Murió Adolfo Aristarain: el día que descalificaron del Oscar a su película “Un lugar en el mundo”



Este domingo se convirtió en un día de luto para el cine argentino luego de que se conociera la noticia de la muerte de Adolfo Aristarain. El director, uno de los nombres clave de la filmografía nacional, falleció a los 82 años, dejando un legado marcado por títulos como Tiempo de revancha, Martin (Hache) y Un lugar en el mundo.
Ésta última obra no sólo fue un éxito entre la crítica y público, sino que también quedó asociada a uno de los episodios más insólitos de los premios Oscar: la primera descalificación en la historia de los galardones otorgados por La Academia de Hollywood.
Estrenada en 1992, Un lugar en el mundo tuvo un recorrido internacional destacado y representó a la Argentina en distintos festivales y premiaciones. Sin embargo, su camino hacia los Oscar fue distinto.
Para participar en la categoría de Mejor película extranjera, cada país debe elegir un único filme como representante oficial. Ese año, la Argentina decidió postular otra película –El lado oscuro del corazón de Eliseo Subiela,-, por lo que Un lugar en el mundo quedó fuera de la selección local, a pesar de su reconocimiento en San Sebastián, por ejemplo, donde se quedó con la Concha de Oro y el premio OCIC.
Sin embargo, el rechazo del Instituto Nacional de Cinematografía no detuvo ni a Aristarain ni a los productores del filme, quienes sabían que tenían una obra con mucho potencial entre manos. Y, en medio de la bronca, se les ocurrió una idea maestra: llevar a Un lugar en el mundo al Oscar representando a Uruguay.
La estrategia dio resultado inicialmente. La Academia de Hollywood aceptó la postulación y la película avanzó en el proceso hasta quedar oficialmente entre las nominadas. Lejos de esperar que se desate una polémica, Aristarain se adelantó y explicó la decisión.
La película no sólo tenía inversores uruguayos, sino que su mujer, Kathy Saavedra, coguionista y vestuarista, era uruguaya, por lo cual, en los papeles, podría estar justificada su participación en los premios de la Academia.
Y aunque en un principio todo pintaba bien, la situación cambió rápidamente. Tras una revisión más exhaustiva, la Academia concluyó que la participación uruguaya no era mayoritaria y que, en esencia, se trataba de una producción argentina.
Como cada país solo puede presentar una película, y la Argentina ya tenía representante ese año, el filme quedó automáticamente fuera de competencia. El caso generó polémica en la industria y dejó en evidencia los límites y requisitos estrictos que rigen la categoría.
“La picardía que me atribuyen fue casarme con una uruguaya hace veinte años. Con Kathy como coguionista y vestuarista la película ya tiene doble nacionalidad y por ella hubo aportes económicos uruguayos. ¿Por qué no dije antes que se trataba de una coproducción? Porque no lo necesitaba. Pero, cuando Un lugar en el mundo queda afuera, ¿qué hacía? ¿Me quedaba en casa a llorar?”, explicó el director por la polémica. Pero la decisión no cambió.
A pesar de ese episodio, la película ya había consolidado su prestigio internacional y con el tiempo se convirtió en uno de los títulos más emblemáticos de la filmografía de Aristarain. La historia, centrada en una comunidad del interior y sus tensiones sociales, trascendió la polémica y se mantuvo como una referencia del cine argentino.
En la carrera de Aristarain, ese episodio convive con el reconocimiento a una filmografía que trascendió fronteras, incluso cuando las reglas intentaron ponerle un límite.



