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Dee Dee Bridgewater, la gran dama del jazz, viene por primera vez a la Argentina: orgullosa de ser negra, se fue de Francia “para no decolorarse”

La Gran Dama del Jazz, Dee Dee Bridgewater (75) presentará su último disco, Elemental, con el pianista Bill Charlap, un álbum con el que ganó su tercer premio Grammy como Mejor Álbum de Jazz Vocal. Una de las mayores cantantes de la actualidad jazzística actuará por primera vez en Buenos Aires.

Bridgewater y Cassandra Wilson (70) son las dos grandes vocalistas de una generación que no ha tenido relevo, salvo quizás por la reciente aparición de la extraordinaria cantante Samara Joy (26).

Sobre el disco en dúo dijo: “Mi primera sensación fue que estaba desnuda, eso sentí. Piano y voz, wow… Luego empecé a encontrar el lugar de mi música en el dúo y además vi la aceptación que recibimos del público en esos primeros conciertos y fue muy estimulante. Basamos este proyecto en escucharnos, improvisar e intentar contar nuestras historias en cada canción”, señaló Dee Dee Bridgewater durante la charla telefónica con Clarín.

Dee Dee y Charlap se presentarán el jueves 12 de marzo, a las 21, en el Teatro Coliseo y el viernes 13, actuarán en una cena de gala, en Bebop.

El dúo se unió para grabar un disco impecable; exuberante por momentos y minimalista en otros. Una conexión intuitiva que hasta podría parecer sobrehumana en las interpretaciones, que suenan magistrales. A Elemental le sobra inventiva y hasta se puede especular con todo el potencial que aún tiene un repertorio de clásicos del jazz.

Dee Dee se luce por su libertad rítmica, su brillante forma de scatear (improvisación con onomatopeyas muy rítmica) y una emocionalidad genuina, cargada de sentimiento.

Una personalidad fuerte que dice no amedrentarse ante nadie. “Estuve con presidentes (el útimo fue Joe Biden, en la Casa Blanca), primeros ministros y ejecutivos de corporaciones; viví 24 años en Francia. Soy una mujer de mundo y no soporto que vengan a tratar de discriminarme por mi piel”.

Dee Dee Bridgewater es una de las más grandes voces del jazz de la actualidad. Foto: Gentileza Prensa/ Rachel Murray

El por qué de un dúo

-¿Cómo llegó a creer que Bill Charlap sería el compañero ideal?

-Una mañana me desperté y escuché una voz en mi interior que me dijo “Bill Charlap”. Me pareció un poco raro y me dije a mi misma “¿Bill Charlap?”, y volví a escuchar su nombre otra vez. Esta voz algunas veces me habla realmente alto y claro. Soy muy espiritual y desde hace años presto mucha atención a estas señales, así que seguí la guía y la señal.

Luego llamé a mi agente y le dije que quería trabajar con Bill Charlap. Mi agente, causalmente, también es agente de Bill así que lo llamó inmediatamente. Él también se sorprendió porque venimos de mundos muy diferentes, pero me dijo “déjame llamarlo ahora mismo”. En principio, Bill pensó que yo quería sumarme a su trío, pero mi agente le dijo que no, que mi intención era tocar en formato de dúo. Y afortunadamente Bill aceptó desde el primer llamado.

-Esa diversidad de venir de mundos diferentes ¿cómo hizo que funcionase para la grabación?

-Sinceramente, yo no tenía idea cómo iba a funcionar el proyecto, sólo seguí mi espíritu. Nos juntamos en Nueva York, con su piano Steinway, hablamos un poco y empezamos a tocar. Nuestro agente nos consiguió unos conciertos enseguida para salir a tocar y hacer música.

Dee Dee Bridgewater también triunfó en la actuación. Hasta ganó un premio Tony Foto: Gentileza Prensa/ Kimberly M. Wong

-¿La elección del material fue complicada?

-Nada complicada, simplemente acordamos canciones en las cuales nos sentimos cómodos los dos. Hoy ya tenemos muchas otras canciones que no están en el disco, pero la idea es estar seguros de que los dos nos sentimos cómodos al abordar la música que elegimos.

-En la actualidad, los artistas jóvenes se han desmarcado de la corriente principal del jazz para reunirlo con otros géneros y hacerlo más accesible y comercial. ¿Elemental está grabado para mostrar cuánto hay en el jazz para seguir innovando?

-Tanto Bill como yo vivimos en un mundo muy diferente al que crecimos y aprendimos a tocar esta música. Hoy los jóvenes se manejan en las redes sociales y viven de eso. Aprendí de Max Roach, Sonny Rollins, Horace Silver, y muchos grandes maestros. Yo creo que el jazz es inagotable mientras se haga con creatividad, sinceridad y se conozcan las raíces de esta música negra. Esta música representa la libertad y si hay real libertad la innovación es infinita.

La globalidad del jazz

-En una entrevista tiempo atrás decía que cuando hoy piensa en el jazz, no espera ver a la gente negra tocándolo y que sentía que eso era lamentable.

-Ya no me preocupa eso. Sé que hoy el jazz es global. Es una música que se toca en todo el mundo y hay buenos músicos en diferentes lugares. Lo que sí es importante para mí es ver que los músicos respetan la tradición y las raíces de esta música, pero muchas veces no pasa y eso no me parece que sea bueno porque además se percibe claramente esa falta en la música.

Bill Charlap y Dee Dee Bridgewater. Él es un reconocido pianista: se destaca al frente de su trío y también como acompañante. Foto: Prensa

-Según leí en alguna entrevista, dijo que regresó a los Estados Unidos porque se estaba decolorando en París entre tanta gente blanca ¿Recobró su color?

-En realidad quería volver no sólo a Estados Unidos, sino a un lugar donde pueda convivir con gente de color, por eso estoy en Saint Louis. Amo esta ciudad. Aquí veo gente de mi color manejando autos, caminando por las calles, tocando música en la calle como la tradición lo pide. Amo la comida y la manera de vivir que tiene la gente aquí. Sin duda es la ciudad en la que quiero estar.

-Hay mucha expectativa con su concierto en Buenos Aires ¿Vienen para hacer el disco y algo más?

-Haremos una gran parte del disco, pero también nuevos temas del repertorio. Siempre estamos sumando música. La gente tiene que saber que es un show en el que prevalece la improvisación. Yo hago mucho scat y voy y vengo con libertad por las melodías de las canciones. Nuestras presentaciones son pura espontaneidad.

Sus inicios, Francia y un deseado regreso

Dee Dee, Denise Eileen Garrett, nació en Memphis, Tennessee, el 27 de mayo de 1950, pero se crió en Flint, Michigan. Hija de Matthew Garrett, trompetista de jazz y docente, creció rodeada de música; a los 16 años ya cantaba en un trío de R&B y a los 18, con la orquesta de la Universidad de Illinois, hizo una gira por la Unión Soviética.

A su regreso de la U.R.S.S. pasó todo muy rápido. Conoció al trompetista Cecil Bridgewater, con quien se casó y se mudó a Nueva York; mientras él tocaba en el grupo del pianista de hard bop Horace Silver, Dee Dee entró en la orquesta de Thad Jones/Mel Lewis como vocalista principal. Era 1970 y con 20 años ya estaba en el centro de la escena del jazz de Nueva York.

Dee Dee Bridgewater defiende las raíces del jazz, aunque sabe que se hizo global. Sólo pide respeto por el espíritu de la música. Foto: Gentileza Prensa/ Kimberly M. Wong

Fueron años realmente formativos en los que cantó con Sonny Rollins, Dizzy Gillespie, Max Roach, Dexter Gordon y Carmen McRae, entre otros.

Cuatro años después aparece su primer disco Afro Blue (1974) y comienza su carrera actoral dentro del musical The Wiz, donde encarna a “Glinda, la bruja buena”, una actuación que le valió ganar en 1975 un Premio Tony “como actriz destacada”.

Mientras seguía activa en la escena del jazz, Dee Dee encaró varias producciones teatrales. Tras una gira por Francia en 1984 con el musical Sophisticated Ladies y ya separada de su primer marido, conoce al productor teatral francés Jean-Marie Durand y se muda a París dos años después.

En la Ciudad de la Luz recibe un reconocimiento artístico que le negaba Nueva York. Protagonizó el musical Lady Day, con la vida de Billie Holiday y que le valió ser nominada al premio Laurence Olivier.

Graba Precious Thing, con Ray Charles tema que incluye en su disco Victim Of Love (1989). Francia y Europa le permiten despegarse del mundo del jazz, aunque nunca se alejó demasiado, pero indaga en otros mundos musicales. Actúa en el Festival de Música de San Remo, en Italia; en el Festival de Jazz de Montreux, y graba un homenaje a Horace Silver Love and Peace: A Tribute to Horace Silver (1995), una verdadera joya jazzística.

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Actúa en el Festival de Jazz de San Francisco y luego lanza Dear Ella (1997) con el que gana su primer Grammy al mejor álbum de jazz vocal. Ese reconocimiento le permite indagar en otros espacios y saca tres álbumes importantes en su trayectoria que muestran su enorme versatilidad vocal y calidad interpretativa: This Is New (2002), con canciones de Kurt Weill; J’ai deux amours (2005), con los clásicos franceses y Red Earth, con música de Malí (2007) , en un trabajo de exploración de sus raíces africanas.

Los críticos tuvieron que acostumbrarse

“Recibí muchas críticas al principio de mi carrera. Vivía en Francia por aquel entonces y a los franceses no les gustaba que cambiará de repertorio y género en cada álbum. Me criticaron duramente hasta que se acostumbraron y dijeron: ‘Así es ella’”, señaló la artista en una entrevista a Grammy.com.

Bill Charlap y Dee Dee Bridgewater, un dúo que se entiende con sólo mirarse.

Cuando regresó a los Estados Unidos, en 2010, eligió Nueva Orleans y desde esa ciudad, cuna del jazz, comenzó su trabajo de reinsertarse en la comunidad negra.

Arrancó con el pie derecho. Lanzó su homenaje a Billie Holiday, por cierto, nada mejor para caerle bien al mundo del jazz, Eleonora Fagen (1915-1959): To Billie With Love From Dee Dee Bridgewater (2010) y gana su segunda Grammy como Mejor Álbum de jazz Vocal; luego Dee Dee’s Feathers (2015) un trabajo de una notoria elegancia con la Orquesta de Jazz de Nueva Orleans y al que le siguió un tributo a su lugar de nacimiento con Memphis… Yes, I’m Ready (2017), con un repertorio de canciones populares que sigue demostrando a una cantante que no está sujeta a las limitaciones del género.

Influencias y vocación filantrópica

Cuando se refiere a sus influencias o “mentoras” (como gusta llamarlas), recuerda a Nancy Wilson, a Carmen McRae y a Sarah Vaughan; incluso pasó tiempo con Ella Fitzgerald cuando viajó a París a recibir una condecoración del Estado francés. Pero quien más influyó en su carrera fue Betty Carter.

“Diría que todo lo que soy como artista e intérprete surgió de ver a Betty; ella me dijo que necesitaba ser dueña de mi música y producir mi propio material y así lo hice. Betty me enseñó a ser valiente y a no preocuparme por lo que dijeran de mí y seguir adelante siendo yo misma”.

Dee Dee Bridgewater también es conocida por sus acciones filantrópicas. Foto: Gentileza Prensa/ Kimberly M. Wong

Por cierto, Bridgewater demostró a lo largo de su trayectoria una genuina defensa de la mujer como también una irreductible postura antirracista.

Viviendo en Francia fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de las Naciones Unidas ante la FAO (el departamento de la ONU para la alimentación y la agricultura) a lo que sumó su actividad con la Unesco por el Día Internacional del Jazz como un vehículo para promover el intercambio y entendimiento entre culturas como forma de abrir las puertas de la inclusión y la tolerancia.

En los Estados Unidos, lanzó junto con su hija Tulani dentro de la Fundación de The Woodshed Network, un programa para el apoyo de las mujeres en el jazz que brinda un respaldo profesional a través de mentorías para las carreras de las artistas.

Bill Charlap y Dee Dee Bridgewater estarán el 12 de marzo en el Teatro Coliseo y el 13, en Bebop.

Bill Charlap, un acompañante superlativo

Bill Charlap es, claramente, uno de los pianistas más interesantes de la escena del jazz. Este neoyorquino, de 57 años, tiene una carrera que lo define como un gran acompañante y soberbio solista.

Un pianista versátil que se siente bien tanto como siendo parte de un trío o como un intuitivo acompañante. Haber participado dentro de grupos de difentes corrientes del jazz le dio un lenguaje amplio y ubicuo.

Tocó con Benny Carter, Clark Terry, Tony Bennett, Phil Woods, Gerry Mulligan y Sheila Jordan, entre otros. Cuando nos referimos a su versatilidad, estamos hablamos de un artista que es un creativo improvisador y con un manejo fluido tanto del jazz tradicional como del Cancionero americano.

Tiene 20 discos como líder/colìder, 14 como sideman y 9 discos como miembro del New York Trio.

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