¿Qué es el ulama? Juego prehispánico que sobrevivió a la Conquista y el INAH busca proteger en Sinaloa

El juego que sobrevivió a la Conquista, más de 505 años, y que aún se practica en Sinaloa, busca blindarse ante apropiaciones externas y obtener reconocimiento oficial como patrimonio cultural de México.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia informó en un comunicado que impulsa un marco de protección para el ulama, con la meta de inscribirlo en el Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial y, a mediano plazo, llevarlo a la lista representativa de la humanidad.
A través del Centro INAH Sinaloa, la institución detalló que el proceso no se limita a un trámite administrativo, sino que incluye medidas jurídicas y comunitarias para evitar que terceros reclamen la práctica sin representar a sus portadores originales.
Durante una visita a la comunidad de El Castillo, en Navolato, especialistas documentaron la modalidad de antebrazo y acordaron acciones de salvaguardia con los jugadores.
La coordinadora del Proyecto Ulama, Silvia María Sepúlveda Ponce, advirtió que es necesario crear un registro formal de jugadores como “mecanismo de protección ante intentos de apropiación por parte de agentes externos”.
También señaló que los propios portadores plantearon la importancia de dejar asentado el origen sinaloense de las reglas y dinámicas del juego, para impedir que otros grupos “reclamen la titularidad o gestionen recursos sin representar genuinamente a la comunidad”.
El ulama, descendiente directo del antiguo juego de pelota mesoamericano, se practica en Sinaloa en tres modalidades —antebrazo, cadera y con mazo— utilizando pelotas de hule natural que pueden pesar desde medio kilo hasta cuatro kilogramos.
Aunque perdió su carácter ritual, se mantiene como actividad comunitaria que refuerza identidad y cohesión social.
El diagnóstico realizado por el INAH identificó riesgos para su continuidad, como la falta de financiamiento para traslados y competencias, así como la dificultad para conseguir materiales para fabricar las pelotas tradicionales.
Como parte del proceso de protección, se estableció una distinción técnica entre “portador de tradición”, quien heredó el conocimiento por transmisión familiar y comunitaria, y “practicante”, que lo aprende de forma externa.
La diferencia será clave en un programa piloto de enseñanza, donde solo los portadores legítimos podrán asumir el papel de instructores.
Con el acompañamiento de instancias estatales y municipales, el INAH busca que el ulama no solo sea reconocido, sino resguardado bajo reglas claras que garanticen que su historia, reglas y beneficios permanezcan en manos de quienes lo han mantenido vivo durante generaciones.





