La emoción y las confesiones de Guido Kaczka tras ganar el Martín Fierro de Oro por un programa de El Trece, en una noche en la que la mayoría de los premios quedó en Telefe


Faltan unos minutos para que finalice la fiesta más importante de la televisión argentina. A poco de que Santiago del Moro anuncie el tan esperado “Oro” -ya entrada la madrugada de este martes-, empiezan a circular en el salón del Hilton los posibles nombres de los candidatos. Antes de que el conductor abra el sobre, se hace un silencio y quienes aún quedan en la ceremonia de APTRA celebran uno de los premios más merecidos de la noche: “El ganador del Martín Fierro de Oro es… ¡Guido Kaczka!”.
Lleva cuatro décadas pisando los estudios de televisión, un poco como actor y mucho como conductor y productor. De aquel nene que asomó la cabeza por primera vez en Pelito queda casi la misma cara, pero una madurez trabajada. A los 47 años, al frente de Buenas noches familia -su gran éxito del año pasado- por la pantalla de El Trece, Kaczka pareciera haber encontrado el programa que siempre quiso hacer sin haber estado buscándolo. O, tal vez, el programa lo encontró a él.
El ciclo, que iba en vivo de lunes a viernes en el prime time no solo se consolidó como lo más visto del canal, sino como un verdadero refugio de shows, historias de vida profundas y solidaridad. Fue un Guido diferente, que logró quitarse la conducción formal para mostrar su costado más sólido y a la vez el más vulnerable.
Esa misma entrega tuvo su broche de oro hace apenas unas horas. Guido obtuvo su segundo Martín Fierro de Oro, pero el primero de la televisión (el primero fue por su labor en radio). Algo quedó en claro en el conductor y es que tiene que “seguir trabajando”, dijo, porque es el motor de su día a día.
Este lunes, a pura emoción, Guido demostró que el reconocimiento no es más que el reflejo de un camino largo.. Minutos después del estallido, con la estatuilla dorada en la mano, el conductor reflexionó ante Clarín: “El Oro representa un montonazo y de algún modo es un poco eso, el laburo de de muchos años, eso es lo que siento”. Sincero ante una rueda de micrófonos, confesó: “Cuando gané el Oro no me lo esperaba. Éste me lo decían mucho, pero no quería este confiarme porque pensaba, bueno, no, no te ilusiones mucho y después llega la decepción. Ahora la alegría es más grande. La verdad tenía muchas ganas de recibirlo”.
Para entender esta consagración, hay que desarmar el archivo de un hombre que se crió entre cables, decorados y libretos. Durante los años ’80 y parte de los ’90, su identidad parecía estar ligada a ese lazo familiar; a ser parte de Pelito, como “el hermanito de Emiliano y Analía Kaczka” (también actores).
Esa transición no fue mágica. Requirió años de constancia en diferentes programas hasta encontrar el suyo. En el cual no solo se sintiera cómodo, si no que la gente pudiera identificarse con el programa.
Pocas figuras del espectáculo actual reúnen esa doble condición: la sensibilidad del artista frente a la cámara y el ojo analítico del productor. Al repasar a quienes le dieron oportunidades en su carrera, Kaczka no se olvida de sus raíces: “Me dieron la oportunidad Gustavo Yankelevich, Jorge Palaz, la gente que por ahí no se conoce tanto, Gerardo Sofovich. Los años últimos fueron en el 13, donde hice cosas muy importantes. Esto es gracias a la posibilidad que me dieron muchas personas, si no sería imposible”.
El alma de Buenas noches familia se consolidó en “La puerta del show“, un espacio por el que pasaron más de200 artistas. El mecanismo era tan simple como conmovedor: cualquier persona con un don se plantaba frente a la cámara y mostraba lo que sabía hacer, mientras al pie de la pantalla aparecía su alias a modo de “gorra” virtual y el público colaborada con lo que quería o lo que podía. Bajo esta lógica comunitaria, el programa se convirtió en un puente solidario inédito.
“Helena (su hija, además tiene tres varones) esperaba ansiosa saber con qué premio iba a volver a casa. Por suerte son varios. Estoy muy contento y ahora queda ponerlos en la biblioteca y me pongo a laburar de nuevo. El premio es una cosa impresionante, pero lo que mejor que tengo es poder hacer mi laburo”, reflexiona Guido con una estatuilla en la mano.
También ganó como mejor conductor y su programa del 2025 se impuso en la terna de Entretenimiento. Este año conduce Es mi sueño, un certamen de música que también es lo más visto de El Trece.
Durante toda la noche, el nombre de Guido Kaczka se pronunció como un mantra entre los invitados. A la hora de anunciar al ganador, los que quedaban en el salón se pusieron de pie para aplaudir de pie el Oro. Al bajar del escenario, entre tragos de agua, flashes de fotos y saludos afectuosos, Guido se prestó a cada entrevista con un objetivo claro: “El premio es una cosa impresionante, pero lo mejor que tengo es poder hacer mi laburo”.



