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Yoshino Horita: la bailarina japonesa que abandonó todo para vivir en la Argentina, triunfar en el Colón y convertirse en estrella

Una mirada radiante y una sonrisa encantadora: esta es la primera impresión que transmite Yoshino Horita, una bailarina japonesa de apenas diecinueve años que ingresó al Ballet del Teatro Colón en febrero de 2025, gracias a un concurso internacional convocado por Julio Bocca, director de la compañía.

Inesperadamente, porque Yoshino Horita había entrado en la categoría de cuerpo de baile, Bocca le dio un precioso papel solista, el Cupido, en el ballet Don Quijote; pocos meses después, la eligió para el rol protagónico de Clara en la función de estreno de Cascanueces del mes de diciembre, pero Yoshino no pudo hacerlo porque se había lesionado.

Este 2026 se presenta muy venturoso para ella: en El lago de los cisnes que se estrena este próximo miércoles (y que el 20 y el 22 de este mes tendrá como protagonista a Marianela Núñez) hará tres roles de peso. Pero no sólo eso: en julio próximo será la protagonista en uno de los repartos de Alicia en el País de las maravillas, del británico Christopher Wheeldon, que figura entre los grandes títulos previstos para esta temporada.

Aunque Yoshino vive en Buenos Aires desde hace un año, le cuesta aún dominar el castellano, sobre todo –sonríe-¡la conjugación de los verbos!

Comenzó a bailar muy temprano; tenía apenas tres años cuando la mamá la llevó a una escuela de danza en su ciudad, Kumamoto, ubicada en una de las islas de Japón. “Al principio no era ballet –dice-; solo saltábamos, dábamos vueltas, movíamos las manos”.

Yoshino Horita estudiaba en Canadá, pero hubo una audición en Buenos Aires y Julio Bocca la eligió para el Ballet del Colón. Foto: Martín Bonetto

La bailarina que se dormía en las clases

-¿Te gustaba mucho bailar?

-No. Cuando un tiempo después empecé con el ballet no me gustaba. Me parecía muy duro y muy aburrido; en las clases me dormía. Era mi madre la que quería que yo continuara. Pero fue así hasta que participé de una competencia: tenía siete años, y gané el primer premio; “¡Ah! –me dije a mí misma-. A lo mejor soy realmente buena!”. También formaba parte de las muestras en la escuela y todo esto me hizo cambiar.

-¿En qué sentido?

-Estar en el escenario era completamente mágico. Las clases seguían siendo aburridas para mí, pero el escenario me resultaba un lugar fascinante y es por eso que continué bailando.

A los 15 años, Yoshino participó en una competencia en Tokio y ganó una beca para estudiar en una escuela de ballet en Calgary, Canadá; estuvo allí dos años y medio. Poco antes de obtener su graduación se presentó a la audición que se había abierto en el Teatro Colón y entró al cuerpo de baile.

Yoshino Horita ya tuvo roles importantes en el Ballet del Colón, entre ellos la Clarita de "El cascanueces". Foto: Martín Bonetto

-Te fuiste de Japón a los 15 años y a los 18 viniste directamente a vivir en Buenos Aires, ¿cómo lo fueron tomando tus padres?

-Aceptaron fácilmente que me instalara en Canadá. Allí iba a vivir en una residencia de estudiantes y estaría todo muy bien organizado: los horarios, las comidas. Pero cuando entré al Ballet del Colón, me dijeron que no. En Japón no hay todavía mucha información sobre la Argentina y a mis padres les parecía que no era un lugar seguro para mí. Pero mi maestra en Canadá los convenció.

-¿De qué manera?

Diciéndoles que esta era una compañía maravillosa y que su director era Julio Bocca. Mi madre, de todos modos, viajó a Canadá para pedirme que no viniera a Buenos Aires. Mi maestra le dijo: “No me parece justo decir “no” antes de saber cómo sería la experiencia”. Entonces mi madre vino a Buenos Aires conmigo para ver la situación por sí misma.

-¿Cómo es tu familia? ¿Tienen una forma de vida tradicional, que es lo que en general imaginamos los no japoneses?

-Mi mamá trabaja en una compañía de seguros y mi papá en una fábrica de neumáticos. No hacen una vida especialmente tradicional.

Futuro de estrella. Yoshino Horita tiene intenciones de, en algún momento, bailar en alguna compañía europea. Foto: Martín Bonetto

Su vida en la Argentina

Yoshimo vive sola, en un departamento en el barrio de Palermo, y prepara ella misma sus platos japoneses: sopa de miso, salmón, arroz, champiñones.

-¿Extrañás Japón?

-Mucho. Sobre todo la gente. Mi familia y amigos.

-¿Querrías regresar?

Es una gran pregunta; nunca lo había pensado antes, cuando estaba en Canadá, pero me divertí tanto en estas vacaciones con mis amigos y paseando por el campo con mi familia, que por primera vez pensé en que me gustaría volver. También querría bailar allí, pero antes preferiría hacerlo en Europa y recién después, cuando esté cerca de retirarme, en Japón.

Yoshino Horita vive sola, en un departamento en Palermo y se cocina, claro está, comida japonesa. Foto: Martín Bonetto

-¿En qué compañía europea?

-En cualquiera buena. Me gusta mucho el Royal Ballet de Londres.

-¿Cómo es vivir en Buenos Aires, trabajar en el Colón?

-Es fantástico y también difícil: el idioma, la cultura. Por otro lado en Canadá era una estudiante y aquí soy una bailarina profesional. Tantas cosas son muy nuevas para mí.

-¿Qué es lo más extraño o más incómodo que encontraste aquí?

-Incómodo, nada. Sólo encuentro las cosas un poquito más desorganizadas que en Japón. Pero nada importante.

Yoshino Horita, junto al bailarín Lucas Erni, en uno de los ensayos de "El cascanueces".

-En diciembre pasado Julio Bocca te dio el rol de Clara, el personaje principal de Cascanueces en la función de estreno y con el extraordinario bailarín Lucas Erni como partenaire. ¿Te sorprendió?

-Yo ya había bailado unos meses antes el papel solista de Cupido en Don Quijote, en las funciones de Marianela Núñez. Pero cuando Julio Bocca me ofreció el papel principal de Cascanueces fue un shock; no podía creerlo. Llamé a mi mamá: “¡Mamá, voy a ser Clarita!”. Ella compró inmediatamente el ticket de avión para venir a verme.

-Pero otro shock fue que no pudiste bailar en esa función de estreno porque te lesionaste.

Fue terrible, terrible. Pero después comencé a pensar positivamente y a ponerme como meta que alguna función podría llegar a hacer. Y fue exactamente la última.

-¿Cómo te sentiste en el personaje?

-Puede parecer un disparate, pero no “actué” el personaje de Clara; fui Clara. No encuentro una manera mejor de decirlo. Y además hubo una muy buena conexión con mi partenaire, Facundo Luqui, y también con el público. Creo que todos fuimos sintiendo lo mismo en los mismos momentos.

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