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Playa de lobos, la comedia de intrigas con Guillermo Francella

Guillermo Francella y Dani Rovira encabezan Playa de lobos, segundo largometraje como director de Javier Veiga. Tras su estreno en España, desembarca en la cartelera argentina como una apuesta singular dentro del cine ibérico reciente.

Se trata de una comedia negra con fuerte impronta psicológica, ambientada en una noche navideña en la isla canaria de Fuerteventura, que sostiene su fuerza en el enfrentamiento verbal y emocional entre sus dos protagonistas, un trabajador de playa atrapado en su rutina de atender turistas en un chiringuito, y un visitante enigmático que transforma ese encuentro casual en un juego cada vez más inquietante y perverso.

Manu (Dani Rovira, de Ocho apellidos vascos), un camarero bonachón de simpatía algo ingenua, intenta cerrar el local cuando un visitante se resiste a retirarse. Ese hombre es Klaus (Guillermo Francella), un extranjero de modales amables y mirada incisiva que quiere ver la luna sentado en una reposera.

Lo que empieza como un desacuerdo menor deriva en una conversación cada vez más perturbadora, donde afloran frustraciones, culpas y deseos de venganza. La propuesta, sencilla en apariencia, tiene a dos hombres aislados frente al mar, pero el guion introduce capas psicológicas que complejizan el intercambio y van demostrando cómo a través de la manipulación alguien sencillo puede transformarse en un demonio.

La trama le debe mucho a los filmes Sleuth (o Juego mortal), de Joseph L. Mankiewicz, con Michael Caine y Laurence Olivier, y sobre todo a Extraños en un tren, de Alfred Hitchcock, con Farley Granger y Robert Walker, en cuanto a cómo a través de las palabras se puede lograr someter psicológicamente a una persona hasta quebrar su voluntad.

Veiga escribe y dirige con clara vocación teatral. El espacio único obliga a concentrarse en los actores y en la construcción de climas. La cámara busca dinamismo con encuadres poco convencionales y movimientos calculados que evitan la monotonía visual. También hay pasajes musicales y momentos de humor físico que alivian la densidad del diálogo y suman cierta extrañeza visual. Esa combinación entre ironía y oscuridad es una de las marcas más atractivas.

Aunque, es necesario aclarar, no todo funciona con la misma eficacia a lo largo de la película. El ritmo se resiente en ciertos pasajes y algunos giros se intuyen antes de tiempo. La tensión tarda en consolidarse y no siempre alcanza la intensidad que promete su premisa. Sin embargo, cuando el engranaje encaja, hay momentos de verdadero interés y se demuestra que el cine puede sostenerse en ideas y actuaciones.

Francella compone un personaje seductor y ambiguo, capaz de alternar simpatía y amenaza sin perder naturalidad. Su experiencia se percibe en cada pausa, en cada cambio de registro y en su mirada penetrante. Rovira, por su parte, encarna a un hombre común superado por circunstancias que lo desbordan. Su trabajo es sólido y conecta con la fragilidad del protagonista, aunque el brillo de su compañero parecería opacarlo en varios tramos. Esa diferencia, lejos de perjudicar el todo, refuerza la dinámica de persuasión que propone.

Comedia / suspenso. Argentina / España, 2025. 101’, SAM 13 R. De: Javier Veiga. Con: Guillermo Francella, Dani Rovira y Javier Veiga. Salas: Cinemark Palermo, Unicenter y Caballito, Cinépolis Recoleta, Pilar y Rosario, Multiplex Lavalle, Showcase Belgrano.

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