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El riesgo de las series exitosas que no saben despedirse a tiempo: se estiran tanto que sus tramas se agotan antes de terminar

¿Qué sucede cuando las series de éxito se agotan? ¿A qué apelan para estirar su fecha de vencimiento? Por la alta demanda, las ficciones en las plataformas de streaming extienden sus historias y ofrecen giros argumentales inesperados e incluso inverosímiles. Así, las series estiradas pueden terminar muy lejos de donde empezaron: continuaron innecesariamente en sus últimas temporadas. Aquí, algunas series que se agotaron antes de finalizar.

Un ejemplo es El encargado. La ficción de Disney+, de Mariano Cohn y Gastón Duprat, con Guillermo Francella como Eliseo Basurto, un portero con rasgos de psicópata y ningún gesto querible, estrenó su cuarta temporada el 1º de mayo -y ya confirmó una quinta-. Y llega a niveles argumentales increíbles: por un millón de dólares, Basurto vende a una fintech (fusiona empresa y tecnología) su empresa Soluciones Integrales Basurto (SIB), una especie de sindicato barrial, y encima se convierte en un asesor en las sombras del presidente de la Nación (Arturo Puig). ¿Es posible?

Al ver la cuarta temporada de El encargado se nota que la acumulación de giros, traiciones, engaños y crueldades de Eliseo está colocada para potenciar el efecto sorpresa y para estirar la serie sin límites. Y todos, no sólo el protagonista, muestran personalidades cínicas e hipócritas a la par del encargado. Nadie se salva: es la misantropía en su máxima expresión, sin sutilezas. Y el arco narrativo del presidente la vuelve una serie inverosímil.

Que un encargado de edificios se convierta en asesor -por cucaracha- del mayor mandatario de un país, acechado por conspiraciones e intrigas, es mucho más que un recurso propio del tono de la comedia negra que es la ficción de Cohn y Duprat: es propio de una serie que debería haber terminado mucho antes, con el encargado en la cumbre de sus elucubraciones. Ahora se volvió simplemente absurda: una clara muestra de ego desmedido.

Zambrano (Puma Goity) y Eliseo (Francella), que ya no luce el uniforme beige de portero. ¿En qué te convertiste Basurto?

El número de temporadas vs. la trama original

El 29 de abril se estrenó en Netflix la cuarta y última temporada de Envidiosa, la serie con Griselda Siciliani como Victoria “Vicky” Mori, una mujer que ronda los cuarenta y se siente frustrada y, en el principio, entra en crisis cuando ve que todas sus amigas comienzan a casarse: en vez de alegrarse, siente bronca por ellas. Ella expone esos sentimientos frente a la psicóloga Fernanda Olivera, que compone Lorena Vega. Es el dúo antológico de Envidiosa.

El personaje de Siciliani evoluciona -de sus sentimientos iniciales a mucha mayor empatía-; forma pareja con Matías Larsen, a cargo de Esteban Lamothe; esquiva la compleja personalidad de Nicolás Mastronardi, el personaje que encarna Benjamín Vicuña, y en la cuarta temporada tiene un desafío central: decidir si la envidia será gravitante en su vida, a tono con sus deseos de casamiento y de una familia ideal. Ahora, con la trama ya extendida por demás, Vicky Mori acepta que la felicidad no es un bien a planificar como respuesta al resentimiento: tiene que entender que el éxito ajeno también la enriquece, y no la envidia.

La aparición del hijo del personaje de Lamothe no sólo transformó a Vicky (Siciliani), sino que llevó la serie a otros lugares alejados del planteo inicial.

Para ello tuvo que visibilizar que Matías Larsen no era la pareja más idílica posible, sino la real, y, si bien Vicky admite que no quiere maternar, convive con Bruno, el hijo de Matías, revive conflictos con su propia madre y admite que no tener una vida perfecta es parte de una elección de madurez. Pero la serie -y la trama de Bruno lo muestra- podría haber terminado mucho antes. Se nota que la última temporada tiene puntos de relleno y que el éxito inicial de Envidiosa hizo que la ficción no terminara antes: se extendió bastante en el tiempo.

Otro ejemplo de una ficción que duró más allá de lo que su premisa inicial le dictaba es La casa de papel: el drama criminal de robos, creado por Álex Pina, comienza con el plan del Profesor (Álvaro Morte) en torno al atraco a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de España, junto al equipo de ladrones que reclutó para ese cometido. Inicialmente, la serie estaba pensada como una ficción que se contaría en dos partes en 2017 en la red española Antena 3, pero Netflix adquirió los derechos, recortó el arco argumental a una trama de 22 episodios más cortos y renovó la serie para 16 nuevos episodios.

Ante el éxito, la tercera temporada, de 8 episodios, se estrenó en 2019, y la cuarta, también con 8, llegó en 2020, en plena pandemia. Y el fenómeno se extendió más allá de lo necesario: la quinta y última temporada, dividida en dos tandas de cinco episodios cada una, llegó en 2021. ¿Qué ocurre en la quinta entrega? Después de una sucesión innumerable de planes, explosiones y sorpresas, la banda del Profesor logra sacar el oro del Banco de España, frente al asedio de la Policía y del Ejército, y ocurre algo inverosímil: la sádica inspectora Alicia Serra, que compone Najwa Nimri, se vuelve aliada de los atracadores.

La quinta temporada de la española "La casa de papel" muestra al cerebro de la banda, El Profesor (Álvaro Morte), desperfilado respecto del arranque.

En el camino falleció Tokio, el personaje de Úrsula Corberó -el alma de la serie-, y, en otra decisión no creíble, los ladrones funden el oro del Banco de España y lo extraen por las tuberías. Es más: el Profesor finge el fusilamiento de los atracadores, frente a la TV, para que no los persigan. En secreto la banda es liberada y recibe nuevas identidades, mientras que el verdadero oro queda en Portugal. Hay un arco de hechos literalmente increíbles, incluso para una serie de atracos: el oro que quedó en el banco es, en realidad, latón bañado, y los criminales huyeron en bolsas de cadáveres con la complicidad del Gobierno. ¿Acaso nadie diría nada?

El periodista Pablo Manzotti, autor del libro Seriemania. La guía para elegir a tu próxima serie favorita, de 2014, explica cómo se vincula el fenómeno de las series exitosas que se agotan y el formato del streaming: “El alargamiento de tramas responde a contratos de las plataformas de streaming con las productoras: en la medida en que desarrollen más costos de producción hay más ganancias para ellas y a las plataformas les garantiza tener una presencia de mayor tiempo”. Además “hoy hay una sobresaturación de contenidos que hace bajar la calidad: se estiran las tramas y con eso se copa más el mercado de las series”.

Otro factor es que “hoy las plataformas están ofreciendo televisión de aire, en términos de formato -sigue Manzotti-. A este tipo de productos, como Envidiosa o El encargado, antes los hacía Polka. Estas series están en plataformas, tienen una narrativa similar al aire, y, cuando cumplen su ciclo en streaming, como en el caso de El encargado, pasan a televisión abierta y funcionan bien en rating. Ahí hay un perro mordiéndose la cola que atenta contra la narrativa: contra ese rasgo distintivo que tenían las series de la era dorada”.

Ahora “todos coinciden en que las tramas están estiradas -dice Manzotti-. Hoy no hay autoconclusión en los episodios: no tienen tercer acto. Entonces, vos no tenés nunca cerrada la trama, eso hace que se estire tremendamente y eso afecta al espectador de ese tipo de series: por ahí ve los primeros episodios, después las deja y las retoma. Así, hay un espectador más por default, para el cual la serie forma parte de su cotidianeidad. En definitiva, estamos viviendo un momento de inflexión en el consumo audiovisual actual”.

No todas las largas se pinchan: las series médicas saben sobrevivir

En la era dorada de las series, unos diez años atrás, cuando la IA y los algoritmos no pesaban tanto en la definición de lo que se veía ni en los propios guiones, las ficciones de TV justificaban su larga duración: ejemplos como la serie hospitalaria Grey’s Anatomy muestran que las producciones de largo aliento pueden sostenerse por sí mismas año tras año e incluso perduran sin decaer.

No todos los personajes originales de "Grey's Anatomy" llegaron a la temporada 22a, pero la trama no perdió interés a lo largo de los años.

No es casual que Grey’s Anatomy recobre el aura de otra serie de médicos que hizo historia en los ‘90 y que jamás decayó en sus 22 temporadas: ER Emergencias. Entre las series nuevas de hoy, a medida del mercado, de la demanda y de la urgencia por contenidos pasajeros, sólo unas selectas no estiran innecesariamente sus argumentos: ¿Qué sucederá con las ficciones por streaming del mañana?

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