El San Mamés silba a los campeones del mundo: la afición del Athletic no olvida


No hubo tregua en San Mamés. Antes de que el balón echara a rodar, un sector de la grada del Athletic Club dejó claro su malestar. Los pitos retumbaron en la Catedral cuando los jugadores que hace apenas unos meses levantaron la Copa del Mundo con la selección española fueron anunciados por la megafonía.
El recibimiento fue frío, deliberadamente hostil. Para muchos aficionados rojiblancos, el pasado verano sigue escociendo. No se trata de una cuestión de camisetas, sino de gestos. La celebración de los internacionales, el ruido alrededor de ciertos nombres propios y la sensación de que algunos discursos no representan a todo el país han calado hondo en una hinchada que nunca ha escondido sus sentimientos.
Los silbidos no fueron unánimes, pero sí lo suficientemente sonoros como para hacerse notar. Mientras unos pocos aplaudían, la mayoría optó por el silencio o por la protesta audible. El mensaje, en cualquier caso, era claro: aquí nadie regala nada, ni siquiera a los campeones del mundo.
El partido siguió su curso, pero el gesto quedó grabado. En Bilbao, los títulos se respetan, pero la memoria pesa más. Y esta noche, la afición del Athletic quiso recordar que hay heridas que aún no han cerrado.



