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John Lydon críticó a sus ex compañeros de Sex Pistols: “Es triste e hilarante la gira que están haciendo”

La persona que aparece en la pantalla de la computadora a la hora pautada tiene el estatus bien merecido de leyenda. Sabedor de eso, John Lydon enseguida hace sentir a su interlocutor en confianza, y la astronómica cantidad de cervezas y cigarrillos que fuma en el tiempo que dura la charla con Clarín hace que todo el clima se distienda más aún, como si se tratara en una charla en un pub londinense entre dos amigos.

Así como Miles Davis se jactaba, con razón, de haber cambiado el sonido del jazz en “cinco o seis oportunidades”, Lydon puede decir algo parecido en función al rock, pero en un par de ocasiones. Primero como estampita del punk rock inglés, de la mano de los Sex Pistols, su Nevermind The Bollocks (1977) y la innumerable cantidad de escándalos que propiciaron en un par de años de carrera. Po ejemplo la reciente nota por Zoom con Matías Martin para Urbana Play, donde siguió hablando (y filmando) mientras hacía pis.

Vuelve al país el legendario John Lydon, ex Sex Pistols y creador del grupo PiL. Foto de prensaVuelve al país el legendario John Lydon, ex Sex Pistols y creador del grupo PiL. Foto de prensa

Y luego como miembro fundador del post punk al frente de Public Image Ltd. (PiL), con hitos como Public Image: First Issue (1978), Metal Box (1979), The Flowers of Romance (1981), Album (1986) y End of World (2023), su muy buen último disco, parido tras el deceso de Nora Forster, su esposa, a quien se retiró a cuidar tras haber sido diagnosticada con Alzheimer.

La excusa con la charla con Lydon son los shows que PiL dará en la Argentina en 2026: el 10 de abril en Rosario, el 11 en el C Art Media porteño y el 12 en Mar del Plata. Será la cuarta vez que visite la Argentina, tras haber venido tres veces con PiL y una con los Sex Pistols, en el marco del Filthy Lucre Tour, a finales de los años ’90.

Lydon tiene recuerdos muy divertidos de la Argentina. “Una vez que fuimos quisimos ir a aprender a bailar tango junto a Rambo (N. de R.: John “Rambo” Stevens, su manager y mejor amigo, recientemente fallecido). Es una forma artística hermosa. ¡Lástima que estábamos muy borrachos como para aprender!”, cierra, entre carcajadas: una constante de cómo será toda la charla. Enseguida, y sin solución de continuidad, se manda a hablar, y cuesta pararlo.

“Estoy en Londres, ya que acabo de terminar una gira llamada Talking Tour, que es un show de preguntas y respuestas sobre mi carrera”, comenta. “Es algo muy importante para mí, ya que puedo conversar con personas de pueblos muy pequeños, gente de la clase trabajadora como lo fui yo en mis orígenes”.

-¿Es una especie de stand up de John Lydon?

-¡Sí, es un stand up porque estoy de pie todo el tiempo que dura el show! (risas) Pero entiendo lo que decís, porque la historia de mi vida es muy graciosa, y me gusta compartirla con la gente. Y también entiendo que para ustedes, que hablan español, sea algo complicado de ver. Pero sí te puedo decir que es un espectáculo que combina el humor irlandés con el de las clases trabajadoras británicas.

John Lydon vendrá el 10 de abril en Rosario, el 11 en el C Art Media porteño y el 12 en Mar del Plata. Foto de prensaJohn Lydon vendrá el 10 de abril en Rosario, el 11 en el C Art Media porteño y el 12 en Mar del Plata. Foto de prensa

This is not the last tour suena como una broma a todos esos músicos que anuncian su retiro y no lo hacen. ¿Es así?

-¡Absolutamente! (Pone voz burlona) Uy, sí, “me voy a retirar después de esta gira”… Hay que reírse de todos los que hacen cosas así, y la gente que no tiene humor nunca nos va a entender ni nos entendió antes. Por eso, ¡Esta no es nuestra última gira! (risas).

-¿Qué nos podés adelantar de los shows que veremos en la Argentina el año que viene?

-Tenemos un nuevo baterista, Mark Roberts, ya que Bruce Smith dejó el grupo. Estamos tratando de prescindir de la tecnología para sonar bien poderosos en vivo. La forma de tocar de Mark me recuerda a Ginger Baker, lo que hace que toda esta fuerza que pretendemos que ocurra venga desde la base rítmica.

John Lydon junto a sus compañeros del grupo PiL: Lu Edmonds, Scott Firth y Mark Roberts. Foto de prensaJohn Lydon junto a sus compañeros del grupo PiL: Lu Edmonds, Scott Firth y Mark Roberts. Foto de prensa

-Se te nota muy cómodo con esta formación de PiL, tanto en vivo como en el disco End of the World.

-Es que casi siempre traté de trabajar con amigos más que con músicos, y en este caso lo logramos desde hace un tiempo hasta acá. Porque al ser amigos, y sentirnos muy cómodos entre nosotros, podemos lograr muy buenos resultados musicales. Compartimos cosas, nos queremos, y esos sentimientos se notan en los discos y en los shows.

Los comienzos del punk

-Fuiste el creador tanto del punk como del post punk. ¿Qué te ocurre cuando ves grupos dentro de esos géneros que no reinventan lo que los pioneros hicieron sino que se contentan con hacer copias retro?

-Es algo que me da mucha tristeza. Y no puedo perder el tiempo con ellos. Deberían venir y visitar mi colección de discos y ver que escucho toda clase de música. Porque mi idea de cómo lograr un sonido no tiene que ver exclusivamente con ganar más dinero haciendo una y otra vez lo mismo. Hay que ser honesto al respecto, tener integridad y ética con uno mismo. Esa es la palabra clave: ética.

John Lydon junto a los demás integrantes del grupo Sex Pistols en los años '70. John Lydon junto a los demás integrantes del grupo Sex Pistols en los años ’70.

-¿Qué odias más: la película Sid & Nancy de Alex Cox o la serie Pistol de Danny Boyle?

-La verdad, no odio a ninguna de las dos. En ambos casos, lo que han hecho es algo innecesario. Y lo que de verdad me molesta es que los dos han contado versiones de mi vida sin haber hablado conmigo. Ahí es donde pongo el límite, ya que eso está mal. ¿Qué carajo les costaba tener una charla conmigo? Por otro lado, es triste e hilarante lo que está pasando con mis ex compañeros y sus giras, porque en el fondo ellos tienen que saber que están equivocados. Pero no es eso sólo lo triste: ¡en todos estos años no han escrito una puta canción! Por eso, me dan pena y gracia a la vez.

-De todos los libros que han salido sobre punk y post punk, ¿cuál es tu favorito y por qué? ¡No vale que me digas el tuyo!

-¡Así no! (risas) Hay una industria en Gran Bretaña y en los Estados Unidos de parásitos que se dedican a reinventar la historia sin ninguna clase de rigor. Es un universo muy necio, que logra venderle la historia una y otra vez al fan.

-¿Qué se siente cuando muchas personas te tratan como a un héroe o te dicen que tu vida los inspiró?

-Te juro que después de cinco décadas en la industria de la música, cuando viene alguien con un cumplido así aún me shockea. ¡Los cumplidos, al final, son tóxicos para mí! (risas).

John Lydon en un show de Pil en Teatro Vorterix en 2021, donde repasó su historia post Sex Pistols.John Lydon en un show de Pil en Teatro Vorterix en 2021, donde repasó su historia post Sex Pistols.

-¿Y qué te pasa cuando recordás a personas que fueron importantes para vos y ya no están más, como tu mujer Nora, Rambo e incluso Sid Vicious?

-Te puedo decir que los lugares que ocuparon en mi vida nunca podrán ser reemplazados. Por nadie. Hay un sentimiento de tristeza que me invade de tanto en tanto, pero los llevo muy adentro de mi corazón, y trato de recordarlos con alegría.

-Para terminar: el Arsenal va primero en esta temporada de la Premier League, y vos sos un hincha reconocido del equipo. ¿Pensás que pueden salir campeones?

-Hoy por hoy hay que admitir que el fútbol se compone por veintidós idiotas ricos que corren detrás de una pelota. Lo que hay que darse cuenta al respecto es que el fútbol es un deporte, en el que se puede ganar, perder o empatar. Pero también te digo que es parte de mí ser, de mi cultura. Entonces, hoy no siento esa especie de codicia de querer ganar sí o sí un campeonato. Por supuesto que si el Arsenal gana me voy a poner contento, pero es sólo entretenimiento.

Es muy distinto a lo que me pasaba cuando era chico: no entendía nada sobre el juego, y todo tenía que ver con un fenómeno de nuestro barrio, de hermandad entre los vecinos. Todos podíamos acceder a ver los partidos, algo que hoy es imposible, y que está muy mal, más que nada para quienes viven en Highbury desde siempre.

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