Gerardo Sofovich: el recorrido de un conductor aplaudido y criticado y parte fundamental del espectáculo argentino


A 11 años de su muerte, Gerardo Sofovich sigue siendo recordado como una de las figuras más influyentes y controvertidas de la televisión argentina. Con su estilo directo y sin filtros, podía entretener al público y, al mismo tiempo, generar comentarios polémicos que hoy serían imposibles de transmitir sin provocar críticas. También fue exitoso en el teatro y la televisión.
Era el 8 de marzo de 2015 cuando el productor se despidió del mundo a los 77 años por un shock hipovolémico, producto de una hemorragia digestiva.
Su muerte cerró un ciclo dentro del espectáculo argentino. Pero para entenderlo, hay que recorrer la vida de un hombre que convirtió la provocación en arte y la televisión en su reino.
“Tengo la suerte de que me di todos los gustos, no me quedé con las ganas”, dijo en un vivo con Crónica TV.
El recorrido por la vida de un conductor polémico
Nació el 18 de marzo de 1937 en Buenos Aires, y desde chico la vida le enseñó a ser resiliente. A los seis años, un accidente con un tranvía le costó la amputación de una pierna.
Aquel golpe le hizo entender desde muy joven que el mundo no lo iba a esperar, y que para destacar tenía que imponerse con talento y audacia.
Sofovich encontró en la televisión un terreno fértil para su creatividad. En los años 60, cuando la televisión en blanco y negro recién llegaba a los hogares argentinos, los hermanos Gerardo y Hugo Sofovich vieron en aquel invento un espacio para innovar.
En 1964 crearon Operación Ja Ja, un ciclo de sketches humorísticos que rápidamente se convirtió en semillero de talento: allí pasaron Alberto Olmedo, Juan Carlos Altavista y muchos otros que luego serían íconos del espectáculo.
Algunos de esos sketches fueron tan populares que se independizaron, dando lugar a Polémica en el bar, un programa que condensaba el humor ácido, la ironía y la provocación que marcarían la carrera de Gerardo para siempre.
Además de su éxito en la televisión, el conductor apostó su visión picaresca también en el cine. Dirigió y escribió comedias junto a Olmedo, Jorge Porcel, Susana Giménez y Moria Casán, películas que mezclaban picardía y sátira social.
Luego, en el teatro de Revista Porteña, Sofovich se convirtió en un auténtico descubridor de talentos, abriendo espacios para artistas emergentes y consolidando un estilo donde la improvisación y el riesgo creativo eran la regla.
Entre ellos se encontraba Florencia de la V, quien años más tarde recordaría con gratitud la mano que Gerardo le dio para dar sus primeros pasos en los escenarios y hacerse un nombre en el espectáculo.
El amor que lo rodeaba
Fuera de cámaras, Gerardo llevaba una vida intensa, con vínculos fuertes y con la familia como su verdadero refugio.
Se casó con Carmen Morales, actriz de comedia que se convertiría en su compañera durante más de 30 años, formando un vínculo que resistió los vaivenes de la fama y los escándalos.
La pareja tuvo a su hijo Gustavo Sofovich, quien años más tarde seguiría los pasos de su padre en el mundo del entretenimiento.
Más allá de su matrimonio y de la crianza de su hijo, Gerardo mantuvo amistades intímas dentro del espectáculo, siempre rodeado de compañeros con los que compartía momentos, salidas y confidencias.
Capítulos de su carrera que encendieron críticas y pasiones
Gerardo no escapó a la polémica fuera de cámara. Fue interventor del canal estatal Canal 7 durante la presidencia de Carlos Menem, lo que generó críticas y una causa judicial de la que fue sobreseído.
Su participación en la administración del Zoológico de Buenos Aires también despertó cuestionamientos. Su vida era una mezcla constante de aplausos y críticas, y él parecía moverse cómodo entre ambos extremos.
Cuando se recuerda al conductor, no sólo vienen a la mente sus risas y sus ocurrencias. También su capacidad de crear un espacio donde artistas podían aprender, equivocarse y crecer; su talento para mezclar provocación con humor; y su firme convicción de que la televisión podía ser un escenario para todo, incluso para incomodar.
A 11 años de su partida, Gerardo Sofovich sigue presente, en los recuerdos de quienes lo vieron en pantalla, en las historias que circulan detrás de cámaras y en los chistes que cada tanto se repiten.



