El efecto maratón para devorar una serie: ver una temporada de golpe puede transformar la memoria y la conversación cultural


El teléfono y la pantalla portátil se convirtieron en escenario de un fenómeno que redefine la relación con la ficción: la maratón de series. Se trata de mirar una temporada completa en uno o dos días, o avanzar en más de la mitad de sus episodios sin pausas significativas. El gesto, que comenzó como novedad con el lanzamiento de temporadas enteras en plataformas digitales, hoy forma parte de la rutina de millones de espectadores.
El hábito de ver una historia de corrido se consolidó como signo de época. El streaming impulsó lo que muchos llaman “efecto maratón”, una forma de atravesar relatos que antes se desplegaban semana tras semana. La práctica se expandió a partir de 2013, cuando Netflix estrenó House of Cards con todos sus episodios disponibles desde el primer día, y desde entonces se volvió una forma dominante de consumo.
Las cifras acompañan ese cambio. Un informe de DataReportal señala que el tiempo promedio dedicado a plataformas de streaming creció más de un 20% en los últimos tres años, con picos de consumo concentrados en sesiones prolongadas durante la noche y los fines de semana. Esa acumulación en pocas horas redefine la experiencia de ver series.
El fenómeno excede lo local. Según Nielsen, el 60% de los espectadores en los Estados Unidos prefiere ver varios episodios seguidos en lugar de esperar un estreno semanal, y más del 35% reconoce haber terminado una temporada completa en menos de tres días. En el país, Kantar detectó que siete de cada diez usuarios de plataformas reconocen haber visto al menos tres episodios en una misma sesión. La práctica atraviesa generaciones, desde quienes crecieron con lo digital hasta públicos que reorganizan su tiempo libre alrededor de estas nuevas dinámicas.
La cuarta y última temporada de “Envidiosa”, con Griselda Siciliani, subió completa el 29 de abril. El 1° de mayo ya había miles de usarios que lahabían visto completa de corrido.La psicóloga clínica Maumita Sil, especialista de Instituto de Estadística de India, en un trabajo publicado en Indian Psychiatry Journal, advierte que “el consumo intensivo puede afectar la capacidad de recordar detalles narrativos cuando se vuelve habitual”. La observación invita a analizar sobre qué sucede con la memoria cuando una historia se consume sin pausas.
La socióloga Bernadetta Izydorczyk, especialista de la Universidad Jaguelónica de Polonia, en una revisión sobre hábitos de consumo audiovisual, señala que “la maratón tiende a volver más individual la experiencia y a debilitar los espacios de intercambio colectivo”. La idea introduce otro eje: el impacto no se limita al recuerdo personal, también alcanza la conversación cultural que rodea a cada estreno.
En la Argentina, el contraste se vuelve visible en producciones recientes. La casa de los espíritus (Amazon Prime Video) apostó por el estreno fragmentado (un día los tres primeros capítulos y luego se fueron estrenando los otros cinco) y sostuvo durante semanas el intercambio en redes, con teorías y discusiones que crecían capítulo a capítulo. La reedición de Okupas en Netflix generó, en cambio, un pico intenso de comentarios concentrado en pocos días. El ritmo de consumo define la duración y la intensidad de esa conversación.
El efecto maratón describe, entonces, algo más amplio que una forma de mirar. Involucra la manera de recordar, el vínculo con los personajes y el modo en que las historias circulan socialmente. Las cifras confirman su expansión. El desafío es entender qué cambia en la experiencia del espectador.
La memoria se acelera
Tanto Sil como Izydorczyk concuerdan en que el ritmo de consumo influye en la forma en que la memoria procesa las historias. Un estudio de la Universidad de Texas comparó a quienes seguían series con estreno semanal con quienes las veían de corrido. Los primeros retenían más detalles narrativos y podían reconstruir la trama con mayor precisión. Los segundos atravesaban una experiencia más intensa, aunque con menor registro de matices y subtramas.
La cuarta de “El encargado”,con Francella, subio completa y un día antes de lo anunciado. Así y todo, ya ese primer día, 30 de abril, tenía por Diseny+ consumo maratónico.“El consumo continuo incrementa la inmersión emocional, pero reduce la consolidación del recuerdo -explica Sil-. La memoria episódica necesita pausas para fijar información, y la acumulación de estímulos sin descanso dificulta ese proceso”.
El vínculo con los personajes también se transforma. La exposición continua favorece una conexión inmediata, intensa y breve. El desarrollo sostenido en el tiempo, propio del modelo semanal, construye relaciones más duraderas. Durante años, ficciones como Los Soprano o Breaking Bad acompañaron la vida cotidiana de los espectadores de un modo más cercano a la experiencia televisiva más tradicional. En el ecosistema actual, títulos como Stranger Things o La casa de papel suelen atravesarse en pocos días, con una intensidad concentrada.
Izydorczyk observa “el estreno semanal propone una espera compartida, habilita teorías, discusiones y rituales colectivos. El consumo intensivo fragmenta esos tiempos, cada espectador avanza a su propio ritmo y la conversación se dispersa“.
La socióloga Deborah Grayson Riegel, especialista en audiencias de la Universidad de Duke, aporta otra clave: “La necesidad de ver todo de inmediato se vincula con el deseo de participar en la conversación, incluso cuando esa conversación ya no ocurre en un mismo tiempo”. Para ella, la experiencia compartida no desaparece, cambia de forma.
El efecto maratón introduce aún así una paradoja. Intensidad emocional en el presente, fragilidad en el recuerdo posterior. Experiencia individual más fuerte, conversación colectiva más dispersa.
El porvenir del recuerdo
Las plataformas ajustan sus estrategias frente a este escenario. Disney+ y HBO Max sostienen el modelo semanal para extender el debate y fidelizar audiencias. Netflix experimenta con formatos intermedios, como la división de temporadas en dos partes, estrategia aplicada en Stranger Things, que combina expectativa con consumo intensivo.
“Los Soprano”, con James Gandolfini, que fue un exitazo mucho antes de la “seriemanía”, tenía entregas semanales. Uno podía digerir el episodio con tiempo.El mercado acompaña esa transformación. El Global Streaming Report de Statista proyecta un negocio que supera los 340 mil millones de dólares hacia 2025, impulsado en gran parte por el consumo móvil. En la Argentina, DataReportal indica que el teléfono es el principal dispositivo de acceso a internet, lo que facilita sesiones prolongadas y flexibles.
Desde la Psicología, aparecen nuevas alertas. Sil señala que la repetición del consumo intensivo puede derivar en “fatiga cognitiva, con menor retención y necesidad de revisar contenidos para recuperar pormenores. El entretenimiento, en ese contexto, también exige un esfuerzo mental”.
El escenario que se perfila es híbrido. Estrenos escalonados, temporadas divididas, consumos que alternan entre la espera y la intensidad del fin de semana. El efecto maratón deja de ser una novedad para convertirse en una pieza central del ecosistema audiovisual. La memoria, en ese contexto, también se redefine. Menos lineal, más fragmentada, atravesada por la velocidad. Cada historia se vive en presente continuo, con la intensidad de lo inmediato y la incertidumbre de cuánto quedará después.



