Iliana Rodríguez Gómez, José Alberto Pérez de Acha y Mario Burciaga dejaron sus cargos este martes 27 de octubre, mientras pesan señalamientos por presuntas irregularidades en contratos y vínculos con el proveedor José Alfredo Hernández Casillas. En la misma reunión con partidos se informó el nombramiento de Blanca Cruz como presidenta provisional del INE.
Al menos tres funcionarios de alto nivel del Instituto Nacional Electoral (INE) presentaron su renuncia este martes 27 de octubre, mientras pesan señalamientos por presuntas irregularidades en contratos y vínculos con el proveedor José Alfredo Hernández Casillas.
Se trata de Iliana Rodríguez Gómez, titular de la Unidad de Género; José Alberto Pérez de Acha, coordinador de Servicios de Informática, y Mario Burciaga, director de Recursos Materiales y Servicios, área encargada de los procedimientos de contratación.
Los tres ocupaban posiciones clave dentro del organigrama del Instituto. La Unidad de Género atiende la política interna de igualdad; la Coordinación de Servicios de Informática sostiene los sistemas que usa el INE para sus procesos; la Dirección de Recursos Materiales y Servicios concentra los procedimientos de contratación, justo el área que está bajo señalamiento.
De acuerdo con fuentes del Instituto, los tres funcionarios llegaron por recomendación de Hernández Casillas y sus nombramientos fueron avalados mediante gestiones de la ahora exconsejera presidenta Guadalupe Taddei.
Ese dato es el que conecta las tres renuncias con la crisis que atraviesa el Instituto. Las fuentes citadas señalan que el proveedor recomendó los nombramientos y que Taddei gestionó su aval, en un contexto de cuestionamientos a contratos del INE.
Las renuncias se dieron a conocer durante una reunión con representantes de partidos políticos. En ese mismo encuentro se informó sobre el nombramiento de Blanca Cruz como presidenta provisional del INE.
El artículo identifica a Taddei como exconsejera presidenta, lo que ubica las tres salidas después de su propia salida de la presidencia del Instituto. La secuencia importa: primero se fue la consejera presidenta, ahora se van tres altos funcionarios cuyos nombramientos, según las fuentes citadas, ella misma gestionó.
La reunión con los partidos fue, además, el escenario donde ambas noticias se comunicaron juntas: las renuncias y el relevo provisional en la presidencia. Eso deja al INE, en un mismo día, con nueva presidenta provisional y con tres direcciones de alto nivel pendientes de relevo.
El relevo en la presidencia y las tres salidas se anunciaron juntos, en la misma mesa con los partidos. El artículo de origen no precisa si las renuncias tienen efecto inmediato ni quiénes ocuparán, de forma interina, las tres áreas que quedaron vacantes.
Tampoco recoge declaraciones de Rodríguez Gómez, Pérez de Acha o Burciaga sobre su salida, ni detalla qué contratos específicos están señalados ni qué procedimiento sigue para revisarlos.
Lo que sigue es doble: por un lado, la operación del INE con una presidenta provisional y tres áreas de alto nivel por cubrir; por otro, la revisión de los contratos señalados y la respuesta formal del Instituto a los vínculos que se le atribuyen al proveedor Hernández Casillas.
Sin esa información, el alcance real de las renuncias queda pendiente de confirmar: si se trata de un primer paso en la revisión de los contratos o de un reacomodo interno para contener la crisis.



