Entretenimiento

Letras robadas, con Nick Jonas y Paul Rudd, es de esas películas que no te podés perder

Quizá no lo tengan en su radar a John Carney. Sería una pena, porque el director de Letras robadas es el mismo de Once (2006), la película que ganó un Oscar y que integra una filmografía en el que la música es troncal, no solo en la realización sino en la vida e historia de sus personajes protagónicos.

En Once era un artista callejero que entablaba relación con una inmigrante checa en las calles de Dublín. En Letras robadas, que clausuró este año la edición del Bafici y también transcurre buena parte en Irlanda, los protagonistas son dos músicos, Rick (Paul Rudd) y Danny (Nick Jonas, de los Jonas Brothers, haciendo una versión apenas disimulada de sí), de suerte diversa.

Rick hoy es el vocalista de una banda que actúa en las fiestas de casamiento que se llama The Bride and the Groove. Supo ser el líder de una banda de rock, Octagon, hace un tiempo lejano, pero en una gira conoció a su actual esposa, con la que tuvieron una hija y decidió sentar cabeza y quedarse en Irlanda.

En el presente, en una boda el novio le pregunta si pude subir al escenario un amigo. Que es Danny, un músico que supo formar una boy band y hace rato que no pega un hit. Lo que sí pega es onda con Rick, tanto que terminan en la habitación del último, entre borracheras y guitarras, demostrando feeling y compartiendo zapadas.

Allí es cuando Rick toca unas estrofas de How To Write a Song (Without You) -Cómo escribir una canción (sin vos)-, una creación suya. Al día siguiente cada uno sigue con su vida.

Pero a los seis meses, Rick está en un shopping y escucha una canción que le parece familiar. Y sí, es How To Write a Song (Without You), que Danny perfeccionó, grabó y se convirtió en un hit mundial.

Letras robadas se va a centrar, sí, cómo no, en de quién es la propiedad de una canción, pero también en la necesidad de uno y de otro de lograr éxito y reconocimiento, y en el caso específico de Rick, de al menos conseguir que Danny, si no le da crédito de su autoría, cosa que el joven no hace, al menos le confiese en la cara que la canción le pertenece.

Uno necesita un éxito como el agua, y el otro, reconocimiento. Bueno, unos cuántos dólares no le vendrían nada mal para afrontar las crisis en casa.

No es Letras robadas Amadeus, de Milos Forman, sobre Salieri y Mozart, ni pretende serlo. Es más una comedia que un musical, pero cuando las teclas que se tocan son las dramáticas, tanto Rudd como Jonas están lejos de desentonar.

Es fácil tener empatía con “el perdedor”, pero también es cierto que el personaje de Jonas, con todas sus ambigüedades, por momentos parece ganarse la simpatía de la platea.

Todos sabemos que fue Danny el que perfeccionó la canción, y la llevó al tope de los charts. Rick no hubiera podido hacerlo: sin uno y otro, no habría éxito. La película también habla de cómo las letras de una canción pueden ser percibidas de manera diferente en su significado.

Hasta que llega el momento de la emoción, cuando Carney, el director, no deja nada librado al azar. Los últimos minutos de Letras robadas son de lo mejor, lo más genuino que nos ha dado el cine al menos en lo que va de este año.

Quizá no lo tengan a John Carney en el radar.

Sería una pena que se lo perdiesen.

Comedia dramática. Estados Unidos / Irlanda, 2026. Título original: “Power Ballad”. 98’. De: John Carney. Con: Paul Rudd, Nick Jonas, Peter McDonald, Rory Keenan, Beth Fallon. Salas: Cinemark Palermo y Unicenter, Cinépolis Recoleta, Houssay y Pilar, Showcase Belgrano, Norcenter y Haedo.

Related Articles

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button