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Zeca Veloso, la perla oculta de los hijos de Caetano, sorprende con un álbum intimista y fascinante, donde homenajea a su madre

Zeca Veloso, el segundo de los tres hijos de Caetano Veloso, acaba de publicar Boas Novas. Un primer álbum de esos que pueden marcar al artista de por vida. Una obra intimista y fascinante, con canciones plenas de emoción y sutiles arreglos (el disco tuvo doce productores distintos) y que llama la atención desde la primera escucha,

Zeca aparece en el Zoom con Clarín y lo primero que impacta es su parecido físico con aquel Caetano que seducía junto a los otros tres mosqueteros de Doces Bárbaros (el grupo junto a Gal Costa, Gilberto Gil y María Bethânia), a medidos de los años ’70.

Tiene la sonrisa franca, la mirada limpia y un cierto aire de timidez y mucha dulzura en el hablar. Elementos que por cierto tambien aparecen en su debut solista.

Hermano del medio de los muchachos Veloso, con todas las implicanias que eso conlleva (no vamos a deternernos en esto, pregúntenle a algún psicólogo amigo) el joven Zeca es a sus 33 años casi como la “perla oculta” de la familia.

Zeca Veloso comenzó a trabajar en este álbum debut en 2018. Foto de prensa gentileza Elisa MacielZeca Veloso comenzó a trabajar en este álbum debut en 2018. Foto de prensa gentileza Elisa Maciel

El retoño que esperó más tiempo para brotar, pero cuando lo hizo, con este disco, produjo una avalancha de alabanzas y elogios.

-Editar tu primer album te llevó tres años, parece que te dio mucho trabajo.

-Sí. Empecé a grabar el disco en 2022 y lo terminamos ahora en 2025. Fue un proceso largo, bastante trabajoso, pero muy bueno. Les debo mucho a mis colaboradores, los arreglistas, los músicos, los productores. Lo digo principalmente en relación con el sonido, la forma en que el disco llegó a ser. Las composiciones en cambio solían ser un proceso más solitario.

-O sea que hay canciones de distintos años.

-Lo empecé a componer en 2018. Recuerdo que algunas las hice en casa, pero otras fueron hechas en los shows, principalmente una gira que hicimos por América Latina. Y es posible que también haya estado en Argentina componiendo partes del disco.

Perfeccionista

Como bien vemos, la factoría Veloso no detiene su producción. Ni se toma vacaciones. Tener un padre como el gran Caetano debe ser un mojón insoslayable para cualquiera de sus tres hijos. Con semejante progenitor habrá sido difícil para Moreno, Zeca y Tom Veloso dedicarse a alguna otra cosa que no fuera la música.

Seguro que habrá habido algún intento de ir por otros caminos, pero tarde o temprano los tres terminaron frente a una partitura en blanco, tratando de rellenarla con su propio talento. Que a cada uno le sobra y no es sólo por derecho heredado.

Zeca Veloso, hermano del medio de los hijos de Caetano. Foto de prensa gentileza Elisa MacielZeca Veloso, hermano del medio de los hijos de Caetano. Foto de prensa gentileza Elisa Maciel

-¿Tanto tiempo de elaborar un álbum habla de perfeccionismo, sos un músico obsesivo?

-Primero que nada tengo que decir que no soy músico. Realmente no soy un músico profesional. Toco la guitarra, el piano o el bajo, pero es algo básico. Y si, soy perfeccionista, creo que lo soy. Porque no llegué a alcanzar un nivel técnico como músico. Pero como compositor, creo que puedo decir que soy bastante exigente.

Ya en la producción mi exigencia era mayor. Es decir, mi voluntad con todo esto era menos de una perfección técnica, aunque creo que eso también lo involucra, sino más de entender cuál sería esa cierta intersección entre las áreas que me gustaría que eso tuviera.

Boas Novas (Buenas Nuevas, en su traducción literal) contiene diez bellas canciones. De las cuales siete tienen letra y música de Zeca Veloso: Salvador, Tal vez Menor, Desenho de Animação, Máquina do Rio, Tua Voz, A Carta y O Sopro do Fole.

Las otras tres fueron escritas en diferentes colaboraciónes (Boas Novas con su hermano menor, Tom Veloso; Carolina con Tadeu Bijos y Sylvio Fraga, y O Sal Desse Chão con Xande de Pilares).

La voz de Zeca, con un timbre alto y dulce, y mucha utilización del falsete, ya pudo ser escuchada y disfrutada en su momento, durante el espectáculo Ofertorio, de 2018, sobre todo con una canción que sonó en toda América: Todo Hombre. Una especie de homenaje a su madre, Paula Lavigne, segunda esposa de Caetano. Este tema le abrió muchísimas posibilidades. Incluída la de versionar su tema nada menos que junto a la banda inglesa Coldplay.

-Imagino que la figura de tu padre fue una influencia inevitable en tu vida artística. Pero también da la impresión de que existe cierta influencia de tu madre, ¿es así?

-¿Lo dices por Todo hombre, o de qué manera?

-En general. Incluso en el video de Boas Novas ella aparece en escenas familiares del pasado.

-Es interesante que lo digas. Lo entiendo de dos maneras. Una de ellas es el camino espiritual. Esas canciones vienen de un lugar de inspiración espiritual. Creo que vienen de Dios de alguna manera. Y esta cosa de la figura de la madre, aparece mucho en ese lugar, ¿no?.

Pero no solo la de mi madre, sino la figura de la madre en líneas generales y lo que ellas representan. Mi madre es un tema presente en mi vida y realmente tiene bastante influencia por mis experiencias, mis intercambios con ella.

-En los créditos del disco hay un apellido muy ligado a Caetano, y es el de Morelenbaum.

– Jacques, o Jacquinho, si. A él lo conozco desde niño, de cuando tenía cinco años. Era el arreglista, el director musical de los discos y los conciertos de mi padre. En esa época tocaba el violonchelo y dirigía la banda. Y ya nos conocimos desde entonces, así que es una persona muy presente en mi vida. Él es el padre de Dora, que es muy cercana a mi hermano Tom. Y que también está presente en mi disco. Entonces tenemos esa cosa como familiar.

Los detalles del disco

Boas Novas abre con el tema Salvador, donde Zeca comparte voz con su padre y sus hermanos Moreno y Tom. Recordemos que los cuatro estuvieron en la Argentina en 2018 y luego en octubre de 2019 presentando su show Ofertorio (del cual hay un excelente registro en vivo), un espectáculo intimista que homenajeaba no solo a las dos esposas de Caetano, sino también a su madre, Dona Canó, y que los llevó por todo el continente, incluyendo el festival Lolapallooza tanto en Argentina como en Chile.

Zeca Veloso estuvo en la Argentina junto a su padre y sus dos hermanaos en 2018 y 2019. Foto gentileza Elisa MacielZeca Veloso estuvo en la Argentina junto a su padre y sus dos hermanaos en 2018 y 2019. Foto gentileza Elisa Maciel

Boas Novas es un trabajo muy orgánico, con sonidos naturales. Pero también hay ciertos pasajes más electrónicos. ¿Te sigue gustando esa música?

-Si. La música electrónica es con la que más me involucré, pero creo que los estilos, los géneros que más se me acercaron fueron los géneros bailables y no siempre tan electrónicos. Yo era adolescente y había como una especie de revisitación de la música disco. La música de Daft Punk o Groove Armada. Y fue en esa época donde conocí a Luciano Oliveira, Él programó baterías y toco el bajo en algunas canciones del disco .

También hizo arreglos orquestales. Donde más trabajó fueron las canciones más bailables, como Salvador y Máquina do Río. Esa es la canción que más me gusta del álbum, es la que me entusiasma, la que más gusto de escuchar. Las otras las entiendo como algo que tenía que ser, tenía que decir algo así, pero es más algo para que lo contemples y tal.

Este es un álbum cien por ciento brasileño. Donde Brasil también está atravesado por la dimensión reflexiva. En Desenho de Animação y Carolina podemos ver el movimiento de las ideas de Zeca Veloso sobre la identidad cultural de su país. Y hasta se permite una pregunta de tono irónico: ¿llevamos una vida cultural imitada, postiza?

Refiriéndose al pensamiento del escritor y crítico brasileño Roberto Schwarz, Zeca demuestra lucidez al pensar que en su propia formación —y en la de toda su generación— están las huellas que dejó el imperialismo estadounidense, diluido en el entretenimiento cotidiano. Pero también relativiza las pretensiones de autenticidad de quienes, en contra de la masificación, enarbolan las armas de la “alta cultura”.

-¿Cuándo vas a venir a presentar tu disco en la Argentina?

-¡Uy, me encantaría poder hacerlo ya!. Pero primero hay que armar la banda.

Caetano Veloso con sus hijos en el festival Lollapalooza Argentina 2019. Foto: Fernando la Orden Caetano Veloso con sus hijos en el festival Lollapalooza Argentina 2019. Foto: Fernando la Orden

-Lo cual no debe ser fácil porque tu disco tiene muchos arreglos.

-Exactamente. También quiero que sea pronto, pero es un disco un poco difícil de llevar para hacer en vivo, en cuanto a producción. Tiene mucha orquesta, muchas cuerdas, no va a ser algo sencillo. Estamos en proceso de armar la banda para eso. Y tampoco podemos llevar tantos músicos.

Supongo que tendremos formatos diferentes. Pero Luca Noacco ya está trabajando en eso. Él hizo el arreglo orquestal de Carolina y el de vientos y cuerdas para Desenho de Animação, además del arreglo base de la música, y esa será su función, ver cómo adaptar sus propios arreglos y los de los demás. Él es un arreglista muy bueno, un crack.

-Usualmente en tus videos y tus shows junto a tu familia se te ve tocando siempre un piano eléctrico Fender Rhodes. ¿Ese es el instrumento que más te gusta?

-Si, puede ser. No hay muchos en buen estado en estos días, porque es un instrumento vintage. Tengo uno que me lo prestó mi hermano Moreno. Porque nunca tuve un Rhodes. Él tiene uno que perteneció a Gilberto Gil y creo que se lo robó (se rie) y terminé quedándomelo, robándoselo yo a él. Está conmigo ahora. Para las giras nosotros tomábamos los Fender que había en cada ciudad.

Entonces, fuimos a Argentina, conseguíamos uno, fuimos a Colombia, conseguíamos otro, fuimos a Portugal, conseguíamos otro. Algunos eran mejores, y otros eran peores. Pero ahí fui descubriendo que este instrumento tenía que ver conmigo. Y fue a partir de la elección de él para el Ofertorio. Me gusta, está en esas viejas canciones de soul, ¿no?, al estilo de Stevie Wonder.

-Solés tocar lo Todo hombre, que es tu canción más conocida hasta el momento. Y se te nota feliz cuando lo hacés

-En realidad Todo hombre fue una canción que hice en la guitarra. O sea, la hice en el ukelele y después apareció el Rhodes, aprendí a tocarla en el piano, es bastante simple, pero la entendí en el piano después de que empezamos a ensayar para el Ofertorio. Y al final quedó.

-En el álbum, algunas canciones tienen un aire un poco melancólico. ¿No sos una persona demasiado joven como para lidiar con la melancolía?

-Bueno, tengo 33 años. No sé si soy tan joven, pero creo que uno pasa por cosas, ¿no?. Y esas cosas nos impactan, y esas cosas en algún momento aparecen. Pero sí, eso es así. Tiene que ver con cuestiones mías y creo que las personas jóvenes también pasan por cosas que las marcan.

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