AC/DC: La despedida de la Argentina fue con fiesta y cumpleaños feliz


Después de dos noches explosivas que marcaron el regreso de la banda al país tras más de una década,AC/DC volvió a llenar River en la tercera y última fecha de su paso por la Argentina, en el marco de la gira Power Up Tour, una despedida cargada de clásicos y emoción que tuvo además el especial festejo de los 71 años de Angus Young, el legendario guitarrista de la banda.
Fue una jornada especial desde el principio. Desde las tres de la tarde, llegar a River fue una odisea. Los fans se prepararon desde temprano para despedir a AC/DC, tal vez para siempre. ¿Habrá oportunidad de que regresen al país? ¿Habrá otra gira mundial? ¿O deberemos resignarnos a que la noche de este martes sea la última en el país, la que quede en la retina de los afortunados que pudieron estar en Núñez?
Cierto que las tres noches fueron especiales. La del 23 de marzo, por ser la primera y marcar el reencuentro de AC/DC con su público. La del 27, la de la lluvia épica, con músicos y fanáticos mojados y felices. Y la de este 31, por el cierre y por el “cumpleaños feliz” para Angus Young, el hombre del eterno uniforme escolar, con su saquito y sus pantalones cortos.
AC/DC en River. Angus Young, guitarra y alma, y Brian Johnson. Una dupla que ya lleva 46 años activa y que todavía puede deslumbrar al público local. Foto: Ariel Grinberg.Los fanáticos argentinos esperaban este reencuentro después de la primera visita de la banda en octubre de 1996 con el Ballbreaker Tour y de su recordado regreso en diciembre de 2009 con el Black Ice Tour, cuando ofrecieron tres funciones agotadas en River que luego quedaron inmortalizadas en el álbum y DVD Live at River Plate. Esta vez, 17 años después, el último show volvió a convertir al Monumental en una fiesta de alto voltaje, a pesar del calor y la humedad de la noche porteña.
Como en las noches anteriores, la previa estuvo amenizada por la banda argentina Eruca Sativa, muy bien recibida por el público, al igual que The Pretty Reckles, el grupo que AC/DC eligió para que los teloneara.
Luego de ellos, un poco de música con temas de Black Sabbath y de Ozzy Osbourne en plan solista, que ayudaron a que la temperatura de River subiera aún más allá de los 30 grados de la noche. Muchos en la audiencia, lucían los Red Devils Horns, esos cuernitos luminosos y colorados que en 2009 regalaban y hoy forman parte del merchandising oficial del tour (y no tan oficial, también, ya que se los podía comprar a los numerosos vendedores ambulantes en la inmediaciones).
A las 21.00, clavadas, las pantallas de River proyectaron el clásico video de apertura que acompaña cada gira de la banda, esta vez adaptado con un auto que, a toda velocidad, llegaba hasta River. Entonces apareció el cumpleañero, con su vestimenta verde, ya conocida por todos, para disparar el riff de If You Want Blood (You’ve Got It). A su lado, Brian Johnson salió vestido completamente de negro, con su clásica camisa sin mangas y la inseparable gorra que ya es una marca registrada de la banda.”¡Qué tal Buenos Aires!. ¿Cómo les va?” saluda Johnson una vez concluída esa ráfaga rockera inicial.
La noche continuo enseguida con Back in Black, uno de los himnos más celebrados de su repertorio. Apenas sonaron los primeros acordes, las más de 80 mil personas presentes estallaron en un coro unánime que acompañó a Johnson de principio a fin, como si el tiempo no hubiera pasado. Antes de que acometieran con el tercero, Demon Fire, el público comenzó a cantar el feliz cumpleaños al guitarrista, sin que Young se diera por enterado.
En Thunderstruck, el quinto tema, emularon una tormenta eléctrica y el calor hizo que Angus ya anduviera sin blazer ni el particular gorro de este tercer show. Stevie, el sobrino de los Young que reemplaza al fallecido Malcom, hizo el trabajo de su tío fallecido (Malcom Young), en la característica guitarra rítmican. Su ubicación, junto a la del bajista Chris Chaney y el baterista Matt Laug, es en el histórico fondo imperturbable de la banda, la mismísima sala de máquinas.
Uno de los logos más importantes en la historia del rock: AC/DC. Foto: facebook.com/acdcCuando las luces se apagaban, el campo se convertía en un mar de lava por los cuernitos rojas. Una verdadera autopista al infierno, parafraseando a la propia banda. En Hell’s Bells, aquel himno de 1980 incluido en el álbum Back in Black, baja otra vez la icónica campana. No es una sorpresa, pero tampoco un cliché aburrido: es el rito que sus electrificados fans esperan como un maná de acero que aterriza desde el cielo.
El rumor que duró hasta la noche. Que los Guns n’ Roses habían viajado desde Brasil para unirse a la celebración del cumpleaños de Angus Young. No hubo mucho que quejarse de la lista de temas, ya que AC/DC va fuerte y al medio y no le esquiva a sus hits. Cubrió todas las épocas del grupo, incluso el siglo XXI con Stiff Upper Lip, aunque ya haya pasado un cuarto de siglo de aquel single.
Hasta Tete (bajista de La Renga, inalterable look de jardinero celeste) y Fernando Ruiz Díaz (Catupecu Machu) presentes en la platea baja San Martín, entonaron el “que los cumplas feliz” que pasó de largo cada vez que fue entonada. Antes del himno Highway to Hell hubo un cambio en la partitura popular y se escuchó fuerte el clásico multiuso “Oh, AC/DC/ es un sentimiento/ no puedo parar”.
Angus Young ( ya con 71) y Brian Johnson (78) siguen cargando con el peso de sus leyendas. Por eso, entregan exactamente -tal vez más- de lo que fuimos a pedirles: rock and roll, potencia, actitud y canciones inoxidables. La banda de sonido de la vida de los metaleros de ley, como deber ser.
Su estadía en Buenos Aires, entre fans y una internación
Durante su estadía en Buenos Aires, los músicos mantuvieron un perfil bajo, aunque Angus Young sorprendió a los fanáticos cuando salió del hotel para firmar autógrafos, sacarse fotos y saludar a quienes lo esperaban desde hacía horas en la puerta. Y lejos de comportarse como un rockstar nervioso, se tomó su (largo) tiempo para atender a todos y decirles alguna palabra de agradecimiento.
La visita, sin embargo, también tuvo un momento de preocupación. Días antes del primero de los recitales, el guitarrista rítmico Stevie Young fue internado durante un día en el Sanatorio Mater Dei, después de sufrir un malestar al llegar al país desde Chile.
Según informó el grupo australiano, se trató de una medida preventiva y el músico, de 69 años, se mantuvo “de buen ánimo” mientras le realizaban estudios.
Finalmente, recibió el alta al día siguiente y pudo participar sin inconvenientes de las tres fechas en River, donde AC/DC volvió a convocar a casi 200 mil personas en su regreso a la Argentina.
Con River todavía temblando, la banda armó las valijas y siguió viaje rumbo a México, próxima parada del Power Up Tour, donde tienen programadas tres fechas en Ciudad de México a partir de la semana próxima.



