Sister Bliss, de Faithless, y el desafío de ser madre en en el ambiente de la música electrónica: “No es compatible con tener una familia”


Horas antes de subir al escenario de Creamfields UK, Sister Bliss ya estaba maquillada y lista para tocar cuando recibió a Clarín en el backstage del festival. Había terminado de hablar con algunos medios ingleses y, de pronto, una lluvia torrencial acompañada por granizo convirtió la entrevista en una prueba de paciencia: el ruido hacía casi imposible escuchar las preguntas y las respuestas. Ella, sin embargo, decidió esperar a que el temporal aflojara antes de continuar con las notas, aún a riesgo de tener menos tiempo para prepararse para su show.
Nacida como Ayalah Deborah Bentovim, Sister Bliss es la tecladista y DJ de Faithless, el grupo británico que desde los años ’90 convirtió canciones como Insomnia y God Is a DJ en clásicos de la música electrónica. Durante casi tres décadas, construyó una carrera atravesada por festivales, giras y noches interminables, en una escena que durante buena parte de su trayectoria estuvo dominada por hombres.
El 14 de noviembre llegará a Creamfields Buenos Aires junto a Faithless Sound System, una formación con un enfoque más cercano al DJ set, pero que mantiene la percusión en vivo. Es un formato que le permite bajar un poco el ritmo de las grandes giras de la banda y disfrutar de otra manera de una música que, después de 30 años, sigue sintiendo como propia.
Pero cuando habla de cómo mantenerse con los pies en la tierra en medio de una temporada de festivales agotadora, no menciona ninguna técnica especial ni un secreto profesional. “Dormir, charlar, tener a mi hijo acá”, dice. Nate, de 20 años, está a pocos metros, acompañándola durante esta etapa de la gira. En ese vínculo aparece una parte menos visible de la vida de una artista acostumbrada a pasar de un escenario a otro: la de una madre que durante años tuvo que encontrar la manera de hacer convivir una profesión exigente con la crianza de su hijo.
Nacida como Ayalah Deborah Bentovim, Sister Bliss es la tecladista y DJ de Faithless, y es madre de Nate, de 20 años: “Es más alto que yo”.-Estás en medio de la temporada de festivales, con un show tras otro. ¿Cómo hacés para balancear el trabajo con tu vida personal?
-Creo que no tengo vida personal. Al menos no durante el verano. La temporada de festivales ha sido increíble, locamente concurrida. Pero sí, viajé mucho, di muchos shows muy tarde en la noche. En dos semanas terminamos y va a calmarse un poco. Después tengo dos increíbles shows que se vienen en Chile y Argentina con Faithless Sound System que si bien tiene un enfoque más de DJ, tiene percusión en vivo. Estoy muy emocionada de poder llevar eso a Sudamérica. No es lo mismo que cuando salimos de gira con la banda y tenemos show tras show. Es diferente. Es un poco más relajado.
-¿Lo disfrutás más porque tenés más tiempo para prepararte para cada presentación?
-Sí. Pero también porque es un nivel de ansiedad diferente. Con la banda tenemos ensayos grandes, que a veces duran tres semanas. Con Faithless Sound System no necesitamos estar aprendiendo muchas canciones en poco tiempo.
-¿Tenés algún ritual para permanecer con los pies en la tierra en momentos como éste?
-Por dios, sí. Principalmente dormir, charlar, tener a mi hijo acá. Mi hogar viene conmigo en este último tramo.
-Creo que ahora es más fácil que te acompañe porque ya no es chiquito…
-No ya no es chiquito, es más alto que yo. Él siempre me pide venir. Siempre le gustó la música.
-¿Opina de tus nuevos sonidos o de lo que hacés?
-Sí, creo que le gusta. Es genial, no sé por qué. Tiene un excelente gusto musical. Le gusta el hip hop, los breakbeats y la música de los ’90. Yo no se lo mostré. Lo descubrió por su cuenta. La nueva generación está haciendo lo suyo. Él viene de tour conmigo desde que tiene seis meses.
-Entonces seguro ya está más que acostumbrado…
-No es nada nuevo para él. En la industria musical no se habla de tener hijos en este contexto. Es muy difícil. La vida es loca con horarios difíciles. Pero ahora ya está grande. Viajar es cansador.
Para sostener el ritmo alocado en la Creamfields y no sucumbir, dice que su receta es: “Principalmente dormir, charlar, tener a mi hijo acá. Mi hogar viene conmigo en este último tramo”.Abrirse camino con todas en contra
-Cuando arrancaste, además, no había tantas mujeres en la música electrónica, pero vos y otras artistas pudieron allanar el camino para las demás. Y ahora te vas a presentar con un trío femenino…
-Me alegra ver a la gente entender que pueden hacerlo y que esto no es un club para hombres. Las mujeres pueden hacer lo que sea. Otras mujeres DJs me inspiraron a mí. No fui la primera, pero sí es cierto que cuando empecé éramos muy pocas. Mientras más seamos, más aceptable se va a volver para que no nos autolimitemos. Si amás tu música, tenes que intentarlo. Es una vida dura, no es fácil. Hay mucha presión, pero también “duende y corazón”.
“Ahora se habla más de la salud mental, de lo cansador que es viajar. Cuando sos independiente no querés quejarte. Por momentos pienso que mi trabajo me está matando, pero lo amo. Tenemos horarios difíciles. No es compatible con tener una familia. Me pude permitir tener un hijo recién a los 35. En ese momento me dijeron que era una madre “geriátrica”. Pero yo no me siento así. Me tomó mucho tiempo decidir que ya estaba lista, pero realmente quería tener un bebé. Pero después no se quedan siento bebés. Tienen que ir a la escuela, te quieren ahí, te necesitan… Yo tuve la suerte de poder ajustar mi vida y poder incluir a mi hijo”, agrega”.
-¿Tenías a alguien que te ayudara con él en las giras?
–Tenía a mi mamá ayudándome y a una niñera. No había forma de hacerlo sola. Por eso pienso que todas las personas de la industria musical necesitan una comunidad. Ya sea que seas mujer, hombre, gay o hétero. Sin importar el género o la sexualidad es muy importante sentirse incluido. Eso es lo que debería ser la comunidad de la música electrónica. Para mí lo es. En algunos lugares esa cultura está muy rota y las mujeres no son tratadas muy bien y las redes sociales tienen mucho que ver con eso. Necesitamos apoyarnos los unos a los otros, porque esto es algo muy especial. Mi hijo es mi bebé, pero la música electrónica también lo es. He intentado expresarme a través de esto por los últimos 30 años. Es mi hogar, mi familia.
-¿Tenés algún recuerdo de tus visitas anteriores a la Argentina?
-Muchos recuerdos. La primera vez que fui no me di cuenta que en junio hacía frío. En Europa era verano. Entonces fui con sandalias y vestido. Me congelé. Ahora mi consejo número uno es chequear el clima. Recuerdo que fui para una gran fiesta en Buenos Aires con Valeria Mazza. Ése fue el comienzo de mi relación con los fans argentinos. Fui, con la banda y como DJ. Ha sido una relación increíble de casi 30 años. Y esta vez voy a llevar la ropa adecuada.



