Las 100 noches del deseo, como una Las mil y una noches fantasiosa



Las 100 noches del deseo es una adaptación de la novela gráfica de la británica Isabel Greenberg, quien se inspiró por arriba en el clásico popular Las mil y una noches, con una mirada desinhibida, para hablar de sexo, homofobia y de un orden de las cosas dictado por un dios que fue y es claramente anacrónico.
La historia transcurre en un remoto castillo medieval y en una época de fantasía. Se centra en cuatro personajes. Cherry (Maika Monroe) es una joven que siempre soñó con casarse y tener hijos. Lo primero lo logra, pero su esposo Jerome (Amir El-Masry) nunca consuma el matrimonio.
El problema es que, según las reglas de Birdman (no el personaje de Michael Keaton en la película ganadora del Oscar de Alejandro González Iñárritu, sino un patético personaje con poder), sino tiene un bebé, será ejecutada. Es decisión de Birdman, un ser sexista, homófobo y misógino. Las mujeres no deben leer ni escribir. Nadie en la trama cuestiona a Birdman.
Y justo allí entra en escena Manfred (Nicholas Galitzine, que dese la semana pasada es He-Man en Amos del universo), un amigo fornido y mujeriego de Jerome con quien entabla una apuesta.
Jerome se va de viaje durante cien noches, y Manfred se queda en el castillo. Si el recién llegado logra seducirla, se queda con el castillo y Cherry es ejecutada por infiel. Si Cherry se mantiene fiel a su esposo, no queda embarazada, pero también será ejecutada, porque no tiene un hijo.
O sea: la mujer tiene todas las de perder, pero no está al tanto del arreglo entre su marido y su amigo.
Pero hablábamos de cuatro personajes, y es Hero, el papel que lleva su nombre en el título original del filme. Hero es la sirvienta de Cherry, interpretada por Emma Corrin (Lady Di en The Crown, Cassandra Nova en Deadpool & Wolverine), que es “mejor amiga” de la desdichada Cherry y el nudo central de una historia de emancipación femenina a partir de relatos de historias “prohibidas”.
Y como Cherry no quiere, al menos de entrada, ser seducida por Manfred, las protagonistas femeninas diseñan una estrategia: cada vez que ella necesite “ayuda”, en vez de pedir socorro le dirá a Hero que le cuente una historia. Cherry tampoco advierte que Hero está enamorada de ella. O sea, Cherry vive como en una realidad paralela, porque no se da cuenta de -casi- nada.
Uno de los problemas de Las 100 noches del deseo es que las actuaciones son rígidas, en parte porque los personajes resultan bastante arquetípicos.
La directora Julia Jackman manejó un presupuesto que se nota acotado -prácticamente el rodaje es en una sola locación-. Si le hubiera dado, desde la reescritura en su adaptación, más relieve a los personajes, estaríamos hablando de una película sin dudas mayor.
Ah, hay una breve escena postcrédito con Richard E. Grant, el Birdman en cuestión.
“Las 100 noches del deseo”
Drama romántico. Reino Unido, 2025. Título original: “100 Nights of Hero”. 91’. De: Julia Jackman. Con: Emma Corrine, Nicholas Galitzine, Maika Monroe, Richard E. Grant. Salas: Cinemark Palermo y Unicenter, Cinépolis Recoleta y Houssay, Showcase Norcenter, Haedo y Rosario.



