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La noche que Led Zeppelin tuvo que tocar con otro nombre por la amenaza de una condesa

La fría noche del sábado 28 de febrero de 1970, en el K.B.Hallen, de Copenhague, Dinamarca, se presentó The Nobs, un cuarteto de rock pesado. No era otro que Led Zeppelin que tuvo que cambiar su nombre por temor a una demanda legal.

La condesa Eva Von Zeppelin, sobrina nieta de Ferdinand Von Zeppelin, creador del dirigible de tan trágico final, no quería que esa banda de “monos chillones” usara el apellido de su familia para promocionarse, “si lo hacen los veré en la corte”, amenazó.

“Y que esto sirva de advertencia para estas personas que dicen ser músicos. Mejor que no usen el nombre de Zeppelin para tocar su música basura en Dinamarca”, señaló Eva a la prensa dinamarquesa. Por cierto, las contundentes declaraciones de la parienta del constructor del Zeppelin ensombrecieron la actuación de la banda.

Este ataque al nombre del grupo había surgido tiempo atrás. La condesa había estado acosando a la oficina que los representaba (RAK, en Oxford Street, Londres) desde el mismo momento en que la banda pasó de llamarse The New Yardbirds a Led Zeppelin.

Los orígenes de Evan Von Zeppelin eran algo confusos pero de todas formas no estaba bromeando; se autotituló descendiente directa del conde Ferdinand Von Zeppelin (1938-1917), pionero en la construcción de vehículos más ligeros que el aire y que llevaban su nombre. Este dirigible hizo su primer viaje el 2 de julio de 1900 con cinco tripulantes.

“Esa banda nos robó el nombre y no voy a permitir que toquen sin antes pelear en un juzgado”, afirmó belicosa la sobrina nieta del famoso constructor.

Enojos y reunión

Si bien no hicieron a tiempo para cambiar los afiches ni los Tickets, Led Zeppelin tuvo que tocar en Dinamarca con otro nombre. Foto: Neil Zlozower

Mientras el cantante Robert Plant decía furioso: “¿Quién diablos es Eva Von Zeppelin? Nadie jamás oyó hablar de ella y mucha, pero mucha más gente, oyó hablar de nosotros”, señaló.

En verdad, la banda no estaba dispuesta a dejarse amedrentar por una desconocida. En 1970 el grupo era ya importante dentro de la escena del rock mundial.

A esta altura de los acontecimientos, Von Zeppelin hacía verdaderas proclamas en los medios de difusión y se impuso el criterio razonable de Jimmy Page y la prudencia de Peter Grant, el manager de la banda. “Tenemos que hacer algo para controlar el daño”, habría sugerido Page, según aparece en el libro de Richard Cole Stairway to Heaven: Led Zeppelin Uncensored (1992).

Mientras tanto la condesa insistía: “Pueden ser famosos en todo el mundo, pero un par de monos chillones no van a usar un nombre de una familia privilegiada sin permiso”.

La banda llegó a Copenhague marcada por esta situación, casi estrafalaria, para una banda de rock como Led Zeppelin; sin embargo, toda la prensa de ese país estaba abocada a ese reclamo de la sobrina nieta de Von Zeppelin.

“Algo tenemos que hacer; por ejemplo, invitémosla a reunirse con nosotros. Tal vez se dé cuenta que no somos esos locos furiosos después de todo”, señaló Jimmy Page

La primera sorpresa de la banda fue que Eva aceptó reunirse con ese grupo que en privado y en público detestaba. Casi movida por el morbo de esa situación dijo sí cuando le llegó la invitación a través de Peter Grant.

Fue el viernes 27 de febrero por la mañana, en un estudio de ensayo que alquiló la banda para desentumecerse de tanto viaje en avión por Europa.

Grant recomendó a los músicos ser muy cuidadosos con lo que decían en busca de no ofenderla más de lo que estaba y poder dar vuelta la página de este inesperado suceso. “Tal vez podamos convencerla de que se olvide de todo esto”, fue su esperanzada frase.

John “Bonzo” Bonham, el explosivo baterista de Led Zeppelin. Foto: AFP

Ahora bien, la reunión resultó de lo más agradable y sólo Page habló en nombre de la banda. Los tres restantes asentían con la cabeza y sonreían fugazmente ante cualquier comentario de tono amistoso.

Abrió el juego Eva con una frase concreta: “Todo lo que estoy tratando de hacer es proteger la reputación de mi familia”.

“No estamos haciendo nada para difamar el nombre de su familia. Sólo estamos tocando música y es una música que millones de personas disfrutan”, dijo Page con su tono más gentil.

Y agregó: “Millones de personas nos conocen por el nombre de Led Zeppelin y no creo que ninguno de ellos piense que es ofensivo para su familia”.

Una tapa que rebalsó el vaso

Llegó un momento en que el encuentro estaba en un punto muerto, pero tanto Jimmy como Robert creían (como después lo afirmaron) que la posición irreductible de la anciana condesa mostraba una fisura de comprensión a la hora de juzgar el nombre del grupo.

Pero el diablo metió la cola y al salir de la reunión Eva se encontró con la tapa del primer disco de la banda, en la que está la figura del Zeppelin incendiándose. La tapa reproduce el accidente del Hinderburg, el 6 de mayo de 1937, en Nueva Jersey, Estados Unidos.

Sólo ver esa imagen alcanzó para desatar en Eva Von Zeppelin una furia incontenible que se transformó en un rosario de descalificativos hacia los músicos y la amenaza de iniciar una denuncia en los tribunales. Abandonó el edificio envuelta en las llamas de la indignación.

La tapa del primer disco de Led Zeppelin desató la ira de la condesa Eva Von Zeppelin.

“Tuve que correr a esconderme. Simplemente perdió los estribos”, recordaría Page en el libro de Bob Spitz, Led Zeppelin: The Biography (2021).

El accidente del Hinderburg, que le costó la vida a 35 personas que estaban a bordo y a un operario de tierra, fue a causa de una chispa que alcanzó las celdas de almacenamiento de hidrógeno, un elemento altamente inflamable, que incendió por completo el fuselaje del Zeppelin, que cayó al suelo en apenas 32 segundos.

Por precaución y cubrirse así de cualquier acción legal contra la banda, la noche del 28 de febrero, en el estadio K.B.Hallen, construido en 1938 y con capacidad para 4500 personas Zepp apareció bajo el nombre de The Nobs, nombre que sacaron del promotor suizo Claude Nobs, muy cercano a la banda y fundador del famoso Festival de Jazz de Montreux.

De todos modos, no hubo tiempo para quitar de los afiches ni de los tickets el nombre de la banda.

Fue un concierto poderoso, quizás impulsado por todo ese absurdo problema surgido de esa lejana pariente del constructor. Abrieron con Dazed and Confused y Heartbreaker, hubo espacio para un solo de Hammond de John Paul Jones, y luego uno de los puntos más fuertes del show, con Moby Dick y el arrollador solo de batería de John Bonham. Cerraron con Bring It Home y la especial versión del rock and roll de Little Richard Long Tall Sally.

El nombre de la banda fue una inspiración del baterista de los Who, Keith Moon, que le sugirió a Page para bautizar a su futura banda Lead Zeppelin (Zeppelin de plomo) que cambió por Led Zeppelin (algo así, conduciendo el Zeppelin).

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