La psicología dice que el alfiler de gancho puso de moda a los Sex Pistols



El alfiler de gancho fue inventado en 1849 por un señor llamado Walter Hunt en los Estados Unidos. Hunt diseñó el mecanismo con un resorte y una punta protegida para evitar pinchazos.
Aunque este adminículo existía desde el siglo XIX, se volvió un símbolo cultural recién con el movimiento punk en Reino Unido durante los años ’70. ¿Pero quién ayudó a quién?
La estética punk inglesa usó objetos cotidianos y baratos como alfileres, cadenas y ropa rota buscando mostrarse rebelde y provocado. Diseñadores como Vivienne Westwood y el célebre Malcolm McLaren ayudaron a popularizar ese estilo desde su tienda SEX, en Londres, y los Sex Pistols fueron la primera banda que popularizó la idea del piercing, es decir, de una moda que se impuso con expertos en pinchazos.
Podría pensarse al revés, pero sin el alfiler de gancho como símbolo, quizás el movimiento punk no hubiera sido lo mismo. Si el piercing ayudó a que los Sex Pistols popularizaran una estética punk, el alfiler de gancho puede que se haya convertido en un símbolo de identidad pinchudo porque representaba varias cosas a la vez: precariedad, desafío a lo “correcto” y una gracia deliberadamente anti-burguesa.
Desde una perspectiva sociológica y de la psicología social/cultural, el alfiler de gancho se analiza como un símbolo potente de resistencia y autogestión.
Más allá de ser un simple accesorio, representa una “matriz del rechazo” y una reconfiguración de la autoestima juvenil frente a la marginación social. Víctor Amat es un psicoterapeuta español conocido como el “psicólogo punk”.
El alfiler, dice, es la máxima expresión del Do It Yourself (Hágalo usted mismo). Amat sostiene que “nadie va a venir a salvarte” y que cada uno debe tomar sus propios “alfileres” para sujetar su propia existencia. “Hace más de veinte años descubrí que casi todo lo que te han enseñado sobre tu mente y tus emociones es mentira“.
Tan comprometido con la causa que en sus conferencias acostumbraría decir que su psicología es como un alfiler de gancho: “no es bonita, puede pinchar, pero sujeta lo que importa”.
Cierta sociología hace hincapié en que la moda de los setenta ya estaba en crisis y solo necesitaba un síntoma. El académico Dick Hebdige es una de las figuras clave para entender esto.
Su idea central, sobre todo en el libro Subculture: The Meaning of Style (1979), es más o menos la siguiente: el punk se hizo de ideas, de ropa rota, objetos cotidianos resignificados, estética del cuerpo y actitud. Acá entra perfecto lo del “alfiler de gancho” porque en el punk son (eran) imperdibles las cosas ordinarias y los peinados estrafalarios.
Es posible entender que el alfiler de gancho transformó a Johnny Rotten y Sid Vicious. A partir de ese objeto, Sex Pistols se realizó como símbolo visual masivo. Mucha gente considera que ese utensilio metálico, útil para la costura, influyó visualmente a los punks ingleses.
Hebdige, sociólogo y crítico cultural británico, dijo que los grupos juveniles reinterpretan signos culturales dominantes para crear nuevas identidades. “La subcultura punk representaba el caos en todos los niveles”.
“Los alfileres de gancho fueron sacados de su contexto doméstico utilitario y se resignificaron como adornos grotescos atravesando la mejilla, la oreja o el labio”, detalla el autor.
“Las subculturas son, por tanto, formas de expresión, pero lo que expresan es, en última instancia, una tensión fundamental entre quienes detentan el poder y quienes están condenados a posiciones subordinadas y a una vida de segunda clase.”
Elli Medeiros, una cantante y actriz franco-uruguaya de actuales 70 años, además del mérito de haber formado una de las primeras bandas francopunks, de haber tocado en el primer festival punk en The 100 Club junto con Sex Pistols, The Clash y otros, tiene una medalla un tanto extraña: habría inventado eso de ponerse un alfiler de gancho como accesorio.
“Cuando yo empecé a usar eso, nadie lo usaba. Fue tipo ’74, ’75. Tenía un pantalón apretado y se me desgarró. Le puse un alfiler. Se siguió desgarrando. Le puse 25. Y después lo tenía lleno de alfileres. En París conocimos a Malcolm McLaren (manager y responsable del look de los Sex Pistols) y él me preguntó quién era, qué hacía. Más tarde, en Londres, vimos que McLaren tenía una casa de ropa (Sex) que vendía alfileres de gancho. Yo la que había usado eso antes y Malcolm seguramente lo vio.”



