Kanye West pagó un aviso en los diarios para disculparse por antisemita: “Fui bipolar y busqué ayuda”



Después de meses de protagonizar una polémica tras otra, Kanye West reflexionó sobre sus actos y decidió pedir disculpas. En un reciente artículo, publicado este lunes 26 de enero en una página completa de The Wall Street Journal, el rapero de 48 años se sinceró sobre sus problemas de salud mental y se mostró arrepentido de los comentarios racistas y antisemitas que hizo en el pasado.
El anuncio, que apareció en una de las ediciones impresas del diario estadounidense, lleva por título “To Those I’ve Hurt” (“A quienes lastimé”, en español). En la carta, el artista conocido ahora como Ye se refiere a episodios de su vida en los que reconoce que perdió el rumbo y causó dolor, especialmente por comentarios profundamente ofensivos contra la comunidad judía, así como por acciones que utilizaron símbolos del nazismo y provocaron repudio internacional.
Según su propio relato, la raíz de esos comportamientos se remonta a un accidente automovilístico de hace más de dos décadas, junto con una condición de salud mental que, hasta hace poco, no recibió la atención adecuada.
“Veinticinco años atrás, estuve en un accidente de auto que me rompió la mandíbula y causó daño en el lóbulo frontal derecho de mi cerebro. En ese momento, el foco estuvo en la fractura y la inflamación, no en lo que estaba dentro de mi cráneo”, explicó.
El músico cuenta en el texto que esa lesión no fue diagnosticada de inmediato y que con el paso del tiempo contribuyó a una condición que hoy reconoce como trastorno bipolar tipo 1. Por ello, según cuenta, los períodos de manía lo llevaron a desconectarse de la realidad de forma tan profunda que perdió control sobre sus acciones y su juicio.
Lejos de justificarse por sus acciones nuevamente, como ya lo hizo en el pasado, West intenta con este texto reconocer el daño y asumir la responsabilidad de buscar una solución. “Perdí el contacto con la realidad. Las cosas empeoraron cuanto más ignoré el problema”, detalló.
Además, señaló que la bipolaridad lo hizo sentir poderoso y seguro de su percepción del mundo cuando en realidad, según él, estaba perdiendo la conexión con la verdad.
Más adelante, admitió que en consecuencia se acercó a símbolos de odio y cometió actos que hoy repudia. “Me incliné hacia el símbolo más destructivo que pude encontrar, la esvástica,” escribió, refiriéndose a la venta de productos que exhibían ese emblema en su marca personal.
“Me arrepiento y nada me excusa de lo que hice. No soy nazi ni antisemita. Amo al pueblo judío”, aseguró el músico, que hace un año sacó una canción que afirmaba todo lo que actualmente niega, titulada Heil Hitler.
Más adelante, el ex de Kim Kardashian sumó: “A medida que busco mi nuevo punto de partida y mi nuevo centro mediante un régimen eficaz de medicación, terapia, ejercicio y una vida sana, encontré una claridad renovada y muy necesaria. Estoy dedicando mi energía al arte positivo y significativo: música, ropa, diseño y otras ideas nuevas para ayudar al mundo”.
Y concluyó: “No pido compasión ni un pase libre, aunque aspiro a ganarme su perdón. Escribo hoy simplemente para pedirles paciencia y comprensión mientras encuentro el camino a casa”.
Lo cierto es que West, quien se convirtió en figura polarizante durante los últimos años, enfrenta todavía las secuelas de sus actos: rupturas de contratos con marcas, críticas públicas y un rol cada vez más cuestionado en la música y en la cultura popular.
Algunos analistas ven en estas palabras un acto de reconciliación personal, mientras otros lo consideran un paso mínimo frente a una historia de declaraciones y conductas que generaron daño real. Ahora estará por verse cuál es el impacto real de estas disculpas y si, algún día, Kanye logra volver a ser el que alguna vez fue.



