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Si estuvieras aquí: Miguel Abuelo hoy cumpliría 80 años

Oh industria de la música, cómo se te extraña por acá. Extrañamos los lanzamientos, el objeto en la mano, la quemazón de cabeza en las radios, el efecto FM de rotar una y otra vez el mismo tema hasta que lo sepamos todos. Sin tu querida presencia, ya casi nadie se entera de nada, y cuando el milagro sucede, cuando vas y decís: ¿viste que salió el nuevo disco de tal?, del otro lado la respuesta desganada (“ah, mirá”) destroza por completo tu entusiasmo de base.

Cuando llegaba el día indicado, comprabas el LP y el encargado de la disquería Icaro, en la avenida Santa Fe, avisaba que Los Abuelos de la Nada iban a firmar autógrafos la semana siguiente. Volvías con amigos, hacías la cola y esperabas el turno para darles un abrazo. Todavía conservamos (atesoramos) Himno de mi corazón dedicado en fibra roja: “De un abuelo, Miguel Abuelo”.

Poeta fértil

Decimos Miguel Abuelo y automáticamente sale lo de poeta, hippie, arlequín, pendenciero. Cuando volvió en la década del ’80 fue de los únicos rockeros de la primera camada que logró convertirse en novedad. La canción de protesta y lo testimonial del hippismo quedaban en manos de Raúl Porchetto o Piero. Ellos -Charly también- se hacían cargo de los dinosaurios que iban a desaparecer.

Miguel Abueloestaba en otra. Pechito bailarín, iba al frente con una banda pop heterodoxa donde estaba un ex La Máquina de Hacer Pájaros (Gustavo Bazterrica) y asomaba un pibito llamadoAndrés Calamaro. La chapa de fundador del rock nacional de Abuelo se mezclaba con las burbujas de la primavera democrática. Como resultado, una muestra de vitalidad, baile y alegría, sin dejar de lado la poética, mezclada con finas dosis de mensaje y erotismo.

Miguel Abuelo, al frente de la formación más famosa de Los Abuelos de la Nada, en los '80.

Los Abuelos de la Nada 1981-1985 fue un dream team para los jóvenes de anteayer. Un tipo que venía de Europa y se ponía al frente de la banda más importante de esos días. Hoy, 21 de marzo, Miguel estaría cumpliendo 80 años. Otro día de este mismo mes, un 26 de marzo de 1988, moría a causa del VIH.

Padre de los piojos, abuelo de la nada

Se llamaba Miguel Peralta. Fue criado en un orfanato hasta los siete años porque su madre tenía problemas de salud. Nunca supo quién era su padre. Había nacido en el hospital Tornú, de Villa Ortúzar, el 21 de marzo de 1946. Dejó la escuela primaria en 5to grado.

En 1968 grabó el primer single de Los Abuelos de la Nada, nombre que arrancó de El Banquete de Severo Arcángelo, de Marechal. En uno de sus pasajes se lee: “Padre de los piojos, abuelo de la nada”.

Miguel Abuelo vivió una década en Europa. Murió a los 42 años.

Lo acompañaron Pomo Lorenzo en batería y Pappo en la guitarra. Antes de Europa, Miguel Abuelo dejó algunas joyas de trovador psicodélico como Nunca te miró una vaca de frente, Oye niño, Levemente triste y Mariposas de madera. En París, con un guiño for export, grabó su joya Miguel Abuelo et Nada. Vivió apenas 42 años. Qué lejos ha quedado.

Segundas partes

Lejos de casa conoció a la bailarina y pintora Krisha Bogdan. Fruto de esa relación nació su único hijo, en Londres, en 1972. Cuando el pibe tenía diez, once años, ya en Buenos Aires, Los Abuelos de la Nada estaban haciendo promoción del álbum Himno de mi corazón en una disquería de la avenida Santa Fe. No más de 20 personas. Entre la gente, un pibito pedía plata. “¿Tenés una monedita?”. Ahí nos enteramos de la existencia de Gato Azul Peralta.

El cantante iba detrás suyo dispuesto a darle un coscorrón. La escena, con el nene esquivándolo como en una peli de Chaplin, terminó en un alegre paso de comedia.

Los Abuelos de la Nada surgieron en la primavera alfonsinista.

Abuelo vivió una década en Europa. Calamaro dice que de allí trajo el compás gitano. Con su banda, las segundas partes fueron geniales. La formación de la década del ’80 no trajo consigo ni un poco de los 70s de Miguel. Una mezcla de ritmos a puro pop y las canciones del futuro Salmón llevaron a Los Abuelos a un estrellato casi inédito hasta ese momento. Con el primer disco lograron un impacto tan grande que fueron directo y sin escalas al Teatro Coliseo. Fines de 1982.

La verdad es que Miguel Abuelo no marcó los ’60 ni los ’70. La historia oficial lo sitúa en los comienzos del rock argentino junto a Tanguito, Moris, Nebbia, Javier Martínez y otros, pero su nombre quedará sellado a fuego, y para siempre, en los dorados ’80, cuando también se permitió sacar un disco solista y maldito. Buen día, día no funcionó porque la gente se negaba a entender que esa iniciativa, más Hotel Calamaro, el primer disco solista de Andrés, pudiera ser lo que fue: el principio del fin de la superbanda.

Adiós, amigos, adiós

“En el momento en que Miguel falleció, creo que por el motivo del SIDA, los medios en vez de ocuparse de destacar su valía artística, como cantante, como músico y poeta, ocultaron de alguna manera su muerte. Me pareció una especie de autocensura de los medios de esa época”, opinó Gustavo Bazterrica, 20 años después de la muerte de Miguel.

Los Abuelos de la Nada y un saludo final en los '80.

¿Qué te dejó? “Lo más importante que me dejó es la abnegación por el fuego sagrado, por estar bien en el escenario, por tocar ensayados, por sondear en lo lírico aunque pareciéramos una banda frívola. Yo tenía un poco de rechazo a los medios y él me decía que cuando uno tiene una radio abierta es una oportunidad para que te escuchen. Entonces aprendí”.

Dijo nada menos que Luis Alberto Spinetta: “¿Quién más poeta que Miguel? Fue el más grosso. Mi poesía no fue la misma después de él”.

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