El Festival de Cannes por dentro: estrellas esquivas y de las otras, cuánto cuesta comer y por qué los precios de los hoteles cambian en el mismo día



El Palais des Festivals, donde se lleva a cabo el Festival de Cannes, es tan grande como el ego de varios artistas. Y las hay de todo tipo. John Travolta nunca estuvo caminando solo por aquí, siempre estuvo acompañado por al menos dos guardaespaldas. Pero Tilda Swinton, que dio una masterclass, salió del Café de las Palmas, en el cuarto piso, cerca de la Terraza de los periodistas, para ir al toilette. Y fue al toilette general, de damas. Salió, firmó autógrafos, se sacó selfies, pidió disculpas porque tenía que seguir almorzando.
Rami Malek, ganador del Oscar por interpretar a Freddie Mercury en Bohemian Rhapsody, fue el personaje central de la noche del miércoles en la Sala Lumière. La exagerada ovación de 8 minutos tras la proyección de The Man I Love le arrancó algunas lágrimas. Y hoy, en la conferencia de prensa que Malek dio de su película, no dijo nada como para que los periodistas tuviéramos que salir corriendo a publicar alguna primicia.
Vivir, dormir y comer en Cannes durante los 12 días del Festival no es tarea sencilla. Primero, porque hay una infinidad de películas para ver, posibilidades de entrevistas, individuales y grupales con actores y/o directores, y también por los precios.
No estamos aún en la temporada alta, aquí es primavera y a partir del 1° de julio los precios se escapan en lo que se refiere a hotelería. Pero así como el lunes 11 de mayo, un día antes de la inauguración del Festival, el precio es uno, durante los 12 días los valores saltan de manera desproporcionada.
En un hotel 4 estrellas, aunque alejado del mar, pernoctar las 12 noches puede costar unos 6.000 euros. Pero los precios cambian inclusive durante la misma jornada, hora por hora. Uno puede despertarse y ver que la tarifa es de 600 euros, y al anochecer baja a 450. Y así.
Y comer, cuando uno tiene tiempo, está resultando mucho más caro que el año pasado. Sin llegar a los restaurantes de lujo ubicados bien cerquita del Palais, donde un plato de pasta puede acercarse peligrosamente a los 40 euros, una pizza Reine (Reina), con queso, jamón y champignones y una bebida sin alcohol no baja de los 24 euros. También hay un par de McDonald’s, que a la salida de las proyecciones están atiborrados, y don de un combo ronda los 11 euros, unos $20.000 al cambio oficial.
Pero si se está en Cannes, hay que ir por lo menos a una de las galas en la sala principal.
Tomemos, por ejemplo, las marches, el paso por la alfombra roja antes de subir los 24 escalones (los conté) para acceder a la sala del Grand Théâtre Lumière. Si bien la escalera es única, se puede acceder a la alfombra roja desde tres puntos distintos. Y nada está librado al azar.
El acceso principal es por el que llegan las estrellas de las películas, que descienden de los autos de la marca que es partenaire del Festival, y que puede tomarles una hora si es que salieron del Hotel Martínez, a menos de un kilómetro. La Croisette, el boulevard que corre pegado al mar Mediterráneo, está todo vallado cerca del Palais.
El público en general -los acreditados tienen que pedir su entrada y vestir de soirée, smoking con moño los caballeros, vestido largo las damas-, no. Si se llega con tiempo -en el ticket sugieren ingresar de 40 a 50 minutos antes del inicio previsto de la proyección- sí se puede pasar por la alfombra roja. Si no, habrá que hacerlo por detrás de la grada de los fotógrafos y llegar ahí nomás de la escalera.
Hay tanta gente de seguridad como de protocolo antes de llegar a la alfombra roja. Son los que deciden, como agentes de tránsito, quién pasa primero, quién espera. Para que camine Sharon Stone en la alfombra roja hubo que esperar unos minutos, porque no queda lindo que en las fotos los paparazzi retraten a desconocidos caminando detrás de la estrella.
Está prohibido sacar fotos, y tampoco tomar selfies, porque esto demoraba muchísimo el ingreso a la sala, y desde antes de la pandemia se pidió eso y la gente lo cumple.
No queda casi nada para que termine el Festival. El sábado a la nochecita de aquí, cinco horas antes en la Argentina, el Jurado entregará el Palmarés. Y será la última vez que por la alfombra roja y los 24 escalones pasen las estrellas del cine mundial.



