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La inesperada polémica que desató la vuelta de los Enanitos Verdes, el hijo que quedó afuera, los que están y dicen: “Somos los únicos herederos de la banda”

Después de pérdidas y una historia que parecía haber quedado suspendida, Enanitos Verdes vuelve a los escenarios. El anuncio de una nueva etapa, tras las muertes de Marciano Cantero y Felipe Staiti, renovó la ilusión de sus seguidores en distintos rincones del mundo y volvió a poner en movimiento a una de las bandas fundamentales del rock en español. Pero, detrás de la celebración, apareció una voz disonante: la de Daniel Piccolo, baterista fundador del grupo, que rompió el silencio con un reproche público y abrió una inesperada grieta en la historia de los Enanitos.

“Hoy he llorado por mi hijo”, escribió Piccolo en el primer párrafo de su descargo en Facebook. Fue baterista del grupo entre 1979 y 2009 y, por decisión propia, dejó la banda, en un acuerdo comercial con Marciano y Felipe.

En septiembre de 2022 falleció Marciano Cantero, voz, bajo y líder del grupo. Enanitos siguió por el empuje del guitarrista Felipe Staiti, quien mantuvo vivo el proyecto y continuó llevando sus canciones por escenarios internacionales. Pero la muerte de Felipe, en abril de este año, marcó otro quiebre profundo: por primera vez, la banda quedó sin dos de las figuras que habían definido su identidad y su historia.

Los hijos

La banda mendocina, intérprete de Lamento Boliviano, la única canción de rock en español que superó los 1.000 millones de reproducciones en Spotify, anunció el lunes 24 de agosto que vuelve a girar por Latinoamérica.

La nueva formación está integrada por los hijos de Felipe, Natalio (35) y Juan Pablo Staiti (40) y el hijo del Marciano, Javier Cantero (34). La banda se completa con el baterista Jota Morelli y el bajista Guillermo Vadalá, quienes llevaban varios años tocando con Enanos.

“Hay lazos que no se rompen nunca. La música es la herencia más hermosa que se puede dejar”, escribieron en el posteo con el que anunciaron esta nueva etapa.

Los hermanos Staiti y Cantero destacaron que, durante décadas, Enanitos fueron “la voz, el bajo y la guitarra y el corazón de Marciano y Felipe”, dejando en claro quiénes eran la esencia de la banda.

En una pausa de los ensayos en Miami, hablaron con Clarín sobre el origen de este proyecto y el desafío de convertir la herencia familiar en una nueva experiencia musical.

Los nuevos Enanitos Verdes hablaron por zoom con Clarín

Juan Pablo Staiti cuenta cómo fue tomando forma la decisión de reactivar la banda: “Cuando pasa lo de mi viejo, Javi fue de las primeras personas que llegó a darme un abrazo. Hemos estado en contacto en los últimos años y fue inevitable un acercamiento a partir de la muerte de nuestros padres. Estamos más unidos de lo que pensamos. Nos preguntaban qué íbamos a hacer y todos nos decían que teníamos un legado, que la gente quiere seguir escuchando las canciones de los Enanitos. Es una obra que superó a sus creadores… Aunque nunca hablé esto con mi papá, no era algo que estuviera cerca de hacer. Nos pasó por encima”.

Natalio nunca dejó del todo la música -es baterista-, aunque en los últimos años su vida también encontró otro ritmo entre viñedos y botellas: se dedicó a la bodega familiar, a los vinos de Felipe Staiti en Mendoza y el prosecco que producen en Italia. Con Javier comparte una historia que viene desde la infancia, pero fue la ausencia la que terminó de acercarlos. “Nos conocemos desde chicos, pero la muerte de nuestros padres nos unió”, contó.

Javier Cantero guarda una conversación con su padre que, con el tiempo, adquirió otro significado. Fue en febrero de 2022, cuando Marciano le regaló un bajo y le sugirió que aprendiera a tocar y cantar las canciones de Enanitos Verdes, “por si alguna vez no estoy”. Pocos meses después, Marciano murió y aquellas palabras quedaron para Javier como una suerte de misión.

“Cuando falleció mi viejo empecé a cantar sus canciones. Es lo que me acerca a él, es mi bandera. Y creo que para Juampi y Nata pasa lo mismo: tocar esta música es una manera de estar cerca de sus padres”.

Los hijos cuentan que, desde distintos lugares, comenzaron a llegarles mensajes con un mismo pedido: que se unieran y volvieran a llevar esas canciones a los escenarios. El primer paso de esta nueva etapa será en Bolivia, con tres shows entre el 21 y el 24 de octubre. Luego llegará una gira por distintos países de Latinoamérica, con Argentina también en el horizonte, mientras terminan de definir fechas y escenarios.

Los nuevos Enanitos Verdes. Comenzaron con polémica.

El descargo del ex baterista

Lo que fue celebrado en redes como gran comienzo, terminó en polémica a partir del descargo del último exmiembro sobreviviente de la formación original de Enanitos Verdes, Daniel Piccolo, quien cuestionó que su hijo no haya sido incluido en este nuevo proyecto.

Lejos de los escenarios y de la historia de Enanitos Verdes, el batero eligió hace tiempo la calma de Potrerillos, la villa cordillerana mendocina donde vive apartado del ruido que alguna vez rodeó a la banda. Pero el anuncio del regreso quebró ese silencio. Piccolo reapareció públicamente con una emotiva carta en Facebook y un cuestionamiento que volvió a abrir una vieja historia. “Para los que me conocen, saben que estoy lejos de todo lo relacionado con mi pasado ‘enano’. Pero hoy he llorado por mi hijo”.

“Él (se refiere a Gastón Piccolo), desde hace tiempo, planeaba, con otro de los hijos, hacer una banda homenajeando a sus ‘viejos’. De repente, y a través de redes sociales (ninguna comunicación privada), se entera que no es parte de este proyecto de ‘hijos'”, contó el exintegrante de la banda.

En el tramo más duro de su descargo, Piccolo apuntó contra quienes, según él, buscan mantener viva la marca por encima de la historia de sus protagonistas. “Entiendo que ya no soy un ‘Enano Verde’ y, por lo tanto, mi hijo no es hijo de… se entiende, ¿no? Esto viene desde arriba. Los mecenas que quieren seguir estrujando la marca y las canciones. Me chupa un huevo. pero las lágrimas de mi hijo me perforan el corazón”, concluyó.

Instalado en el distrito El Salto y lejos de cualquier intención de regresar a los escenarios, Piccolo ha dejado en claro entre sus allegados que aquella etapa de su vida está cerrada. Sus hijos, Gastón y Agustín, sin embargo, conservaron el contacto con los hijos de Staiti. “Hay un vínculo, se conocen desde chicos, pero la realidad es que Piccolo vendió su participación en la banda, cobró su parte y se alejó por decisión propia”, confió una persona cercana al grupo.

Felipe Staiti y Marciano Cantero eran los dueños de la marca Enanitos Verdes, que ahora pasó a sus hijos.

Por eso sorprendió la mención a Gastón, también baterista. Han pasado casi dos décadas desde la salida de su padre de Enanitos Verdes y, en ese tiempo, él no tuvo una vinculación directa con la banda ni formó parte de sus shows.

La vuelta

“No queremos aclarar nada porque no hay discusión de quiénes son los herederos. Daniel (Pícccolo) vendió su parte en 2009 y los dueños de Enanos son Cantero y Staiti, por tanto los herederos somos nosotros”, dijo Juan Pablo.

Natalio admitió que el reclamo los tomó por sorpresa. Piccolo se había alejado de Enanitos Verdes casi dos décadas atrás, después de vender su participación en la banda y cobrar la parte que le correspondía. Es cierto que sus hijos, Gastón y Agustín, compartieron muchos momentos de la infancia con los Staiti y los Cantero, y que entre ellos quedó un vínculo. Pero, como resumió Natalio, “ha pasado mucho tiempo”.

El encontrarse con el patrimonio que heredaron de Enanitos, es también lo que los unió a los tres, según admiten.

Cómo suenan

“Desde un principio dijimos: seamos honestos, si esto no funciona, no funciona. Pero nos juntamos a tocar y la verdad es que estamos muy felices con cómo suenan las canciones. Siento una gratitud enorme por la manera en que cada uno encontró su lugar musicalmente. Se dio una química muy natural, quizá porque venimos mamando estas canciones durante toda la vida. Pero tranquilamente podría no haber fluido”, destaca Javier Cantero.

Los Enanitos verdes, en la época en que Daniel Piccolo integraba el grupo. Foto: Archivo Clarín

“La esencia de la banda se respeta: el power trio (guitarra, bajo y batería), pero decidimos unir el mundo de los hijos, con la última banda que estaba girando junto a Felipe y Marciano, que son Guillermo Vadalá en el bajo, Jota Morelli en la batería, Bosco Aguilar en los teclados y Damián Castroviejo en los coros”, aclara Juan Pablo.

Con dos baterías empujando desde atrás y varias generaciones compartiendo escenario, la nueva formación no busca copiar a los Enanitos de ayer, sino volver a encender esas canciones con otro pulso y la misma electricidad. Por eso estarán Natalio y Jota, dos baterias, Javier en voz y guitarra y Juan Pablo en guitarra.

En lo íntimo, la pregunta es inevitable: ¿qué sienten al ponerse al frente de una historia que también es la de sus padres?

Natalio lo vive como parte de un proceso todavía reciente. “Siento que la vida me preparó para este momento. Me preocupa la emoción de los primeros shows y el poco tiempo que pasó desde la muerte de mi papá, pero esto también me ayuda a transitar el duelo”.

Javier lo lleva a una imagen futbolera, pero termina casi en territorio sagrado: “Es como debutar en Primera con la camiseta de la Selección. Nos venimos preparando durante toda la vida y recién ahora siento que estoy listo. Es una misión gigante. Cantar estas canciones es como pisar Tierra Santa”.

Juan Pablo conoce ese escenario desde otro lugar. Durante siete años tocó con Enanitos Verdes junto a Marciano, su padre y Jota Morelli. Ahora vuelve, pero con un significado distinto. “Es volver a vivir algo muy cercano, que fue parte de mi vida, pero desde otro lugar. Tenemos muy claro que no venimos a ocupar el lugar de nadie, sino a honrar una historia enorme, con responsabilidad y amor hacia ellos y hacia los fans. De alguna manera, vamos a ser ese punto de encuentro entre nuestros padres y la gente que los acompañó durante tantos años”.

No se trata, entonces, de ocupar lugares vacíos. Los hijos suben al escenario con una historia que les pertenece desde antes de saber tocar una nota, cargando ausencias, recuerdos y canciones que hace tiempo dejaron de pertenecer solamente a quienes las escribieron.

Quedaron asuntos pendientes de la última etapa de la banda. Había compromisos con la discográfica y canciones que llegaron a grabarse, algunas inéditas, que algún día podrían salir a la luz, admiten los hijos. Pero hoy la cabeza está en otro lado: en los ensayos, en los amplificadores encendidos y en volver a sentir esas canciones sobre un escenario.

“ Va a ser una gran celebración: el publico va a cantar desde el minuto uno, un hit atrás de otro”, dice Natalio. Porque quizá de eso se trate este regreso: de subir el volumen frente a la ausencia, dejar que los instrumentos suenen y cuando suenen las canciones, vuelvan a encenderlo todo.

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