Willem Dafoe y Gastón Solnicki: una estrella de Hollywood a la que el director argentino le hizo bailar un tema de Damas Gratis


Durante la segunda jornada de José Ignacio International Film Festival (JIIFF), en Uruguay, el director argentino Gastón Solnicki y el actor norteamericano Willem Dafoe presentaron The Souffleur (El golpe) ante una audiencia de 400 espectadores. El encuentro tuvo lugar el domingo 25 en Pavilion Vik, una de las sedes del festival, pocos días antes de la llegada de la dupla a Buenos Aires para el estreno de la película en el Malba, donde desde este sábado 31 de enero integrará la programación.
Gastón Solnicki y Willem Dafoe aterrizaron en el balneario esteño el día previo a la proyección. La primera parada fue una cena en el restaurante La Huella, donde, según comentan, la estrella de Hollywood tuvo un amor a primera vista con la gastronomía uruguaya. Luego vinieron algunos encuentros de bienvenida y breves recorridos por el pueblo pesquero, antes de la conferencia de prensa con medios locales e internacionales, en la que Clarín accedió a una entrevista con los protagonistas.
The Souffleur es el cierre de una trilogía vienesa y cuenta la historia de Lucius Glantz (Willem Dafoe), un veterano gerente de un prestigioso hotel en Viena que lucha por salvar su querido establecimiento de un agente inmobiliario argentino que lo quiere demoler. Al igual que el resto de la filmografía del director, la película tiene mucho de ensayístico y dialoga entre lo documental y la ficción, sin un guion preestablecido a la hora de rodar y sin actores en escena, a excepción de Dafoe.
Director y productor, Solnicki es una figura destacada del cine contemporáneo, con una obra que abarca desde documentales personales hasta ficciones singulares. Debutó con el documental Süden (2008) y alcanzó reconocimiento internacional con Papirosen (2012) y especialmente con Kékszakállú (2016), ganador del premio FIPRESCI en Venecia.
Sus películas, presentadas en festivales como Toronto, Rotterdam, Venecia y Nueva York, consolidaron su presencia en la escena global y lo llevaron a integrar jurados de certámenes prestigiosos. Recientemente, toda su filmografía fue adquirida por el MoMA (el Museo de Arte de Nueva York), confirmando su relevancia dentro del cine mundial.
En diálogo con Clarín, el argentino describió el proceso de creación de esta nueva película como “una danza” en la que ambos se “arrastraron mutuamente al barro”. Pero de ahí, concluye, “salió algo fértil, una película que no es ni grande ni chica, en la que los dos estuvimos muy desafiados y también muy expuestos”.
Nada dentro de la rutina
“The Souffleur” es una película de comedia negra de 2025 producida, escrita y dirigida por Gastón Solnicki. Protagonizada por Willem Dafoe. Aquí, juntos en el Festival de Venecia.Por su parte, Dafoe habló de una experiencia muy memorable, pero para nada rutinaria: “Creo que, cuando te arriesgás y no tenés un modelo claro de cómo trabajar, puede resultar en algo muy gratificante, también en lo personal”.
El actor, conocido por sus actuaciones estelares en títulos como Platoon (1987), El Hombre Araña (2002), The Florida Project (2008) y más recientemente Nosferatu (2024), conoció a Solnicki en un viaje por Grecia y, atraído por su “sensibilidad y poética”, acabó entablando una amistad que resultó en The Souffleur.
El director argentino cuenta que, después de varios años de pensar juntos, surgió la posibilidad de ir a Viena y, en muy poco tiempo, filmar este largometraje que cierra una etapa de su vida.
“Siempre me sorprende cómo algunos cineastas se preparan y, al llegar a un lugar, intentan forzar una idea previa”, comparte Dafoe. “Gastón, en cambio, es muy bueno mirando lo que hay, eligiendo lo que le interesa: la luz que entra por una pared, un detalle mínimo. Usa lo que está ahí”.
Ese estilo de vida a la hora de hacer cine es lo que terminó atrapando al exvillano en la trilogía original de Spiderman, en un proyecto que dista sustancialmente del resto de su filmografía como actor.
“Lo que busco hoy en un proyecto es una aventura, que me enseñe algo nuevo”, explicó sobre por qué aceptó su rol en The Souffleur. “No me obsesiono con las cifras, porque si intentás llegar a todos, no llegás a nadie. Pero, si hacés contacto genuino y sincero con una persona, eso se expande”.
Willem Dafoe, en una escena de “The Souffler”, que se verá en el Malba.Cómo trabajar con una estrella
La exigencia de tener una estrella como Dafoe en el set no le fue indiferente a Solnicki, que en ocasiones tuvo que acompañar requerimientos del actor y reordenar ese caos artístico en el que se adentra cuando construye una película.
“Mis películas están hechas sin guion y eso no es una técnica, es una forma de ser y de hacer. Con Willem, una vez más, tuve que exponerme a algo distinto, nos adaptamos mutuamente”, recuerda sobre un rodaje que duró solo dos semanas y le exigió -siguiendo sus palabras- entrar en un modo casi de supervivencia.
Video
Tráiler de “The Souffler”
“Veía a mi alrededor personas agotadas, como zombies emocionales, con señales vitales muy bajas, pero había que resistir”. Su trabajo, reconoce, fue atravesar el rodaje y generar un espacio donde Willem, Rui Poças en fotografía y él como director pudieran entenderse. “Al final de cada día sabía que el material era bueno. La experiencia era dura, pero funcionaba”.
Un amigo y colega de Solnicki, el escritor argentino Sebastián Martínez Daniell, suele describir el proceso creativo del director como una forma “gaseosa”. “Creo que representa muy bien el estado a partir del cual se hacen estas películas, que cobran sentido en el montaje”, dice el director argentino. También agrega que su cine tiene mucho más que ver con la música que con otras artes:
Willem Dafoe apostó a “The Souffler”, del argentino Gastón Solicki, como una forma de hacer un cine distinto.“Mi forma de hacer películas es más polifónica, contrapuntística. No sólo porque uso música que me gusta, sino porque me da una estructura”. Así es que se da el lujo de convivir en una misma obra melodías de estilo clásico y hacer bailar a Dafoe La pileta del vino, una canción de Damas Gratis, en la voz inconfundible de Pablo Lescano.
Hay algo en The Souffleur que tiene que ver con un particular modo de percibir el tiempo. Los planos, de una belleza casi pictórica, son lo suficientemente amplios y duraderos como para adentrar al espectador en un ritmo inusual que honra en su máxima expresión la idea de cine como séptimo arte. Se suceden unos tras otros, en ocasiones sin un hilo de relato evidente, por más que según el propio Solnicki esta obra tiene una narrativa más clásica y lineal que otras de sus películas, porque sigue a un personaje principal claro.
Mientras el mundo avanza hacia otras modalidades de consumo que están en la vereda opuesta, tanto Dafoe como Solnicki coinciden en la oportunidad de que películas como The Souffleur sean más valoradas aún. “De alguna manera paradojal, cuanto más el capitalismo destruye lo hecho a mano, en algún punto más lo pone en valor”, dice el director, reconociendo que hay una tendencia hacia recuperar “ese cine que se hace a lápiz y papel”.
Si bien Dafoe acompaña la idea de que el streaming y las nuevas modalidades de consumo no dan lugar a la experiencia de preguntarse qué se siente al ver una determinada película, reconoce algunas “cosas buenas” como la creación de puestos de trabajo y el acceso al cine desde lugares remotos del mundo.
Willem Dafoe, en “The Souffleur”.Una estrella de Hollywood trabajando con un director argentino.“Es evidente que la tecnología afectó la manera en que la gente piensa, su capacidad de atención y su relación con los demás”, dice y se sincera: “Pero no tengo una idea clara de cómo cambiar el rumbo de las cosas”. “Hay toda una generación que creció con una relación diferente con el cine, que hoy está perdiendo espacio en nuestro discurso cultural. Sin embargo, no puedo obsesionarme con eso. Todavía encuentro cosas interesantes para hacer y personas interesantes con las que trabajar”.
La participación especial de Fernando Trocca
Fiel a una forma de trabajo que atraviesa toda su filmografía, Gastón Solnicki vuelve a prescindir de actores profesionales en The Souffleur, con la única excepción de Willem Dafoe. El resto del elenco está compuesto por personas que interpretan diálogos y acciones de manera intuitiva y, en ocasiones, forman parte del universo personal del director como el propio productor de la película y el mismo Solnicki.
Fernando Trocca, en Punta del Este. El empresario gastronómico es parte de “The Souffleur”. Foto: Ariel GrinbergTambién participa el empresario gastronómico Fernando Trocca, cuya presencia, como la de otros personajes, se basa en la improvisación. “Gastón es de mis mejores amigos. Siempre de alguna manera estuve ligado a sus películas, ayudándolo a conseguir fondos”, explica a Clarín al término de la proyección en el Festival de Cine de José Ignacio. “Me invitó a formar parte de The Souffleur y acepté encantado. Me explicaron cómo era la historia y surgió esa escena, luego de grabarla unas cuatro o cinco veces”.



