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El avance de las mujeres en la escena del jazz

Lo que hasta hace veinte años era muy poco frecuente se ha convertido en algo habitual en la escena del jazz porteña. La actividad musical de mujeres en los diferentes escenarios deja en evidencia una progresiva participación. Una apertura saludable en un contexto que siempre ha sido y, aún lo es, de predominio masculino.

Si bien las artistas consultadas coinciden en que hay una mayor participación de mujeres instrumentistas, la saxofonista y compositora Yamile Burich, impulsora de grupos íntegramente femeninos como Ladies y Argentas, sostiene que “la mayoría de los músicos varones no toma como algo normal que toquemos, los hay, por supuesto, pero en un número ínfimo”.

La contrabajista y compositora colombiana, Diana Arias, residente en Buenos Aires desde 2010, hace hincapié en cómo se va aclimatando el jazz porteño a la presencia de mujeres en el escenario. “Creo que me tocó llegar en una etapa en que ya habían hecho otras músicas un camino; si bien se siente como algo reciente la fuerza femenina en los escenarios, ya es un espacio establecido y con la llamada ‘ola verde’ se consolidó”.

Aunque ya no es una novedad, no lo toman como algo natural en ciertos sectores que piden grupos de chicas para tocar. “Me lo pedían como una forma de cumplir con el cupo femenino, es decir, rellenando una programación para que sea políticamente correcto o algo así, eso es lo que sentí”, dijo la pianista y compositora fueguina Pía Hernández, que vive en Buenos Aires desde 2008.

La pianista y compositora fueguina Pía Hernández.

Por su parte, la pianista y compositora Ornella Contreras, hace poco más de un año y medio que vino de Mar del Plata y se ha convertido en una de las artistas más activas en la escena local con varios proyectos, entre ellos, un tributo a Chick Corea que hace junto con la saxofonista Burich: “Encontré muchas instrumentistas con las que puedo tocar y ésa es una posibilidad que tengo acá, en esta ciudad”, aseguró.

Esta mayor presencia femenina generó la formación desde hace unos tres años de un colectivo de mujeres instrumentistas, Ejazz, como una manera eficaz de sostener y apoyar una mayor convocatoria femenina hacia los escenarios. Este colectivo debutó con un ciclo en noviembre de 2024 en El Sótano, de C Art Media.

Mujeres compositoras

El predominio masculino en la escena del jazz es proverbial y viene directamente de su cuna, los Estados Unidos. Una evidencia incontrastable la tuvo la baterista estadounidense Terri Lyne Carrington (Herbie Hancock, Wayne Shorter, y muchos otros), profesora de Berklee, que, al final de un semestre, mandó a sus alumnos a escribir una versión de alguna compositora que estuviese en el Real Book, que utiliza la institución. ¿Qué pasó? Los estudiantes cumplieron e hicieron diferentes versiones y arreglos, pero de la misma composición (al parecer, es de Carla Bley) porque sólo había una partitura de una compositora femenina en el Real Book.

La marplatense Ornella Contreras cuenta que “Encontré muchas instrumentistas con las que puedo tocar y ésa es una posibilidad que tengo acá, en Buenos Aires".

Carrington tomó cartas en el asunto. Por un lado, fundó el Instituto para el Jazz y la Justicia de Género y, por otro, editó New Standards: 101 Lead Sheets By Women Composers, es decir, un Real Book femenino en el que publicó, entre otras, la primera composición de una mujer y es de la pianista Lill Hardin, pareja de Louis Armstrong, escrita en 1922.

El Instituto financió un estudio, Jazz Count, a cargo de la investigadora Lara Pelegrinelli que abordó un tema clave en la enseñanza del jazz: la representación de género y que dejó en evidencia una fuerte desigualdad. El estudio reveló que de 3.014 educadores de jazz de 222 instituciones educativas en 44 estados de los Estados Unidos, solamente el 15 por ciento son mujeres, de los cuales, el 8 por ciento son del profesorado en instrumentos de jazz. Entre las profesoras, el 49 por ciento son vocalistas.

En las escuelas con más de 30 profesores, entre el 6 y el 32 por ciento son mujeres y en el 35 por ciento de las escuelas no hay ninguna mujer como profesora. La mayoría de las profesoras se desempeñan en puestos de adjuntas y sólo el 6 por ciento dirige programas de jazz en más de 100 de las escuelas representadas en el estudio.

“La mayoría de los músicos varones no toma como algo normal que toquemos", dice Yamile Burich.

¿Y en la Argentina?

En tanto, en la Argentina, a través del minucioso trabajo del pianista y compositor Esteban Sehinkman, hay un Real Book Argentina (sin fines de lucro y en el que cualquier persona puede acceder a las partituras), con la presencia de 315 compositores, esencialmente de jazz, aunque también de música creativa y erudita-popular, de los que 32 son compositoras, es decir, algo más del 10 por ciento.

Por cierto, ese 10 por ciento podría reflejar una aproximación de lo que sucede en los escenarios y si bien ese porcentaje es bastante realista de lo que sucede en las programaciones no se debe a la falta de mujeres instrumentistas o proyectos liderados por músicas.

Burich, Arias y Hernández tienen composiciones en esa invaluable compilación, junto con otras como Paula Shocron, Sofía Rei, Nora Sarmoria, Eleonora Eubel, Jeanette Nenezian, Camila Nebbia, Tatiana Castro Mejía, Jazmín Prodan, Lilian Saba, Ingrid Feniger y Julia Sanjurjo.

Diana Arias sostiene que si bien es "algo reciente la fuerza femenina en los escenarios, ya es un espacio establecido".

“Fue una linda sorpresa que me llamase Esteban Sehinkman, pero creo que son pocas todavía las que figuran. Hay muchas mujeres tocando y componiendo, pero todo nos cuesta más, que nos llamen, que nos contraten, que nos den una fecha, en definitiva, estar visibles. Tampoco sé si a la gente de los boliches le parece mejor contratar grupos de hombres, pero fíjate en los libros de jazz, todas las fotos son de hombres y encima de traje”, explicó Burich.

Y sigue: “Hay un porcentaje mínimo de hombres que saben comportarse cuando hay una mujer instrumentista. No todos lo toman como normal. Existen, pero es ínfimo los que lo toman como algo normal, siento que a muchos un poco les incomoda y lo siento porque siempre toqué rodeada de varones, pero ahora hay por suerte una comunidad de chicas y toco mucho con ellas”, aclaró.

Burich lanzó en 2014 Burich & Ladies, un quinteto femenino con una inclinación hacia el latín y jazz y ahora, debutó con Argentas, un cuarteto que hace música original.

“Siempre sentí que tenía que representar a mi género y ser excelente, como si tuviese una mayor responsabilidad que mis compañeros varones", dice Pía Hernández.

El tema de cómo comportarse tanto los músicos como las audiencias es todo un asunto en la experiencia de estas artistas. “Pude tocar en varios lugares, como Virasoro, Thelonious, Prez, Bebop y siempre con los músicos que me junté tuve un trato normal, pero pasa como en la calle. También escucho comentarios, viví situaciones incómodas, incluso acoso. De todos modos, rescato que lo interesante es que podemos tocar con chicas en diferentes proyectos y ganar experiencia y visibilidad, que es clave en todo este tema”, dijo Contreras.

“Fui a tocar al bar del casino del Hipódromo, fue la primera y última vez que fui. Entre las personas había unos señores despreciables que me gritaron obscenidades mientras tocaba, era un momento en el que estaba aún medio habilitado, como en la calle. Nunca me había pasado”, recordó Pía Hernández.

Hay un consenso respecto a la frase que han escuchado cantidad de veces con tono de sorpresa: “Son todas mujeres, qué bien que suenan”.

Ornella Contreras cuenta que “a veces exigimos en los festivales que haya grupos de chicas tocando”.

Lo importante para estas artistas es poder proponer su música y que la acepten en las programaciones. “A veces exigimos en los festivales que haya grupos de chicas tocando”, contó Contreras.

Diana Arias, que entre sus proyectos tiene un trío con Ernesto Jodos y Sergio Verdinelli, reconoce que cuando tocaba con Burich y las Ladies “nos miraban como diciendo haber qué tocan las chicas, estábamos muy expuestas. Con la saxofonista Julieta Eugenio, cuando estábamos estudiando juntas en el Manuel de Falla, quisimos hacer un grupo de chicas, pero no llegó a nada. Con Yamile lo hicimos y ahí sentí que nos miraban porque éramos chicas. En algunas miradas sentía que nos estaban evaluando, pero también otras, que nos respaldaban”, añadió la contrabajista.

Una sensación común en algunas instrumentistas es una mayor exigencia por ser mujer. “Siempre sentí que tenía que representar a mi género y ser excelente, como si tuviese una mayor responsabilidad que mis compañeros varones; no por parte de mis profesores o compañeros en el Falla. Tampoco me animo a culparlos, una vivencia muy personal. Era algo que a mí se me jugaba y que a mis compañeras también les pasaba”, contó Hernández.

"Todo nos cuesta más, que nos llamen, que nos contraten", admite Burich.

Referentes mujeres

En la escena del jazz juega un rol importante los referentes. Artistas que son de alguna manera tomados como ejemplo para edificar una carrera, generalmente, al comienzo de ella. “Mi referente fue Paula Shocron, esa figura femenina me ayudó a poder imaginarme ser una música de jazz profesional”, admite Hernández.

Burich coincide: “Las nuevas generaciones de mujeres instrumentistas pudieron ver grupos de chicas tocando, en el escenario, y esa imagen es de enorme importancia porque el escenario es una escuela necesaria en la formación de los músicos. Hoy, cada vez hay más referentes para las chicas que quieren tocar un instrumento. Aunque lo que falta es mixtura, es como en el fútbol, hay equipos masculinos y femeninos y pocos grupos mixtos. Todavía sigue siendo el escenario algo básicamente de hombres, pero esto está cambiando”, concluyó.

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