La decisión de Trump sobre el T-MEC agita las dudas en el gabinete sobre el futuro de Ebrard


La posible determinación de Estados Unidos de enviar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte a revisiones anuales, sin aceptar una extensión automática por 16 años, como proponen México y Canadá, instala dudas en el gabinete sobre la permanencia de Marcelo Ebrard en la cartera de Economía.
En el Gobierno todavía existen dudas sobre la capacidad política de Donald Trump de enviar el acuerdo a revisiones anuales, fundamentalmente, por la presión del empresariado estadounidense sobre la Casa Blanca.
Durante este martes, diversos secretarios deslizaron la posibilidad de que, una vez que se defina la extensión del acuerdo y sus respectivas revisiones, Ebrard ya no tendría demasiado horizonte al frente de la cartera y regresaría al Senado para iniciar su proyecto hacia 2030.
El cálculo viene de la mano con el desembarco del embajador Roberto Lazzeri en Washington: su agenda y sus contactos iniciales dan cuenta de una representación que tiene, casi por foco único, la revisión del acuerdo.
En el esquema actual, las cuestiones judiciales y de seguridad pasan por Omar García Harfuch y las políticas por el canciller Roberto Velasco.
El alto perfil de Lazzeri respecto al T-MEC es crucial para el staff presidencial porque si Ebrard deja Economía, difícilmente el Gobierno tenga un perfil de tan alto nivel político. Septiembre puede ser un mes determinante.
Ebrard, en tanto, tiene un equipo de trabajo dedicado a impulsar su agrupación “El camino de México”, la misma que ha recolectado afiliaciones dentro de Morena.
El nombre del secretario aparece en todos los conciliábulos de la 4T, especialmente cuando se habla del 2030. Uno de sus principales activos es la distancia que guarda con todos los escándalos de políticos y narcotráfico que se han vuelto un dolor de cabeza para el oficialismo y trastocan la relación bilateral con EU.
La otra arista para tener en cuenta es el mal momento del sector de “Los Puros”. Luisa María Alcalde y Ariadna Montiel tienen aspiraciones, pero rara vez se ven reflejadas en las encuestas. Respecto a Clara Brugada, basta con observar los indicadores que evalúan su administración en la capital.



