Cibercrimen en auge

El cibercrimen ha evolucionado y ahora cuenta con estructuras empresariales sofisticadas, incluyendo “universidades del cibercrimen” que ofrecen capacitación y herramientas para ejecutar ataques digitales. Estas organizaciones clandestinas reclutan y capacitan a nuevos cibercriminales, convirtiéndolos en profesionales del delito digital. Según Rodrígo García, managing partner de BTR Consulting para México, estas organizaciones funcionan como empresas corporativas, con sistemas de capacitación y reclutamiento activo.
La evolución del cibercrimen ha llevado tres décadas, desde los hackers independientes de los años 80 y 90 hasta las organizaciones actuales que logran una “escalabilidad alarmante”. La masificación de internet, la digitalización acelerada durante la pandemia y la inteligencia artificial han impulsado este crecimiento. En México, el mercado del cibercrimen se mueve por capas, desde foros de internet superficial hasta comunidades de la dark web que requieren referidos para el acceso. Los cursos y manuales para técnicas específicas como phishing, carding o ransomware pueden costar desde cientos hasta miles de dólares, dependiendo de la técnica y del tipo de licenciamiento de software.
Existen diferentes rutas de entrada a las “universidades del cibercrimen”, incluyendo el acceso voluntario y el reclutamiento a través de recursos tecnológicos y de sustento en condiciones económicas precarias. En México, el acceso a estos cursos y herramientas puede ser más accesible a través de la “deep web” y la “dark web”, donde se pueden encontrar comunidades de cibercriminales y herramientas para ejecutar ataques digitales. Además, existe el “crimen como servicio”, donde cualquier persona puede suscribirse a un esquema tipo membresía en la dark web y recibir registros de tarjetas de crédito comprometidas, con una tasa de éxito estimada de entre 15% y 20% para cometer fraudes en plataformas de comercio electrónico.








