En 2021 competí contra Rocha Moya y ‘muchas otras cosas más’: Mario Zamora Gastélum

El diputado federal del PRI y excandidato a la gubernatura de Sinaloa en 2021, Mario Zamora Gastélum, sostuvo que la elección en la que contendió contra Rubén Rocha Moya estuvo marcada por violencia, presiones y una intervención “como nunca” del crimen organizado, por lo que consideró que las acusaciones recientes en una corte de Estados Unidos le dan sustento a lo que denunció en su momento.
Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, recordó que desde la noche de la jornada electoral hizo un pronunciamiento público en el que, además de reconocer el cálculo del órgano electoral, pidió la liberación de personas retenidas durante el proceso. “Ahí lo digo con la voz completa: les pido de favor y con humildad, suelten a todos nuestros compañeros que aún están privados de la libertad”, expresó.
Aseguró que, aunque en lo personal no sufrió incidentes durante la campaña, sí hubo múltiples casos de violencia contra integrantes de su equipo y simpatizantes. “Fue una campaña donde muchos candidatos, compañeros de partido, los que nos estaban ayudando, los que simpatizaban, vivieron cosas tremendas”, afirmó.
Como ejemplo, relató el caso de la entonces candidata de la alianza PRI-PAN-PRD a la alcaldía de Badiraguato, Guadalupe Iribe Gascón, quien, según dijo, fue obligada a declinar tras el secuestro de su hermano el día de la elección.
“Me habla llorando y me dice, ‘Mario, te hablo para pedirte que me ayudes, se acaban de llevar a mi hermano. Ahorita, colgando contigo, hablo a todas las radios y voy camino a decir que me bajo de la candidatura, que no voten por mí, que voten por Morena, pero que me regresen a mi hermano con vida, sano y salvo’”, relató. Añadió que incluso le pidió intervenir ante Rubén Rocha Moya: “Hazme un favor, háblale a Rubén Rocha y dile que me ayude”.
Zamora señaló que este tipo de hechos no fueron aislados, sino parte de un entorno generalizado de intimidación. Indicó que hubo amenazas, amedrentamiento y acciones directas en casillas. “En muchas casillas, llegó gente armada, se llevó las urnas. A ver, lo que te imagines, o sea, lo que te imagines sucedió en esa elección”.
También denunció el secuestro del secretario de elecciones del PRI en Sinaloa días antes de la votación, quien, dijo, tenía información detallada sobre la estructura electoral del partido. “A punta de bala lo sacaron de su casa. Porque lo vi días después, ya que había regresado, tenía un rosón de bala aquí en su cara, quiere decir que por milímetros pudo haber perdido la vida”.
El legislador explicó que, ante estos hechos, decidió documentar irregularidades e intentar una impugnación, aunque enfrentó resistencia y miedo entre posibles testigos. “Había mucha gente que tenía mucho temor, obviamente, a denunciar”, dijo. Incluso, aseguró, tuvo dificultades para formalizar el recurso legal: “No encontré un abogado en todo Sinaloa que me lo firmara”.
Dijo que la impugnación fue presentada a título personal con apoyo de la dirigencia nacional del PRI y también se llevó ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Aunque en instancias nacionales no prosperó, sostuvo que quedó documentada y que hoy cobra relevancia.
En ese sentido, consideró que las acusaciones del Departamento de Justicia de EE.UU. coinciden con lo denunciado en su momento. “Cuando habla de la elección […] un poco le da total sentido y razón a lo que en su momento dijimos”, afirmó.
Sobre el presunto involucramiento del crimen organizado, Zamora afirmó que el nivel de intervención observado no tenía precedentes en la entidad. “Lo que vimos en esa elección, nunca nos había pasado en Sinaloa”, dijo, y añadió: “yo no tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas”.
Frente a la circunstancia actual, llamó a que los funcionarios señalados enfrenten las acusaciones con transparencia. “Los sinaloenses merecemos conocer la verdad y queremos justicia”, dijo, al tiempo que pidió que las personas señaladas “hagan su defensa abierta y transparente” y pidió a la Fiscalía General de la República (FGR) investigar los hechos.
Zamora también criticó la situación institucional en el estado y rechazó otorgar un voto de confianza al gobierno interino encabezado por Yeraldine Bonilla. “No le damos el voto de confianza […] la confianza se gana con hechos, no con dichos”, señaló.
Afirmó que lo que ocurre en Sinaloa tiene implicaciones más amplias y advirtió sobre el impacto económico y diplomático que podría derivarse de la crisis, en particular en sectores exportadores y en la relación bilateral con EE.UU. Asimismo, consideró que la actuación del gobierno estadounidense en materia de combate al crimen organizado tendrá consecuencias más allá del estado.
Consideró que la política del gobierno estadounidense en materia de crimen organizado tendrá efectos concretos. Señaló que, a su juicio, la actuación de Washington responde a una estrategia sostenida y no a hechos aislados.
El legislador también cuestionó la aparente falta de consecuencias en ese caso y planteó dudas sobre los respaldos políticos detrás de figuras señaladas. “El tema no es por qué no se va, el tema es qué es lo que lo sostiene”, expresó en referencia a Rocha Moya.
El legislador planteó que el problema de fondo es estructural y que se han rebasado límites en la relación entre política y crimen organizado. En ese sentido, llamó a la clase política a establecer límites claros: “Debemos de hacer un manifiesto y decir, nadie en el servicio público ni en la representación pública, que sea empleado del crimen organizado”.




