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Eva furiosa: la versión desobediente que rompe mitos y culpa, en la obra de Sol Bonelli

En la tradición bíblica, Eva es conocida como la primera mujer creada por Dios, compañera de Adán en el Jardín del Edén. El relato del Génesis cuenta que ambos podían disfrutar de todos los frutos del paraíso, excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal.

La serpiente tentó a Eva para que probara ese fruto prohibido y, después de hacerlo, ella convenció a Adán de comerlo también. Como consecuencia, fueron expulsados del Edén.

Durante siglos, esa historia convirtió a Eva en símbolo de la desobediencia y del pecado original, y la tradición la señaló como la principal responsable de la caída de la humanidad.

Pero ¿qué pasaría si Eva pudiera contar su propia versión de la historia? Esa pregunta es el punto de partida de Eva furiosa, la obra de la dramaturga, directora y fotógrafa Sol Bonelli, que propone una relectura crítica, feminista y contemporánea de ese personaje bíblico.

Bonelli plantea o "un mundo apocalíptico" cubierto por restos de plástico y desechos.

La pieza, un monólogo potente en el que Eva toma la palabra y cuestiona las narrativas patriarcales que durante siglos la definieron como culpable, presenta ahora, en el mes de la mujer, una nueva versión que incorpora danza contemporánea.

Cómo es la Eva que propone Sol Bonelli

La obra invita a revisar varios de los pilares que sostienen el relato tradicional. La Eva bíblica, un personaje históricamente silenciado, cuestiona a viva voz los mandatos establecidos por un “Dios” al que alude sin nombrar.

En su discurso aparecen preguntas sobre la culpa, la obediencia, el mandato de maternidad y los roles que se asignaron históricamente a las mujeres. En esa versión, Eva es “feminista, ecologista, lunfarda y desobediente”, según la define su autora en entrevista con Clarín.

“Si te ponés a pensar, nadie lo obligó (a Adán) a comer. Sin embargo, toda la culpa recayó sobre ella (Eva)”.

Otro de los aspectos que la obra busca cuestionar es la imagen hegemónica de Eva construida a lo largo del tiempo. En muchas representaciones -desde pinturas hasta películas- “el personaje aparece con rasgos europeos, piel blanca, curvas perfectas y una belleza angelical, hegemónica”.

Para romper ese modelo, Bonelli eligió a la actriz chaqueña Olave Mendoza para interpretar a la protagonista, mientras que la performer barcelonesa Silvia Mancha pone el cuerpo y la voz en catalán.

Una Eva que se corre del lugar de la culpa

La historia de la obra también tiene su propio origen creativo. Eva furiosa nació cuando Bonelli estudiaba en la universidad, a partir de una consigna que proponía trabajar con palabras agudas.

"Eva furiosa" es un monólogo que se verá, gratis, en el Margarita Xirgu.

“Empecé con ‘varón’, ‘Jesús’, ‘Satán’, y de ahí surgieron otras palabras del lunfardo. Entonces me di cuenta de que nunca había escuchado la versión de Eva que no fuera la que la culpa de todo”, contó. Esa reflexión se transformó en el motor del texto.

La cuestión de la culpa atraviesa buena parte del relato. En la versión bíblica, Eva habría seducido a Adán y lo convenció de comer la manzana. Pero Bonelli pone esa idea en discusión: “Si te ponés a pensar, nadie lo obligó a comer. Sin embargo, toda la culpa recayó sobre ella”.

Por otro lado, Eva es madre de Caín y Abel, y la historia recuerda el momento en que Caín mata a su hermano. Para Bonelli, ese episodio también revela una forma de juzgar al personaje femenino.

“En algunas interpretaciones se dice que Dios castigó a Caín por elegir a uno sobre el otro, como si una madre pudiera preferir a un hijo antes que al otro”, plantea la autora, quien además es madre de dos hijos.

Desde esa perspectiva, la obra busca romper con la imagen de una Eva pasiva. “La idea es transgredir el concepto de que Eva fue callada, porque ella jamás contó su parte de la historia, su propia percepción”, explicó la dramaturga.

Un Edén reciclado

En escena, Eva aparece en un Edén transformado. Ya no es el paraíso intacto de las escrituras, sino “un mundo apocalíptico” cubierto por restos de plástico y desechos.

Desde ese paisaje devastado, la protagonista comienza a narrar su historia de otra manera. “Es el mismo Edén, pero en el medio pasó toda la humanidad que hoy conocemos, la cual arrasó y contaminó todo. El relato lleva a la pregunta: ¿Hay cura para esta humanidad?”.

El Edén de Bonelli está construido con bolsas de plástico y residuos: las manzanas, por ejemplo, son culos de botellas. Esa estética refuerza la idea de que el paraíso fue transformado por la acción humana.

“¿Por qué arrasamos con los derechos de los seres de la tierra como si nosotros fuésemos superiores?”, es otro de los cuestionamientos que plantea la autora para hacerse el próximo 14 de marzo de 2026 en el Teatro Margarita Xirgu de Buenos Aires con entrada gratuita.

Entre preguntas filosóficas, crítica social y humor lunfardo, Eva furiosa convierte a la primera mujer de la Biblia en una voz contemporánea. En lugar de aceptar la historia que la señaló como culpable, esta Eva se levanta para contar la suya.

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