El impulso a Maru Campos deja en una posición incómoda a Anaya por sus nexos con Adán Augusto


La decisión del PAN de cerrar filas detrás de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, empezó a generar tensiones especialmente para Ricardo Anaya, coordinador del Grupo Parlamentario panista en la Cámara Alta, quien desde hace tiempo mantiene una relación de entendimiento político con el senador morenista Adán Augusto López.
El crecimiento nacional que está teniendo Campos complicaría el delicado equilibrio que Anaya construyó con el ex secretario de Gobernación de López Obrador, una figura clave dentro de la 4T y además con fuerte interés en la sucesión de Chihuahua en 2027, donde impulsa a la senadora morenista Andrea Chávez como candidata en el estado.
La tensión quedó más expuesta, luego de que dirigentes del PAN acusaran a Morena de promover una “persecución política” contra Campos. La postura del partido empujó a Anaya a un terreno incómodo: respaldar con fuerza a la gobernadora implica inevitablemente confrontar con los intereses políticos de Adán Augusto en Chihuahua.
Romero acusó a Morena de “persecución política” contra Maru Campos
En el entorno recuerdan que Anaya evitó, durante un tiempo, pronunciarse con firmeza sobre el escándalo de “La Barredora”, la red criminal vinculada a ex funcionarios tabasqueños y que golpeó directamente al círculo político de Adán Augusto. Ese silencio fue leído como una señal de protección política hacia el senador morenista.
La relación entre ambos viene de tiempo atrás. Circula la versión de que Adán Augusto habría intervenido para facilitar el regreso de Anaya a México tras los procesos judiciales abiertos en su contra durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Incluso, parte de la logística para su retorno desde Estados Unidos y posterior toma de protesta como senador habría sido coordinada desde el entorno del entonces secretario de Gobernación.
Ese antecedente explica por qué dentro del PAN algunos dirigentes observan con desconfianza la cautela de Anaya frente a Morena en determinados temas sensibles. La situación volvió a quedar en evidencia con la crisis política en Sinaloa, luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos señalara al gobernador en licencia Rubén Rocha Moya y a otras nueve personas por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.
Mientras sectores del PAN exigían acelerar el pedido de desaparición de poderes en el estado, Anaya demoró en asumir públicamente una postura más dura contra Rocha Moya. Esa lentitud generó malestar interno. Ahora, con Maru Campos, que se consolida como uno de los perfiles opositores con mayor proyección rumbo a 2027, la presión sobre Anaya comienza a crecer dentro de su propio partido.



