Gobierno Federal conforma comité científico para evaluar la viabilidad del fracking en México

CIUDAD DE MÉXICO. – En un movimiento que busca conciliar la soberanía energética con la protección ambiental, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó este miércoles a un grupo interdisciplinario de expertos. Este comité, integrado por científicos y miembros del gabinete, tendrá la tarea de analizar a fondo la explotación de gas no convencional, técnica conocida como fracking, para determinar si es posible su implementación en territorio nacional.
Un análisis basado en la ciencia
La mandataria explicó que la decisión sobre esta técnica no será política, sino técnica y social. El comité evaluará tres ejes fundamentales:
- Viabilidad técnica: Posibilidad de explotar recursos en regiones específicas del país.
- Impacto ambiental: Análisis de riesgos para los ecosistemas y el agua.
- Implicaciones sociales: Efectos en las comunidades locales y la salud pública.
Talento académico e institucional
Para garantizar un estudio imparcial y riguroso, el comité reúne a especialistas de las instituciones educativas y de investigación más importantes de México:
- Universidades: UNAM, IPN, UAM y la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).
- Institutos Especializados: Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) e Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA).
El reto del fracking y la visión sustentable
El fracking o fracturación hidráulica consiste en la extracción de hidrocarburos mediante la inyección a alta presión de agua, arena y químicos en rocas profundas. Históricamente, organizaciones como la Alianza Mexicana han señalado preocupaciones críticas sobre esta práctica, tales como el alto consumo de agua, la posible contaminación de acuíferos y las emisiones que contribuyen al cambio climático.
Al respecto, la presidenta Sheinbaum fue clara en señalar que, de considerarse viable en el futuro, la técnica deberá evolucionar para generar el mínimo impacto ambiental y social. Subrayó que la prioridad de su gobierno sigue siendo la transición hacia energías renovables, utilizando el gas natural solo como un puente estratégico bajo estrictas normas de seguridad.
Este paso representa un cambio en la narrativa energética, priorizando el diálogo con la academia antes de tomar determinaciones definitivas sobre el uso de los recursos naturales del subsuelo mexicano.



