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Lila Downs celebra el Día Internacional de la Mujer con canción nueva, orgullosa de la presidenta de México y pidiendo que no se romantice al narcotráfico

Sin duda alguna, la cantautora mexicana Lila Downs es una de las embajadoras y gran representante de las voces femeninas de Latinoamérica. Su preocupación por las problemáticas de las mujeres en el día a día es tema central en su cancionero, además de defender a ultranza las culturas ancestrales, para que no pasen desapercibidas dentro de un mundo moderno y avasallante.

Actualmente, el interés clave de Lila Downs se refleja con claridad en una canción nueva, recientemente publicada en redes, cuyo nombre es Cambias mi mundo: para su composición se inspiró en la fortaleza de las mujeres jóvenes que, pese a sus dificultades económicas, estudian y luchan para mejorar su entorno e incluso su calidad de vida.

Desde hace ya algunas décadas que esta cantante, hija de un cineasta estadounidense de origen escocés y de una madre indígena mixteca originaria de Oaxaca, se ocupa de analizar el mundo que la rodea. Y aunque creció en parte en los Estados Unidos y se formó en la universidad como antropóloga, luego se instaló en tierra materna, desde donde nacen sus canciones.

Lila siempre se encuentra en movimiento constante: si no está arriba de algún avión de turno, su vorágine incluye crear letras u ocuparse de la crianza de sus dos hijos, Vanessa, de 8 años, y Benito, de 15.

Aunque en estos días lo suyo es intercalado: la promoción y preparación para un nuevo álbum la tiene en vilo, de un lado para el otro. Y en su discurso no deja de mencionar el rol de las mujeres más jovencitas en la sociedad actual, en consonancia con el Día Internacional de la Mujer, este domingo 8 de marzo.

Lila Downs defiende sus raíces y recuerda a su abuela mixteca. Foto de prensa

Le gusta lo que ve

“Vengo observando una realidad hermosa que está aconteciendo en mi tierra, Oaxaca, donde hubo cambios que son aparentes dentro de la sociedad. El lugar que ocupan las mujeres y la educación es algo que nos apasiona, que nos llena de orgullo. Y que fuimos cambiando”, expresa apenas iniciada la entrevista vía Zoom.

Pero no se detiene y prosigue con un puntilloso análisis: “Siempre es bueno mirar atrás y decir: ‘Sí, estábamos en un lugar lejano’. Aunque ahora, ya en mi patria se oye otra canción, ya estamos cambiando la manera de hacer las cosas y de mirarlas distinto. Creo que ellas, estas jóvenes que viene de comunidades rurales, hacen un cambio en sus vidas y nos maravillan con su visión. Además, ahora compartimos el conocimiento, ya no estamos tan celosos de mantener esa protección hacia nuestras raíces y no compartirlas”.

El empoderamiento de la mujer es una temática que atraviesa toda la trayectoria artística de la artista. La pregunta obligada es si ese interés lo tuvo desde joven o a partir de subirse a los escenarios.

Enseguida, ella se encarga de revelarlo: “Creo que se vuelve una misión mucho tiempo después, pero considero que la conciencia de tener que ser solidaria con otras mujeres sí comienza desde mi adolescencia. Porque como soy una mujer rural también, viví una realidad en mi contexto muy duro, de discriminación y de ataque hacia mi persona. Y a mi madre y mi familia, que estaba integrada por mujeres, les sucedió lo mismo. Creo que ahí comienza un punto de vista diferente y definitivamente sororo con otras mujeres. Y decidí jamás en mi vida hablar mal de otra mujer. Al contrario, la tomaré de la mano. Y si tengo la oportunidad, caminaré con ella”.

Luego toma aire y retoma: “Soy una compañera más. Pero también creo que la voz y el micrófono me fue dado en determinado momento y justamente me tocaba compartir una realidad en lo personal, que es un poco diferente a la de la mujer mestiza nacional o la mujer mestiza de las ciudades, porque yo lo viví de otra manera”.

Lila Downs, en una entrega de los Premios Grammy. La lucha por los derechos de la mujer es uno de sus ejes fundamentales. Foto: EFE/ Armando Arorizo

La influencia de los padres

El contexto educativo en el que creció la vocalista mucho tiene que ver con su visión del mundo: sus padres y las ideologías no dejan de ser razones centrales para comprender quién es en verdad Lila Downs.

“Mi padre fue un artista izquierdista, comunista, que formaba parte de listas negras en los Estados Unidos por la sola razón de ser de izquierda. Creo que él sí influye en mi visión. Pero creo que era mucho más snob que yo. Era un artista que no aceptaba ciertas expresiones. Y ahí es donde radican diferencia entre él y yo. Mi visión es que todo es arte, no existe el mal arte, todo es arte en la vida, todo es belleza…

“Y mi madre es la empresaria y la mujer que me enseñó a ser muy solidaria y observar a otras mujeres. O sea, existen parecidos que tengo a ellos. Pero creo que mi parte más espiritual y humana viene de mi abuela indígena, con quien pasé mucho tiempo; eso fue con la abuela mixteca”, devela con su rostro serio.

Y luego completa: “Sí, mi abuela era una mujer muy humilde en su economía y siempre cocinaba una tortilla caliente, que se acostumbra aquí hacer con maíz, para ofrecérsela a la persona que no tuviera algo que comer. Ella siempre fue una persona consciente de los demás, siempre pensando en cómo ella podía aportar para que se mejorara un vecino, una vecina, el futuro, la familia. Así fueron las influencias de mi familia”.

-¿Y cómo educás a tus hijos en tiempos de tecnología avanzada?

-Mi niño, que ya tiene 15, pues todo el tiempo está con en el celular ayudando a subir las notas sobre su madre y la música, además de estar atento sobre la parte visual, porque él es muy visual. Él toma fotografías y se encuentra en un constante diálogo, porque están online siempre. Por mi parte, yo lo acompaño, pero también pongo límites diciéndole, por ejemplo: “Hoy no vas a estar con el celular por tanto tiempo porque vamos a disfrutar ahorita. Y vamos a ir a comer al campo, vamos a disfrutar el día, te vas a subir al árbol, yo voy a subir a este monte.

Y con la niña chiquita, también: compartiendo la vida con ella: es una niña que expresa sus sentimientos de una manera muy particular. Cuando siente o se da cuenta que me voy o que algo va a pasar, enseguida se enoja, se encabrona. Es una personita muy fuerte, que dice: “Yo voy a defender tal cosa”. Es una pequeña muy especial. Yo noto que ellos van tomando parte de mi visión, expresan cosas de la misma manera que lo hacemos en la familia, me da mucho gusto eso, porque es el reflejo de lo que les voy enseñando desde el ejemplo.

Lila Downs, en vivo. Sabor y color mexicano, con algunas notas de los Estados Unidos, donde se crió.

Madre a tiempo completo

Cuando a Lila le toca permanecer con su familia, las tareas típicas de madre también incluyen participación directa en las actividades de sus hijos, incluso despertar temprano, encargarse del desayuno y hasta de cuestiones referentes a la escolaridad.

“Cuando estoy en Oaxaca los llevo a la escuela por la mañana o voy por ellos en la tarde y nos vemos para llevarlos a sus clases. La Vane tiene clases de Mantas y de Circo. Y el Beni tiene sus clases de ballet. Además, los miércoles cuenta con sus clases de teatro, porque quiere ingresar a una escuela de arte, entonces tiene que ir preparándose para eso. Actualmente me estoy tomando más tiempo para leer con él en inglés, porque mantenemos ese idioma en la familia. Y con la Vane leo cada noche en inglés antes de dormir. También les estuve enseñando a tocar algunos instrumentos de percusión y me van a acompañar en algunas giras sobre el escenario”, confiesa.

En este vaivén de culturas, costumbres e idiomas, Downs mira para atrás y los contrastes entre parte de su vida entre los Estados Unidos y México la llevan a interpretar lo siguiente: “Creo que aprendí mucho en mi tierra a ser una persona consciente de las etnias de mi Estado, a bailar, porque cuando uno es chiquito te enseñan a bailar los bailes típicos de diferentes etnias, porque hay 16 en nuestro Estado. También conocí más la música. A su vez aprendí sobre la gran discriminación sobre nuestra raíz originaria, razón que fue el motor para seguir siendo la cantautora que soy, así como Mercedes Sosa en su momento fue una influencia muy grande, cuando ya terminé mi carrera en los Estados Unidos”.

Precisamente acerca de sus tiempos en tierras estadounidenses, responde que su ganancia y formación fueron cruciales. “Allá fue donde aprendí sobre la necesidad de hablar con la verdad. Y esa era una diferencia muy marcada, que me atrajo mucho y que también encontraba una repercusión en el mundo indígena en donde también la verdad es muy importante. Esos fueron los grandes valores. En los Estados Unidos no me sentía tan discriminada en mi niñez, pero en la adolescencia descubrí mi identidad y la diferencia que había en mi familia, con esta historia de la migración y los trabajadores que van y vienen, porque mi abuelo fue precisamente uno de los que iba a trabajar a los Estados Unidos”, retrata.

Lila Downs reivindica que en México haya una mujer como presidenta. Foto: EFE/ Caroline Brehman

No pasa por alto el presente de su tierra azteca y tampoco pierde ocasión para otorgar su opinión al respecto. “Estamos viviendo un momento histórico por contar con una mujer que lidera a este país y además es una persona muy consciente, con mucha educación. Yo me siento orgullosa de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum. Ella muestra y demuestra al mundo que México es progresista con esta acción de elegir a una mujer. Es cierto que estamos viviendo momentos difíciles y que viene desde hace años sumándose esta situación con el tráfico de drogas”, enfatiza en primera instancia.

En ese contexto, acota algo importante tras la caída del líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Rubén Oseguera Cervántes, alias el Mencho.

Mucho se romantiza y se mira a esta vida del narcotráfico como si fuera algo bello, pero hay algo ahí que es muy difícil vivirlo para todos los involucrados. Por estos motivos, creo que nosotros los mexicanos y mexicanas debemos apostar a la educación…

“En parte esto de Cambias mi mundo, como dice mi canción, es creer precisamente en la educación, porque soy testigo de que cambia la vida de las personas. Y si nos enfocáramos como sociedad en mejorar nada más que eso, que no estuviéramos preocupados por el petróleo y estuviéramos concentrados en la educación, yo creo firmemente que el presente sería distinto”, resalta y concluye.

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