¿viste?”.
Con respecto a sus trabajos junto a Suar, afirma: “El teatro es un laburo colectivo, y Adrián tiene ese poder de juntar y una manera de dirigir que es tan exigente como agradable. Con él compartí una obra de teatro en la que fue actor y productor; también una serie y dos películas en las que era actor y productor; y lo tuve en Polka como productor durante 20 años. Pero nunca me había dirigido”.
No se calla. Julieta Díaz pide ayuda para la gente que tiene hijos con discapacidad y no tiene dinero. Foto: Martín BonettoPrestarle atención al mundo
Julieta Díaz cuenta que acaba de sacar una canción llamada Buscamos, sencillo que integrará el tercer disco del dúo musical que conforma con el cantautor uruguayo Diego Presa (Su primer EP se llama El revés de la sombra, de 2021; y el segundo álbum es Río, de 2023).
Dice: “Siento que siempre estoy buscando. A esta edad, algunas cosas están más claras: en lo que uno ya no quiere gastar energía, por ejemplo. Sé muy bien lo que no. Pero lo que sí quiero también tiene la característica de ser momentáneo. Porque todo está en movimiento. Lo importante para mí son los afectos, la salud, el compañerismo, prestarle atención al mundo”.
Aclara que ella siempre defendió causas que le parecen importantes más allá de los gobiernos de turno. “El tema de la discapacidad, los derechos humanos, las políticas culturales, los jubilados, el feminismo y la defensa del medio ambiente. No me importa quién esté gobernando. Da la casualidad que los que gobiernan ahora se meten contra todas esas causas, pero yo también milité contra la mega minería cuando estaba Cristina”.
Por qué no volvió a ser madre
El tema de que un juez federal le haya dado un ultimátum al Poder Ejecutivo para implementar la Ley de Emergencia en Discapacidad, la atraviesa. Su hija Elena tiene 11 años (fruto de la relación que mantuvo con el estadounidense Brent Federighi). Al nacer sufrió hipoxia, una deficiencia de oxígeno en la sangre, células y tejidos del organismo, por lo que tuvo que permanecer varios días internada en neonatología.
La actriz lo explicó así: “Nació con parálisis cerebral y a los seis años desarrolló una epilepsia secundaria de la lesión cerebral. Vos podés tener una parálisis cerebral y estar cuadripléjico, o podés tener una parálisis cerebral como mi hija, que es un grado entre uno y dos, de seis grados. Ella camina, habla, se conecta, está bien cognitivamente”.
“No es que me ayuda, sino que se hace cargo de la parte que le toca”, así define Julieta Díaz el rol de su ex marido y padre de su hija Elena. Foto: Martín BonettoY agregó: “Por suerte, mi compañero de crianza, el padre de mi hija, se hace cargo de su parte. No es que me ayuda, sino se hace cargo de la parte que le toca. Pero hay gente que no tiene un mango, que son mujeres que a lo mejor están solas con chicos con discapacidad, que no tienen obra social. Y es el Estado que debe ayudarlas”.
-¿Cómo está Elena?
-Yo la veo muy bien, está contenta. Hoy, por ejemplo, hace una pijamada con mi mamá (María Bernarda Hermida, terapeuta floral). Elena es muy fanática de esta obra que estamos haciendo, le encanta venir a verla. La vio como tres veces y es muy fan de Sole (Villamil). Tiene fascinación por ella. Con Pili (Gamboa) nos reímos porque dice que la destroza que la preferida sea Sole y no ella. Y le digo: “¡Imaginate lo que siento yo, que soy la madre!” (Risas).
-Si tuvieras que describir su personalidad, ¿qué dirías?
-Elena es una sagitariana muy sociable, alegre. Le gusta preguntar, charlar. Es algo medio nuevo que le guste tanto el teatro, antes no le copaba tanto. Es muy expresiva, no sé si en algún momento se le dará por la actuación.
-¿Se te cruzó por la cabeza volver a ser mamá o te quedó algún trauma a partir de lo que sucedió con Elena?
-Entiendo, está bien la pregunta… Hoy ya tengo 48 años.Tuve a Elena a los 37, ya era grande. Y puede ser que, como soy hija única, nunca fantaseé con tener dos o tres hijos. Un poco de temor uno siempre tiene: miedo a que si volvés a probar, pueda pasar lo mismo. Pero fue más bien porque decidí que tener una sola hija estaba bien.
Julieta Díaz tuvo que desistir del papel de Yiya Murano en la serie. Y es elogiosa con Julieta Zylberberg. Foto: Martín BonettoEl ACV de su papá y por qué no fue Yiya
Antes de hacer esta obra, Julieta Díaz tuvo que bajarse de varios proyectos, entre otros, el de ser la protagonista de la serie Yiya (sobre la envenenadora de Monserrat), trabajo que terminó haciendo Julieta Zylberberg.
Explica: “Mi papá (el actor y dramaturgo Ricardo Díaz Mourelle, primer maestro de actuación de Julieta) tuvo un ACV el 8 de enero de 2025. Además cuando hice la película Corazón delator (dirigida por Marcos Carnevale), venía de una separación muy dolorosa; y mi hija había tenido un período de muchas crisis. Había quedado muy golpeada y triste.Yo estaba entusiasmada con el proyecto de Yiya, Llegamos hasta a hacer prueba de vestuario, por suerte después Julieta (Zylberberg) lo pudo realizar maravillosamente bien”.
Y agrega: “Mi papá, que tiene 77 años, sigue internado en una clínica de rehabilitación. Está avanzando muy de a poco. Su mujer y yo lo estamos acompañando, y mi mamá me ayuda cuando yo no puedo estar. Habíamos hecho un espectáculo hace poco llamado El oficio de dar, y lo íbamos a repetir. Pero bueno, son las cosas de la vida, y haciendo esta obra uno comprende lo que nos empieza a suceder a cierta edad con el cuidado de nuestros padres”.
Un nuevo amor por azar del algoritmo
Julieta Díaz, a los besos con un “misterioso hombre” en Mar Azul. | Foto: Captura de TVEn 2017, Julieta Díaz se separó de Brent Federighi, padre de su hija, Elena. En 2019 comenzó un vínculo con el humorista gráfico Juan Matías “Tute” Loiseau (hijo del recordado Caloi), de quien se separó en 2020. Su última pareja había sido el ilustrador Gervasio Troche, romance que empezó en 2022 y terminó en 2024.
Pero a principios de 2026, un programa de TV mostró en exclusiva una foto de Julieta con un misterioso hombre, en Mar Azul. En una de las imágenes, se estaban dando un beso, lo que confirmaba que la actriz volvió a apostar al amor.
Ahora, durante esta entrevista con Clarín, “ese misterioso hombre” la acompaña y le ceba mate. No quiere fotos y a duras penas el periodista logró conseguir alguna información sobre él.
Dice Julieta: “La foto la sacaron unos pibes que estaban ahí, en el restaurante de Mar Azul. Se ve que no tenían nada que hacer. Después se la habrán mandado al WhatsApp de LAM. Y en el programa habrían hablado tanto de lo que pasó entre Griselda (Siciliani) y Luciano (Castro) que terminaron mostrándonos a nosotros comiendo ravioles en la costa (risas)”.
Con su nueva pareja salen desde hace seis meses. El hombre en cuestión se llama Martín, tiene 52 años y es docente de escuela secundaria.
-¿Cómo conociste a Martín?
-Por azar, ¡por el azar del algoritmo!… (No quiere dar más explicaciones y alimenta el misterio). Si cuando se cumpla un año, seguimos juntos, yo creo que sí, te prometo que te cuento todo los detalles rRisas). Necesito que el vínculo esté más construido, que haya más raíz…
Julieta Díaz cuida su vida privada, pero no se molesta cuando le preguntan por su nueva relación. Eso sí, pide tiempo para que se desarrolle. Foto: Martín Bonetto-Siempre fuiste reservada con tus relaciones.
-Uno se entusiasma con cada vínculo, pero para contarlo primero hay que hacerse fuerte por dentro. Porque lo mediático, ¿viste cómo es? El diablo siempre mete la cola (Risas). Igual, no es que soy Madonna y me están esperando afuera los paparazzis…
-¿Qué opinás de lo que pasó entre Griselda y Luciano? Casualmente vos contaste en un programa de TV que Castro fue tu novio cuando eran muy chicos…
-Cuando teníamos 20 años salimos dos veces, pero nunca fuimos novios. Por eso te digo que hay que cuidar las relaciones de lo mediático, pero lo que pasa con Luciano y Griselda es que son los dos muy conocidos. Eso hace más difícil preservar la intimidad.Y con las redes, se viraliza cualquier video o audio.
-¿Algún hombre te fue infiel?
-Por suerte no lo sé, y depende de la circunstancias si hubiera perdonado o no una infidelidad.
-¿Vos fuiste infiel?
-Nunca, pero porque soy culposa. No podría disfrutarlo. No lo podría manejar bien. Soy muy transparente, se me nota enseguida si miento (risas). Además, a veces no tengo tiempo para una persona, ¿voy a tenerlo para dos? (más risas).
-Como en la obra que hacés, y como en tu propia vida al enfrentar difíciles desafíos, el humor siempre es una poderosa herramienta de resiliencia.
-Totalmente. Por eso en esta obra, en la que hablamos de un tema tan duro, la gente llora y se ríe casi al mismo tiempo. Y para mí, que a veces tiendo a ser un poco dramática aún con cosas que no son tan graves, desdramatizar es fundamental. El humor nos salva.



